Fondos Mutuos
Golosinas de siempre -como los chocolates Prestigio o las barras de Snickers- usadas como inspiración para preparar colaciones ricas y saludables, sin lácteos y aptas para vegetarianos o incluso veganos. Calóricos postres amados por los niños, como los waffles con salsa de chocolate, en versiones libres de azúcar refinada y sin gluten. Con este tipo de recetas, incluidas en su libro Cocina Sana y Feliz 2 -editado por Grijalbo y en librerías desde el 3 de agosto-, Connie Achurra vuelve a invitar a descubrir todo el sabor y dulzor que puede haber detrás de la cocina sana. Y, de paso, desmitifica otra vez el prejuicio de que lo sano es aburrido. -La mía no es una cocina dietética -precisa esta artista visual de formación que hoy tiene el programa de cocina "Como me sano", en el Canal 13. Y luego explica: -Mi propuesta tiene que ver con un gran movimiento internacional que está llamando a volver a la comida de verdad: a los garbanzos, a la miel, a los cereales integrales. Porque mientras más light , más químicos y toxinas tienen los alimentos. La alimentación sana llegó a la vida de Connie como una tabla de salvación: durante años sufrió de bulimia, y no fue hasta que cambió su manera de alimentarse que dejó atrás este hábito de autoagresión que la tenía en guerra con ella misma. "El tener control sobre la comida me dio poder, un superpoder que se proyectó en todas las otras áreas de mi vida (...). Hoy la comida es mi trabajo. Estoy todo el día rodeada de comida, todo el día pensando en comida y todo el día probando la comida. ¡Pero ahora soy yo la que tiene el control", apunta. La idea, dice, es cambiar el foco desde las calorías a los nutrientes. -Ese cambio de foco fue mi historia, y fue muy sanador. Alimentarse bien es un profundo gesto de amor y autorrespeto. Lo que comes nutre tu cuerpo, tus emociones, tus pensamientos. ¿Cómo no va a ser importante darle buen combustible a mi cerebro, a mis músculos? No se trata de dejar de comer cosas ricas, pero si voy a comer una pizza, ¿por qué no elegir una con quínoa, que alimenta, en vez de otra que es pura chatarra y no alimenta nada? Por eso lo que más me deja el corazón tranquilo es cuando las personas me dicen que mis recetas les sirven, que las ayudan a cambiar sus hábitos -acota. La idea de hacer un segundo libro nació prácticamente junto con el primero, que salió en noviembre del año pasado y tuvo un éxito inesperado e inusual para un volumen de cocina: estuvo 28 semanas seguidas en los rankings de los más vendidos y lleva casi 25 mil ejemplares vendidos. Pero no cupo ahí todo: quedaron demasiadas recetas que Connie también quería compartir. Más de cien. Esas, y otras más, están en este segundo volumen que fue hecho con el sello de siempre: ella misma hace el food styling , aprovechando su formación como artista visual, y su hermana Macarena se encarga de las fotos. Las recetas, por su parte, surgen de un proceso creativo poco riguroso y, por lo mismo, muy libre. -Al hacer mis recetas, simplemente voy improvisando hasta que me resulten, no tengo en eso mucha disciplina. Hago el ejercicio de ir cocinando con lo que tengo, en un proceso totalmente experimental. Lo que más me importa, además de buscar la versión sana de recetas clásicas, es simplificar la cocina. No me gusta que tenga procesos complicados ni que haya que ensuciar seis bols para hacer un queque. Mi cocina debe ser funcional, porque la tengo que adaptar a mi vida: vivo sola con mis dos hijas (Julieta, de 9, y Luciana, de 10) y entremedio de todo, cocino -dice. A Connie le cuesta mucho escoger una receta favorita entre las que presenta este nuevo volumen. Pero sí sabe cuáles capítulos le parecen más atractivos. El de tomar once, por ejemplo, "porque es algo tan chileno". También el de "chatarra saludable", porque acerca al mundo de lo saludable recetas que antes parecían prohibidas para quienes quieren evitar los azúcares refinados o el exceso de grasa. Y también los batidos, que le piden mucho porque están muy en boga. Aquí, una tentadora selección. Pizza de quínoa (para 2 pizzas medianas) #Singluten #Vegetariano ¾ taza de quínoa cruda; ¼ taza de agua; ½ cucharadita de sal de mar; hierbas o especias a elección: orégano, merquén, tomillo, etc. 1. Lavar bien la quínoa y luego ponerla en una juguera junto con el agua, la sal y las hierbas o especias elegidas. Licuar bien hasta obtener una crema suave (que la quínoa se haya disuelto totalmente), al menos, unos 2 a 3 minutos. 2. Calentar una sartén mediana con una gota de aceite de oliva y verter la mitad de la mezcla, cubriendo toda la base y de unos 4 a 5 mm de grosor. 3. Cocinar a fuego medio por 5 a 6 minutos por lado, hasta que cuaje bien. 4. Poner una lata de horno y rellenar con lo que guste (en la de la foto se usó salsa, queso de cabra, tomates, aceitunas y rúcula fresca). Hornear a 200 °C, hasta gratinar. Un dato: mientras más fina la masa, más crocante. Prestigio saludable (para 7 a 8 barritas) #sinlacteos #singluten #vegetariano 2 ½ tazas de coco rallado; 1/3 taza de crema de coco; 3 cucharadas de aceite de coco derretido; 3 cucharadas de miel (o agave, tagatosa, panela o azúcar de coco); 1 barra de chocolate al 70% de cacao (chocolate sin lácteos). 1. En un bol, poner el coco rallado, la crema, el aceite de coco y el endulzante elegido. Mezclar bien. 2. Verter la mezcla sobre un molde rectangular de 25 x 12 cm. Puede ser silicona, vidrio o metal; en caso de elegir uno de estos dos últimos, forrar el molde con papel mantequilla. 3. Congelar por 2 a 3 horas o hasta que esté firme. Cortar en barras con un cuchillo bien afilado. 4. Derretir el chocolate a baño maría, bañar las barras con este y refrigerar por 15 minutos para que solidifique. Mantener refrigeradas. Dato: si no tiene crema de coco, agregar 3 cucharaditas más de aceite de coco y una cucharada extra de miel de agave. Pan de linaza y semillas (para 1 pan tipo molde; 10 a 12 rebanadas) #sin gluten #sinazúcarrefinada #sin lácteos #vegetariano 1 ½ taza de harina de linaza; 2 tazas de semillas y frutos secos a elección (en esta receta se usó ½ taza de semillas de calabaza, ½ taza de semillas de maravilla; ½ taza de semillas de linaza y ½ taza de almendras); 4 huevos; 3 cucharadas de aceite de oliva; 1 cucharadita de sal; especias o hierbas a elección (opcional). 1. En un bol mezclar todos los ingredientes secos y luego agregar los huevos y el aceite. Volver a mezclar. Quedará una mezcla espesa y densa. 2. Verter sobre un molde de pan de silicona de 22 x 10 cm (o un molde tradicional con papel mantequilla), cuidando que quede bien parejo por encima. 3. Llevar a horno precalentado a 180 °C, por 50 a 55 minutos. Si bien debe quedar con una costra encima, yo lo tapo con papel mantequilla o de aluminio a los 30 minutos de horneado, para que no se queme. 4. Dejar enfriar y cortar con un cuchillo de sierra. Se pueden hacer rebanadas gruesas o finitas, como galletas para picotear. Dato: dura hasta una semana refrigerado y se puede congelar. En este caso hay que recalentarlo en el horno. Kétchup casero (para 1 frasco) #singluten #sinlacteos #sinazucarrefinada #vegetariano 2 tazas de puré de tomates 100% natural; 4 cucharadas de vinagre de manzana; 4 cucharadas de miel (o tagatosa, agave o panela), 2 cucharaditas de ajo en polvo; 2 cucharaditas de cebolla en polvo; 1 cucharadita de sal de mar fina. 1. Mezclar todos los ingredientes. 2. Chequear la sal y guardar refrigerado en un frasco. Nota: dura diez días refrigerado; congelado, seis meses. Lo ideal es usar puré de tomates hecho en la casa: hay que asarlos hasta que se arruguen, sacar las pepas y licuar. Curry de garbanzos (para 4 a 6 porciones) #sin gluten #vegano #sin lácteos 2 tazas de garbanzos pelados (remojados en agua durante toda la noche); 1 lata de crema de coco; 1 cebolla; 4 tazas de calabaza en cubos (zapallo camote, butternut o incluso papa camote); 2 a 3 cucharadas de curry amarillo; sal de mar. 1. Botar el agua de remojo de los garbanzos y cocer durante 50 a 60 minutos en una olla con abundante agua, hasta que estén blandos. Colar y reservar. 2. Asar la calabaza y la cebolla en una fuente tapada o con papel aluminio, por 40 a 50 minutos a 250 °C. 3. Una vez frías, licuar junto a la crema de coco y el curry, verter en una olla y agregar los garbanzos y sal de mar a gusto. 4. Llevar a hervor y luego, en olla tapada, bajar el fuego y cocinar por 15 minutos. Servir con cilantro fresco.