Fondos Mutuos
Un tema fundamental en materia de reemprendimiento es que si los emprendedores están desarrollando un nuevo negocio, es deseable que hayan aprendido y analizado las causas de la descontinuación del emprendimiento anterior. Como dijo Tom Watson, fundador de IBM, "si quieres aumentar la tasa de éxito, tienes que doblar la tasa de fracasos". Vesna Mandakovic, investigadora del Instituto de Emprendimiento de la Universidad del Desarrollo (UDD) y directora académica GEM Chile, asegura que no existe una receta mágica para el éxito, pero es necesario tener conciencia de tomar riesgos "manejables" minimizando las potenciales pérdidas. "Lo otro relevante es tener claridad para no pasar el punto de no retorno, muchos emprendedores entran en espirales de gasto y sobreendeudamiento, por seguir empujando sus proyectos, muchas veces la pasión, hace que se enceguezcan y no abandonen en el momento oportuno. En ese sentido, es muy importante que el emprendedor conozca cuánto está dispuesto a perder y no continuar invirtiendo recursos". Y es que, enfatiza, el fracaso es inevitable en el proceso de creación de valor, y partir de esa premisa es relevante y desmitifica las imágenes asociadas a los emprendedores exitosos. "Si emprender estuviera libre de fracasos, entonces bastaría con imitar éxitos pasados para garantizar los éxitos futuros. Pero lo que hemos visto y está en la literatura es que la evolución trae asociado fracasar, justamente aprendiendo de esos fracasos". En Chile, un 7,1% de la población adulta (18-64 años) ha cerrado un negocio en el último año, cifra que representa más del doble que en los países de la OCDE. No obstante, comenta que es necesario señalar que el porcentaje de emprendedores en etapas iniciales (menos de 42 meses de operación) es la más alta entre los países de la OCDE. "Los datos del GEM nos muestran que en los últimos años la proporción de empresarios establecidos ha ido aumentando, lo que da cuenta de una mayor supervivencia de los negocios que están comenzando". Por su parte, datos del GEM 2017 indican que entre aquellos que han cerrado un negocio, hay un 21,9% que declara que este continuó después de su salida, lo que podría representar sucesión planificada, venta o reestructuración del negocio, entre otras razones. A diferencia de otros emprendedores que argumentan baja rentabilidad (30,8%), problemas de financiamiento (9,4%) o burocracia (4,7%). Situaciones difíciles Cuando un emprendedor se encuentra en una situación de grave insolvencia o sobreendeudamiento en nuestro país puede intentar distintas estrategias, sostiene Santiago Allamand, profesor de Derecho Comercial de UDD. "Puede reestructurar o repactar directamente sus deudas con sus acreedores; puede mejorar su estructura organizacional; puede pulir sus procesos y mejorar su gestión; puede pedir la condonación de alguna parte de sus deudas o intereses a sus acreedores; o bien, puede hacer uso de los desconocidos mecanismos que la ley le entrega para estos casos". Respecto a la última alternativa, precisa que la ley da una serie de herramientas que van variando dependiendo de la oportunidad en que se usan y el tamaño de la empresa del emprendedor. Así, si es una pequeña o microempresa, puede hacer uso de las herramientas de la Ley de Reorganización o Cierre de Micro y Pequeñas Empresas en Crisis (artículo 11 de la Ley 20.416), o si es mediana (o si es pequeña y así lo desea), puede utilizar los mecanismos de la Ley de Reorganización y Liquidación de Empresas (Ley 20.720). Destaca que cuando una pequeña o microempresa no puede, o prevé que no podrá en los próximos tres meses pagar sus obligaciones, es aconsejable que busque un "Asesor Económico de Insolvencia". "Esta es una persona experta, registrada en la superintendencia, cuyo objetivo es realizar un estudio económico de la empresa y ayudar al emprendedor para lograr una reestructuración exitosa de su empresa o analizar la conveniencia del cierre de la misma". Al respecto, indica que el asesor funciona, entre otras cosas, como mediador entre la empresa y sus acreedores, buscando lograr convenios de pago exitosos. "Esto le permite al emprendedor, cumpliendo ciertos trámites, acceder a un "certificado de insolvencia", en virtud del cual se suspenden los procedimientos de cobranza por 90 días, permitiendo que la micro o pequeña empresa se mantenga con vida y logre salir adelante". Y agrega: "En caso de no haber optado por el mecanismo anterior, el emprendedor puede hacer uso de los procedimientos de la Ley de Reorganización y Liquidación de Empresas, con la debida asesoría de un abogado ya que se trata de procedimientos judiciales". Así, puede acceder a los procedimientos de reorganización, que tienen por objeto reestructurar los activos y pasivos de la empresa, cuando es un negocio que actualmente está pasando por un mal momento pero es viable en el largo plazo (otorgando una similar protección a la antes descrita contra la cobranza de sus acreedores y permitiendo que el proyecto respire); o a los procedimientos de liquidación, que tienen por objeto la venta de los bienes de la empresa para hacer pago de sus acreedores y cerrar definitivamente el emprendimiento (lo cual no es necesariamente malo, ya que muchas veces para el emprendedor es más fácil vender una empresa como una unidad en liquidación que una empresa simplemente reorganizada). "En definitiva, en algún momento los emprendimientos serán difíciles, serán desafiantes, pero vale completamente la pena intentarlo, ya que es posible salir adelante, y la ley nos entrega varias herramientas para lograrlo. Como dicen: si la vida te derriba, siempre intenta caer sobre tu espalda, ya que si puedes mirar hacia arriba, puedes levantarte". Señala que en los procedimientos anteriormente descritos, la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento funciona como fiscalizador de todos los intervinientes (incluyendo a los Asesores Económicos de Insolvencia), procurando que se cumplan todas las leyes, reglamentos y otras disposiciones, con el fin de resguardar los derechos de todos los involucrados (incluyendo los del emprendedor).