Fondos Mutuos
Juan Sebastián Chamorro García nació en 1971 y es sobrino de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, el connotado periodista y político nicaragüense opositor a la dictadura de Anastasio Somoza Debayle, que fue asesinado en 1978 cuando dirigía el diario La Prensa. "Tengo muy pocos recuerdos de él, era un niño cuando lo mataron", manifiesta a "El Mercurio" sobre su tío, quien era marido de Violeta Chamorro, que más tarde llegaría a la Presidencia. Exitoso empresario, ocupó el cargo de viceministro de Hacienda y Crédito Público y secretario en la Secretaría de Coordinación y Estrategia durante el gobierno del Presidente liberal Enrique Bolaños (2002-2007). Actualmente, es director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social, Funides. Desde que comenzó la crisis en el país centroamericano, en abril pasado, representa a los empresarios en la Alianza Cívica para la Justicia y Democracia, de la cual es dirigente y vocero. -¿Usted piensa que debe continuar el diálogo entre el gobierno y la oposición, mediado por la Iglesia Católica, pese a las críticas de Ortega, que acusó de golpistas a los obispos y de intentar derrocarlo? "Sí, claramente el diálogo nacional es la solución y el Presidente Ortega debe mostrar una voluntad política para lograr sacar adelante las negociaciones, cosa que de la cual carece. Además, la Conferencia Episcopal nicaragüense es el mediador más idóneo. Si logran conseguir un mediador que tenga la confianza del pueblo, tal como lo tiene la Conferencia Episcopal, bienvenido sea. Ocurre que los obispos pidieron al gobierno de Ortega que cese la represión para continuar las negociaciones, y el gobierno no lo ha hecho. La solución violenta, la guerra civil, ha sido la norma para superar los conflictos en Nicaragua, pero en este caso hay que hacer todos los esfuerzos necesarios para que no se repita la historia". -La oposición quiere la salida del Presidente Ortega y su círculo para iniciar un proceso de democratización en Nicaragua. Además la OEA llamó a adelantar las elecciones. ¿No es esto un impedimento para llegar a una solución al conflicto? "Hay mucha gente en la calle que está pidiendo su salida. Es el diálogo todas las opciones deben estar sobre la mesa, pero el gobierno se ha negado a hablar del tema y primero exige que la ciudadanía deje de manifestarse, que se desmonten las barricadas, pero no tiene la intención de detener la represión. La sociedad civil, los empresarios y los jóvenes quieren que haya elecciones libres, independencia de los poderes del Estado, un nuevo Consejo Electoral y respeto a los derechos humanos. El gobierno había accedido a que la OEA ayudara en la reformas institucionales, las que tendrían que estar listas en enero de 2019. Entonces, no vemos motivos para no adelantar las elecciones, tal como lo recomendó la OEA". -¿Cuál es su opinión respecto de lo afirmado por grupos de derechos humanos, en el sentido que la ola de violencia y represión ha dejado más 270 muertos, la mayoría por actos de la policía e incluso grupos paramilitares sandinistas? "Nosotros en Alianza Cívica hemos lamentado la violencia venga de donde venga y condenamos de la manera más enérgica la muerte de los policías, que son también nuestros hermanos nicaragüenses. Hemos exigido a grupos de expertos independientes, tanto nacionales como extranjeros, que investiguen absolutamente todos los hechos de violencia y que los antecedentes sean entregados a los tribunales para que se sancione a los responsables sean del lado que sean. Los derechos humanos no tienen ideología y deben respetarse siempre y en cualquier circunstancia. En todo caso, hemos recibido informes que los policías fueron muertos por sus propios compañeros". -¿Considera usted que hay una dictadura en Nicaragua? "Absolutamente, en Nicaragua no hay democracia, no existe la separación de poderes, y lo que sí hay es una enorme represión, denunciado todo esto por la comunidad internacional. Además este gobierno fue elegido en 2006 en un proceso electoral irregular, viciado y corrupto". ''La solución violenta, la guerra civil, ha sido la norma para superar los conflictos en Nicaragua, pero en este caso hay que hacer todos los esfuerzos necesarios para que no se repita la historia".