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Dos estudiantes resultaron muertos y otros 16 quedaron heridos tras un ataque de paramilitares de izquierda leales al Presidente Daniel Ortega contra la sede de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) y una parroquia de la Iglesia Católica al sureste de Managua. El cardenal Leopoldo Brenes, presidente de la Conferencia Episcopal, ofreció ayer una rueda de prensa en la Catedral Metropolitana tras la liberación de más de un centenar de universitarios que habían permanecido 12 horas bajo el asedio de grupos armados en la parroquia Divina Misericordia de la capital. Brenes dijo que 14 jóvenes resultaron lesionados por impactos de bala la noche del viernes, cuando grupos parapoliciales atacaron la sede de la UNAN, donde permanecían atrincherados unos 150 estudiantes. Tras el violento desalojo, los universitarios se refugiaron en la parroquia y continuaron siendo atacados con armas de guerra por los paramilitares. En el grupo, de casi 200 personas, había también sacerdotes y periodistas cuya liberación también fue gestionada por el cardenal Brenes, el obispo Silvio Báez y el nuncio apostólico, el polaco Waldemar Sommertag. La Iglesia anunció que seguirá apostando por el diálogo: "Quiero reiterar el empeño de la Iglesia local por su pleno apoyo al diálogo nacional (...) hay que tenerlo con vida", dijo el nuncio.