Fondos Mutuos
Es sábado y en los amplios y soleados jardines de la Universidad de Stanford (Palo Alto, California) pasean turistas como si se tratara de un parque. No hay rejas ni muros que impidan la entrada. En medio de los visitantes camina Ernesto Silva Méndez (42) con un cuaderno y las llaves de su oficina en la mano. "Es impresionante este entorno", dice al mirar a su alrededor. Durante 2018, Silva fue invitado en calidad de " Distinguished visiting fellow " al Hoover Institution, centro de estudios perteneciente a la prestigiosa universidad. Así que este año se dedicará a temas de investigación, como el rol e influencia de los Chicago Boys en Chile. Una vez en el edificio contiguo, donde se encuentran las oficinas, se aprecian los nombres de algunas personalidades que ocupan un despacho ahí: la ex secretaria de Estado del gobierno de George W. Bush, Condoleezza Rice; o el ex secretario del Tesoro del gobierno de Richard Nixon y ex secretario de Estado durante la administración de Ronald Reagan, George Shultz. "El tiene 97 años y sigue activo", comenta Silva al pasar frente a su oficina, hablando en voz baja. "Es bueno salirse un tiempo de la contingencia para reflexionar y tener una mirada de largo plazo. Creo que el mundo político y académico deben ir de la mano", dice ya sentado en su escritorio. Silva ya había pasado una temporada en Estados Unidos, cuando hizo su máster en políticas públicas en la Universidad de Chicago. Hoy vive junto a su señora, Jimena Álamos, y sus seis hijos en una casa de Colorado Avenue, en la ciudad de Palo Alto. -¿Cómo se siente en este entorno, donde comparte con reconocidas figuras de la política norteamericana y del Partido Republicano? -Lo que hace Hoover Institution es reunir a personas que tienen experiencia académica y una vocación pública. Acá se mezclan personas con trayectoria en universidades y que a su vez han tenido roles en gobiernos, en temas de liderazgo político, en bancos centrales o en las Fuerzas Armadas, y que comparten una mirada que acá se define como "ideas que definen una sociedad libre". -¿Se echa de menos la adrenalina de la política contingente? -Un poco. Pero solo un poco. Porque en lo que estoy hoy día y lo que haré después -que es volver a ser profesor de la Universidad del Desarrollo y tratar de promover una fundación que busque incorporar a los jóvenes al servicio público- es una tarea fascinante. Chile necesita más personas involucradas en el servicio público en distintas plataformas. La política es una de ellas, pero no es la única. -¿Cuál es su análisis del país? -Mi mirada sobre Chile es que se han dado pasos significativos para superar la pobreza extrema y para avanzar hacia el desarrollo. Ahora le toca el paso más difícil, que es reducir la brecha entre las expectativas de la gente sobre lo que un gobierno tiene que proveer y lo que efectivamente logra proveer. Los chilenos de clase media han logrado lo que tienen producto de su propio esfuerzo y de una buena gestión de las políticas públicas. Ahora a lo que aspiran es a que el Estado dé la seguridad que tiene que dar, que provea una salud digna y oportuna, que acompañe en momentos de vulnerabilidad como el desempleo o la vejez. Y creo que esa es la principal brecha, entre lo que es justo de esperar y lo que un Estado es capaz de proveer. -A Sebastián Piñera se le criticó en su primer gobierno por generar exceso de expectativas. ¿Eso se ha remediado? -Creo que sí. Cuatro años de gobierno dan mucha experiencia. Hay que sumar a eso los cuatro años como oposición, en los que se formó Chile Vamos y que se transformó en una plataforma seria para darle solidez a un proyecto para Chile. Este gobierno ha tenido dos cosas positivas: primero, un mensaje nítido sobre lo que quiere hacer, y segundo, una capacidad de responder ante la contingencia. Pero para hacerse cargo de esa brecha, de lo que la gente espera que le presten como servicios y oportunidades y lo que el Estado realmente provee, se requieren cambios mucho más audaces en Chile de los que se están haciendo ahora. Eso tiene que ver con la capacidad del Estado, que se ha transformado en un ente rígido y lento. -¿Y cómo se logran esos cambios? -Para lograr esos cambios, no basta con lo que está haciendo este gobierno. A uno no se le puede olvidar que las reformas de la Nueva Mayoría fueron muy profundas y muy malas. Por lo tanto, hay un período para estabilizar, para retomar las condiciones básicas y el crecimiento, pero si queremos transformar Chile, necesitamos hacer cambios mucho más profundos. -¿Debería ser más ambicioso el gobierno de Piñera? -Este gobierno tiene condiciones para ser exitoso. Pero si se quiere proyectar hacia el futuro, necesita partidos y una coalición fuerte, que marquen un ideario y que convoquen. Hay que retomar la construcción de lo común y buscar una mayoría política. -¿Podría dar una ejemplo? -Si los partidos de Chile Vamos tienen la convicción de que para que haya más inversión, crecimiento y progreso hay que bajar los impuestos, es entendible que el gobierno, si no tiene los votos, no pueda progresar en eso. Pero lo que no sería entendible es que los partidos no recorran el país lugar por lugar explicando lo importante que es para Chile y construir apoyo en la opinión pública. -¿Qué une a Chile Vamos? -Nosotros creemos en una sociedad libre, con un Estado subsidiario, donde el mérito está puesto en el centro. Donde aspiramos a que exista justicia en la toma de decisiones, donde valoramos la diversidad, que quizás es algo que hemos ido incorporando con más fuerza hoy, y donde entendemos que para que las cosas resulten hay que hacerlas bien y con excelencia. Debemos marcar una diferencia con una centroizquierda que hoy no es alternativa. "La UDI necesita un cambio fuerte" -¿Está en un declive la UDI? -Creo que la UDI tiene un problema: la apuesta popular de la UDI está dormida y hay que despertarla. Manuel José Ossandón ha tratado de meterse en el mundo popular, Felipe Kast se ha involucrado en el mundo de los jóvenes y José Antonio Kast ha buscado hablarle a un mundo que tradicionalmente era votante de la UDI. Hay un tema de identidad y eso se tiene que trabajar. -¿La UDI se alejó del mundo popular? -El gran desafío de la UDI es que durante décadas acompañó a familias que estaban en el mundo popular en el camino hacia ser familias de clase media. Lo que necesita ahora es acompañar ese mensaje y empatía con un mensaje que acompañe a la clase media en esta nueva etapa.