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Informe sobre Nicaragua de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ante la OEA:

CIDH denuncia "operaciones de limpieza" y aumento de represión del régimen de Ortega

jueves, 12 de julio de 2018

Jean Palou Egoaguirre
Internacional
El Mercurio

Confirmó 264 muertos y 1.800 heridos desde el inicio de las protestas, pero ONG locales ya hablan de al menos 351 fallecidos.



La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denunció el "deterioro, profundización y diversificación de la represión" por parte del régimen de Daniel Ortega, al presentar un informe sobre la violenta crisis que vive Nicaragua ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington.

"La CIDH hace un llamado a la comunidad internacional para que se pronuncie y le exija al Estado nicaragüense poner fin inmediato a la represión y las detenciones arbitrarias, así como a todas las demás violaciones a los derechos humanos que se vienen registrando", manifestó Paulo Abrao, secretario general de este órgano que actualmente monitorea en terreno la situación en Nicaragua a través de su Mecanismo Especial de Seguimiento.

Según Abrao, desde que comenzaron las protestas contra Ortega, el 18 de abril, se ha reportado un "patrón de uso desproporcionado de la fuerza, ejecuciones extrajudiciales y de detenciones masivas y arbitrarias", y la represión "se ha profundizado" con los días. El funcionario brasileño dijo que los expertos de la CIDH recibieron información sobre "personas sitiadas" por agentes policiales y fuerzas paramilitares, y manifestó su especial preocupación sobre "operaciones de limpieza" que la fuerza pública inició la semana pasada para desmontar barricadas y tomas en varias ciudades.

La CIDH actualizó, además, su anterior registro de víctimas, contabilizando un total de 264 muertos confirmados y más de 1.800 heridos en Nicaragua.

Esas cifras fueron contrastadas por la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos (ANPDH), que hizo un balance aún más trágico: al menos 351 muertos -306 de ellos civiles-, 261 desaparecidos y alrededor de 2.100 heridos en casi tres meses de violencia. En su reporte, esta ONG alertó además de la utilización en las últimas semanas de armas de guerra de alto calibre y lanzagranadas RPG7 de uso exclusivo del ejército en los operativos de represión, y denunció la existencia de al menos dos fosas comunes en el departamento de Carazo donde el régimen de Ortega habría ocultado cadáveres de ciudadanos asesinados.

En su intervención en la OEA, el canciller nicaragüense, Denis Moncada, desmintió ayer que ocurran violaciones a los derechos humanos por parte del Estado, e intentó desvirtuar las acusaciones calificando de "actos terroristas" las protestas contra de Ortega. "El pueblo nicaragüense ha sufrido embates terroristas de grupos políticos internos y externos, a los que se ha sumado el crimen organizado, para dar un golpe de Estado y cambiar el Presidente elegido democráticamente", aseguró. "Estos hechos terroristas delincuenciales intentan derrocar al gobierno legítimo", insistió.

Moncada, además, rechazó las conclusiones del informe de la CIDH, que calificó de "apresurado, prejuiciado y carente de objetividad". "Se requiere de tiempo e imparcialidad para informar con aproximación a la verdad lo que realmente ocurre", añadió.

Urnas, no armas

La presión externa, sin embargo, es cada vez más agobiante para el gobierno nicaragüense, que protagoniza la crisis sociopolítica más sangrienta en el país desde la década de 1980.

El secretario general de la OEA, Luis Almagro, muy criticado por ONG nicaragüenses por su respuesta inicial a la crisis, endureció ayer su discurso contra el régimen de Ortega, pidiendo activar los "instrumentos del sistema interamericano de defensa de la democracia, el Estado de Derecho y los derechos humanos" en Nicaragua. "Del gobierno esperamos respuestas a nuestras propuestas institucionales y de caminos democráticos. En las manos del gobierno de Nicaragua se encuentra la posibilidad de tomar las iniciativas contundentemente democráticas que permitan expresarse al pueblo en las urnas", afirmó, haciendo un llamado claro a adelantar las elecciones presidenciales. "Insistimos en que el pueblo mida sus posiciones en las urnas y no con las armas", agregó.

En la sesión de la OEA también apoyaron el rol de la CIDH y criticaron la actuación del régimen de Ortega los embajadores de países como Argentina, Brasil, Colombia, México y Chile, aunque sin duda fue EE.UU. el más duro de todos. "Déjenme ser claro: es el gobierno de Ortega el que, cada día, renueva su directiva de matar a su pueblo para permanecer en el poder", dijo el embajador estadounidense ante la OEA, Carlos Trujillo, quien llamó "maras sandinistas" a los grupos paramilitares que reprimen a los ciudadanos.

Según el experto nicaragüense Manuel Orozco, miembro de Diálogo Interamericano, la comunidad internacional ahora le está tomando el peso a la crisis en Nicaragua, que ya ha dejado más muertes que la violencia impulsada por Nicolás Maduro en Venezuela. "La respuesta internacional ha sido gradual, pero en estos dos meses la comunidad ya ha planteando la necesidad de protección a los DD.HH., el diálogo nacional para reformas políticas y el apoyo a la resistencia nacional", dijo a "El Mercurio". "Ahora la comunidad entró a una segunda etapa, y esto se observa con la reacción de EE.UU., la asamblea de la OEA y la posición de Almagro", añadió el analista, quien destacó el rol de la diplomacia de Chile y Costa Rica para presionar por un giro.

"La comunidad internacional tendrá una posición clave en este momento, en que la salida de Ortega, pronta o negociada con elecciones tempranas, es la única opción", estimó Orozco.

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