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Corea del Norte acusó a EE.UU. de tener actitudes "gansteriles" en las negociaciones para su desnuclearización y puso en duda su voluntad de seguir trabajando para lograr ese objetivo, tras la visita de dos días a Pyongyang del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo. Poco después de que Pompeo abandonase el país, la Cancillería norcoreana aseguró que "la actitud y posiciones de Estados Unidos en las conversaciones de alto nivel el viernes y el sábado fueron extremadamente lamentables". El régimen calificó el resultado del diálogo como "preocupante" y dijo que no sirvió para fortalecer la confianza entre ambas partes, sino que para "encarar una fase peligrosa en la que nuestra voluntad de desnuclearización podría tambalearse". "Esperábamos que el lado estadounidense ofreciera medidas constructivas que ayudaran a generar confianza en función del espíritu de la cumbre de los líderes (...) también pensábamos en proporcionar medidas recíprocas", dijo el comunicado de la Cancillería, según la agencia oficial KCNA. "Sin embargo, la actitud y la postura que mostró Estados Unidos en la primera reunión de alto nivel (entre los países) fue sin duda lamentable. Nuestras expectativas y esperanzas eran tan ingenuas que podríamos llamar tontas", resumió. El espíritu de la cumbre El comunicado, que reiteró la petición de Norcorea para que el desarme se produzca de forma "gradual", agregó que Washington expresó unas demandas "similares a las de un ladrón" y que iban "en contra del espíritu" de la histórica cumbre de junio en Singapur entre el Presidente de EE.UU., Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un. El régimen dijo que Washington está tratando de presionarlo para que desmantele su arsenal nuclear, sin concesiones. Sin embargo, la Cancillería dijo que Kim aún quiere mantener y desarrollar la "relación amistosa y la confianza" forjada con Trump. Las críticas del régimen distaron notablemente de lo que horas antes había dicho Pompeo, quien habló de importantes avances sobre la desnuclearización de la Península de Corea. "Son cuestiones complicadas, pero hicimos avances en casi todas las cuestiones centrales. En algunos casos, grandes progresos, en otros queda mucho trabajo por hacer", dijo el jefe de la diplomacia de EE.UU. a periodistas que lo acompañaban a la gira que siguió en Japón, sin dar más detalles. Además, mostró su deseo de continuar las conversaciones e insistió en que Trump está comprometido con lograr "un futuro mejor para Norcorea". No obstante, esta mañana (hora de Japón, cerca de las 23:00 horas de Chile) Pompeo adoptó un tono más duro, al asegurar que las sanciones en vigor contra Pyongyang se mantendrán hasta que se complete el proceso de desnuclearización de forma "totalmente verificable". El escepticismo sobre la viabilidad del acuerdo ha aumentado recientemente y los servicios secretos estadounidenses dijeron que tienen indicios de nuevas actividades de enriquecimiento de uranio en Corea del Norte. La portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, aseguró que Washington y Pyongyang acordaron crear grupos de trabajo para abordar "cosas esenciales" y hablaron de la repatriación de los soldados estadounidenses caídos durante la Guerra de Corea (1950-1953). Nauert también informó que Pompeo no se reunió con Kim, como ocurrió en sus dos visitas anteriores. No obstante, hizo entrega de una carta de Trump para el líder norcoreano y recibió una misiva del dictador comunista para el Mandatario estadounidense. En su visita, el secretario de Estado de EE.UU. mantuvo encuentros con el general Kim Yong-chol, figura clave de la inteligencia norcoreana. El objetivo era negociar pasos concretos hacia la desnuclearización acordada por Trump y Kim en Singapur, donde Washington prometió "garantías de seguridad" a Pyongyang, sin establecer un calendario. REPATRIACIÓN
El jueves funcionarios de ambos países se reunirán para hablar sobre la repatriación de los restos de soldados de EE.UU. en Norcorea.