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Crisis en la región más golpeada del continente:

Los caminos con pocas salidas de Centroamérica

domingo, 08 de julio de 2018

GASPAR RAMÍREZ
Internacional
El Mercurio

La violencia de las pandillas es el principal mal entre muchos de una zona que padece problemas históricos.



Cientos de muertos producto de la represión a las protestas masivas, erupciones volcánicas, crisis migratoria, pandillas que dominan grandes extensiones de terreno. Los problemas de Centroamérica son variados, de origen antiguo, y sin soluciones simples ni a corto plazo que permitan a su población mejorar sus condiciones de vida, en la zona más golpeada del continente.

La crisis más reciente es la de Nicaragua. El gobierno de Daniel Ortega y la oposición reanudarán mañana lunes el diálogo para avanzar en una solución a la crisis que vive ese país, por los pedidos para que el Mandatario sandinista renuncie y para una reforma al sistema político, y que ya lleva más de 300 muertos desde que comenzaron las protestas hace dos meses y medio.

Los desastres naturales también azotan esa región de siete países y 50 millones de habitantes. El Congreso de Guatemala debe decidir si extiende el estado de calamidad decretado por el gobierno de Jimmy Morales luego que la erupción del Volcán de Fuego el 3 de junio pasado dejara 113 muertos, 331 desaparecidos, unos 3.000 albergados y más de 1,7 millones de guatemaltecos damnificados.

Pero el problema mayor es el crimen organizado.

Las maras

La policía de El Salvador detuvo la semana pasada a 444 miembros de las pandillas de la Mara Salvatrucha (MS), Barrio 18 y Mara Máquina, acusados de estar vinculados con homicidios y otros delitos. Nacidas en Los Angeles, EE.UU., en los años 80, las pandillas tienen unos 70.000 miembros en El Salvador, de los cuales 16.000 están encarcelados. Las autoridades apuntan a la Mara Salvatrucha y Barrio 18 como las principales responsables de la criminalidad que golpea al país.

El Presidente Donald Trump acusó durante su pasado discurso del Estado de la Unión a la MS de ser la gran responsable de la inseguridad en EE.UU., y anunció deportaciones masivas de pandilleros a sus países de origen. El Mandatario designó este lunes a Uttam Dhillon, un veterano en la lucha contra las pandillas y el narcotráfico, como jefe interior de la Agencia Antidrogas de EE.UU. (DEA).

Según datos oficiales, en 2017 hubo 3.954 homicidios en El Salvador, una tasa de 60 por cada 100.000 habitantes, una de las más altas del mundo. Cifras un poco mayores que las de los otros dos integrantes del Triángulo Norte, Honduras y Guatemala, países también golpeados por las maras.

Para Juan Carlos Hidalgo, analista de Políticas Públicas para América Latina del Cato Institute, las pandillas son "la principal causa de esta violencia y es un fenómeno multifacético que se encuentra entre los problemas sociales más complejos en el hemisferio occidental".

El experto costarricense suma a este panorama la "debilidad institucional", en donde "diversas instancias del aparato estatal han sido capturadas por el crimen organizado. La ausencia de un Estado de Derecho y el impacto que esto tiene en las perspectivas de desarrollo de estos países explican los altos niveles de pobreza y de emigración que sufren".

Crisis migratoria

La inseguridad en esos tres países derivó en una crisis migratoria, un tema prioritario durante el gobierno de Barack Obama (2009-2017) -apuntó a frenar los ingresos por la frontera sur de México-, y ahora con Trump, con su mayor expresión en las imágenes de niños enjaulados y separados de sus padres cuando intentaban entrar a Estados Unidos.

Peter Hakim, presidente emérito del think tank Diálogo Interamericano, apunta a los antecedentes históricos de la región. "Aparte de Costa Rica (que parece estar en otro planeta comparada con sus vecinos), Centroamérica ha tenido una historia desastrosa, desde la independencia y antes", dice el analista y agrega: "La historia ha sido una serie de derrotas y desastres para América Central, con pocos líderes decentes o gobiernos exitosos".

Hakim enumera una serie de aspectos de esta historia: "regímenes militares brutales"; "dictaduras viscerales, tanto personales como familiares"; "corrupción endémica e incesante"; "crueles guerras civiles"; "intervenciones militares múltiples y mayormente dañinas por parte del gobierno de EE.UU.", junto con "continuas intrusiones políticas y económicas"; "niveles excepcionales (incluso para América Latina) de desigualdad y racismo abierto"; "negligencia continua y explotación de poblaciones rurales", y "un papel creciente en el tráfico de drogas".

El experto considera que Centroamérica "nunca tuvo realmente una gran oportunidad", y los hechos que alguna vez se vieron como "posibles puntos de inflexión que ofrecían la promesa de progreso político y económico, en su mayoría, terminaron como oportunidades perdidas o fallidas", y menciona el gobierno progresista que tuvo Guatemala en la década de 1950 y que fue depuesto por un golpe militar apoyado por Washington.

Hakim incluye, también, el final de la guerra civil "especialmente cruel" de El Salvador (1980-1992), que pareció algo prometedor, pero que produjo "una política polarizada, un crecimiento lento y niveles de violencia más altos que en la era de la guerra civil".

Ante este panorama, ¿existe alguna forma de tratar de manera integral los problemas tan variados que golpean a América Central?

"Si la hay, no la he leído", dice Hidalgo. El analista recuerda que Estados Unidos ha probado varias estrategias: durante la administración de George W. Bush (2001-2009) "se dio énfasis a fortalecer las economías de estos países" con el Tratado de Libre Comercio entre EE.UU. y Centroamérica, pero "no dio los resultados esperados". Luego, la administración Obama "intentó el enfoque de la ayuda externa con la Alianza para la Prosperidad. Eso tampoco funcionó".

Hidalgo cree que mientras esos países "estén sometidos al régimen de terror de las pandillas, es difícil ver cómo puedan convertirse en sociedades prósperas y estables. Y el fenómeno de las pandillas es tan complejo, que sinceramente no he leído hasta ahora propuestas prometedoras y realistas sobre cómo enfrentarlo".

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