Dólar Obs: $ 892,83 | -1,38% IPSA -0,25%
Fondos Mutuos
UF: 40.213,45
IPC: 1,00%
Jaime Quintana, senador PPD:

"Álvaro Elizalde ofreció disculpas al PPD por no respetar el acuerdo en la votación de Vivanco"

domingo, 08 de julio de 2018

Waldo Díaz.
Reportajes
El Mercurio

El parlamentario cuenta en detalle las reuniones, diálogos y tratativas que se llevaron a cabo con los socialistas en torno a la designación de la recién electa ministra de la Corte de Apelaciones.



El senador Jaime Quintana (PPD) fue un testigo privilegiado de las negociaciones que se llevaron a cabo en torno a la designación de la abogada Ángela Vivanco en la Corte Suprema, esta semana, y cómo su votación terminó provocando una profunda fisura en la centroizquierda. Su relato, a ratos, muta a una descripción descarnada de cómo funciona la actividad política puertas adentro.

-¿Hubo un acuerdo con el PS para respaldar a Ángela Vivanco?

-Definitivamente, de eso no hay duda. Ese acuerdo se tomó en el único espacio que ha funcionado durante los últimos años de la centroizquierda institucional, que es el de los senadores. Se tomó un acuerdo donde explícitamente las tres bancadas, el PS, el PPD y la DC, manifestaron su disposición, salvo los casos de Isabel Allende y Adriana Muñoz, que se entendía que por distintas razones no respaldarían. Esto fue hace aproximadamente tres semanas. En la instancia plenaria de la oposición, por así decirlo, donde participamos los 21 senadores, se entregó la información y todos escuchamos de que había acuerdo para respaldar a esta candidata en el entendido de que no era la favorita de La Moneda. Eso se dijo ahí y probablemente la razón por la cual el Gobierno estiró tanto la designación, porque este es un tema del que empezó a hablar en abril. ¿Por qué se demoró tanto el Gobierno de seleccionar este nombre de la quina? Según lo que se nos informó, el Gobierno tenía otros candidatos favoritos con posiciones mucho más extremas que la de Ángela Vivanco.

-¿Quién era el candidato de La Moneda?

-Nadie en el Gobierno me lo confirmó, pero el trascendido era que el candidato preferido del Gobierno era Jorge Barahona, que tiene posiciones bien extremas, más allá de la señora Vivanco. Creo que tras el episodio de Ángela Vivanco podemos ver en toda su dimensión el problema de la posverdad. Pareciera que hubiéramos nombrado a una persona conservadora en un cargo unipersonal que va a regir la vida valórica de los ciudadanos; nada más alejado de la realidad, de lo que finalmente ocurrió; esta es una instancia colegiada, donde están representadas todas las miradas y no es un misterio para nadie que en esta ocasión le correspondía a la derecha y, por lo tanto, haber establecido un veto de parte nuestra, eso implicaba un veto posterior de la derecha a cualquier otro postulante progresista para esta u otras funciones.

-¿Cuándo se enteró de que el PS iba a votar en contra de la designación de Vivanco?

-El mismo día miércoles, lo hablé con Carlos Montes. Le recordé a Carlos Montes: "Pero cómo van a votar en contra si hace tres semanas atrás en el espacio nuestro, el almuerzo de los días martes, se acordó que iban a estar los votos". No, me dijo, es que hay una decisión ya y todos van a votar en contra. No lo podía creer, porque de verdad era para no creerlo, el sentimiento de ese momento era de incredulidad, una cosa muy desconcertante. No podía creer que se estuvieran bajando porque el acuerdo no era algo tácito, era explícito, tal como lo ha señalado (José Miguel) Insulza, en eso no hay ninguna diferencia con nuestra mirada. Insulza siempre está en estas reuniones, igual que yo, es lo que todos escuchamos. Fue a la hora de almuerzo que Elizalde va al comedor del PPD el día miércoles y nos notifica que ellos toman la decisión de bajarse del acuerdo. Además, lo señala en esos términos: que habían tomado la decisión de bajarse del acuerdo.

-¿Les ofreció disculpas?

-Sí, Álvaro Elizalde ofreció disculpas al PPD por no respetar el acuerdo en la votación de Vivanco.

-¿Qué le respondieron?

-Le manifestamos que esto era un escenario muy difícil hacia adelante porque si hay algo que tenemos es nuestra palabra. Se lo dijeron varios senadores y en esos mismos términos.

-¿Qué representa para usted la votación del PS?

-Es una decisión que también uno puede entender o respetar, pero que no nos ayuda. Esto tiene efectos. Nosotros estamos hoy en un proceso de ir reconstruyendo confianzas, rearticulando nuestro tejido como oposición, hemos tenido algunos aciertos, en otras cosas no. Las confianzas se debilitaron, sería falaz decir algo distinto. Ahora, volviendo al tema de Vivanco, era de toda lógica que el Gobierno presentaría a alguien de ideas conservadoras, y nosotros no podíamos censurar a alguien por pensar distinto.

"A la Suprema no llegan operadores políticos"

-¿En qué consistía este acuerdo? Existen otros siete ministros de la Suprema que van a designarse en el gobierno del Presidente Piñera, por lo que, se entiende, el siguiente va a ser más afín a la mirada de la oposición.

-En los hechos ha habido una cierta alternancia en los nombramientos y quedan otros pendientes. Por de pronto, el llenar las vacantes que dejan Milton Juica y Carlos Cerda. Y en la eventualidad de que se hubiese rechazado la nominación de Vivanco, como quería el PS, quien tendría que haber completado la quina era la Corte Suprema. ¿La iban a completar con un nombre más progresista? No lo creo. Más aún que tú tienes a personas que tienen una cultura de centroizquierda, aunque fueron brillantes magistrados, me refiero a Juica y Cerda, muy destacados en administrar justicia en función de las condiciones del caso a caso, como corresponde, porque a la Corte Suprema nadie llega a hacer política. A la Suprema no llegan operadores políticos. Entonces puede parecer impopular nuestra postura, pero estamos convencidos de que hicimos lo correcto y que no podíamos censurar a alguien por pensar distinto. Nunca ha estado en la lógica del PPD la censura ni el veto y no podía ser este el caso. Ahora, obviamente, es de esperar que la próxima persona que sea nominada sea alguien de una sensibilidad más cercana a la nuestra, a la actual oposición, aunque su rol no es ir a hacer política al máximo tribunal.

-La negociación de los ministros de la Suprema está cruzada con designaciones pendientes. ¿Se están negociando otros cargos en paralelo a estos siete jueces de la Suprema que faltan por designar?

-Esa no ha sido la tónica de las conversaciones ni del anterior gobierno y espero tampoco en este gobierno. Una cosa es que estos cargos requieren acuerdo, se necesita mayoría, se necesitan dos tercios, pero aquí no hay paquetes ni bloques. No corresponde con la naturaleza misma de estas funciones y, por lo tanto, tendrá que irse viendo caso a caso.

-Desde que asumió la presidencia del Senado, Carlos Montes ha asumido un rol activo en la rearticulación de la oposición. Sin embargo, no respaldó la designación de Vivanco. ¿En qué pie queda su rol?

-Tengo la mejor opinión de Carlos Montes. Creo que él ha sido un buen parlamentario en distintas funciones que ha cumplido, pero creo que el episodio Vivanco muestra que no se están tomando decisiones pensando en el conjunto de la Corporación, sino más bien privilegiando temas de bancada, como fue en este caso. Yo puedo respetar las razones de la bancada del PS, pero el rol del presidente del Senado en este caso es otro y él tendría que haberse quedado con el acuerdo que se había alcanzado, porque además él tiene una relación institucional con el Ejecutivo, con el Gobierno. La verdad es que me costó entender su votación. Me resultó incluso más fácil entender la decisión de su bancada de senadores, que igual significa un quiebre con las fuerzas de la oposición; significó un quiebre en los hechos. Eso es, es una expresión fuerte, pero más me cuesta entender la votación de Carlos Montes.

-¿La votación reveló lo frágil que es el acuerdo en la izquierda, que pareciera pender de la designación de un supremo?

-Sí, yo creo que dejó en evidencia eso. Muestra la relación post derrota presidencial y la desarticulación que actualmente tenemos. Ahí tenemos una debilidad, y eso dejó en evidencia esta votación. Es posible que esto se deba a la poca autocrítica que hemos hecho todas las fuerzas políticas desde la derrota hasta ahora. Me preocupa que pueda pasar lo mismo que nos ocurrió en la derrota de 2009, donde tuvimos pequeños brotes verdes respecto de unidad y nos entusiasmamos con ello. Pensamos que los errores, los caminos propios y todas las piedras en el camino habían quedado en el pasado y la verdad que no fue así. Este episodio de Ángela Vivanco nos debe servir para reflexionar en torno a que buscar los caminos de la unidad es hoy la principal prioridad de la centroizquierda.

"No es posible fusionarse con el Frente Amplio"

-¿Cuánto cree que pesó el Frente Amplio en esta votación de los senadores PS?

-Nosotros también tuvimos una presión de nuestra bancada. A mí me llamó el jefe de la bancada y varios diputados, y tratamos de hacerles claridad de lo que se jugaba realmente, porque un parlamentario no se puede dejar llevar solo por un Twitter o por lo que te expresan las redes sociales. Claro, hay que escucharlas, hay que escuchar a la ciudadanía y mirar las redes, pero no le podemos endosar la responsabilidad de una misión como esta a Twitter, por favor. El Senado durante mucho tiempo, pese a todo lo que se pueda decir de las instituciones democráticas, ha sido una institución revisora que ha mostrado una cierta seriedad, una serenidad para ponderar las cosas. Finalmente, la decisión tiene que ser pensando en Chile, en cuidar las instituciones. ¿Quién pensó más en cuidar las instituciones en la votación del día miércoles? La censura en este caso a una persona por pensar distinto es un tema que no debe ser planteado, tiene que haber una cierta tolerancia. No estábamos eligiendo un cargo unipersonal para regir las vidas en los aspectos valóricos de los ciudadanos. No, es una instancia colegiada de 21 miembros, donde son muy pocas las mujeres. Una cosa no menor es que no es la Corte Suprema el órgano que preferentemente tiene que resolver y fallar cuestiones de tipo valórico.

-¿Hacia dónde tiene que ir, a su juicio, la centroizquierda? ¿A una alianza que incluya al PC, la DC, PS e incluso el Frente Amplio?

-Hoy la oposición es un archipiélago con muchas islas, unas más jóvenes, otras más atractivas, unas más viejas, con más historia, unas moviéndose de lugar. El desafío en esta realidad es cómo tendemos puentes. Entonces, lo que hizo el PS fue romper un puente a una isla para asegurar otro puente: el Frente Amplio.

-¿El PS votó en contra de Vivanco para dar una señal al Frente Amplio?

-El emplazamiento fue muy claro. Tenía un emisor y un destinatario muy claro. El emisor era el Frente Amplio. Hubo 24 horas antes de esta votación una operación bien pensada; por lo demás, el Frente Amplio no tenía nada que perder en esto. Imagino que el senador Juan Ignacio Latorre (RD) emplazó a los senadores socialistas y a eso se le sumó la presión de la bancada, como todos han reconocido.

-¿Es partidario de recomponer la ex Nueva Mayoría o explorar un acuerdo con el Frente Amplio, que, en los hechos, busca ser el bloque que pase a la segunda vuelta en la próxima presidencial?

-Me cuesta imaginar una escenario donde nos achiquemos. Creo que la tentación del veto o intentar converger desde el veto nos puede llevar a otra derrota. Si alguien piensa que excluyendo al PC tenemos más posibilidades. Francamente, creo que no se puede excluir ni al PC ni a la DC. Si reducimos nuestro espectro en relación a lo que fue la Nueva Mayoría difunta, hay un riesgo alto de no pasar a segunda vuelta en 2021.

Hay muchos temas en que probablemente tenga mayor sintonía con el Frente Amplio, como en Educación, y probablemente mucha más que la que tienen algunos personeros del PS con el Frente Amplio. Pero entiendo que el Frente Amplio es un actor distinto, una coalición distinta que está jugando en serio. Lo que nosotros tenemos que buscar aquí no es ver cómo nos mimetizamos con el Frente Amplio ni cómo nos fusionamos con ellos, porque eso no es posible. Entre coaliciones lo que hay es un diálogo, un entendimiento mínimo y eso debemos construirlo, pero primero debemos ver cómo vamos a construir esta casa que es lo que fue la Nueva Mayoría. Acá el camino es la unidad y ese es el principal objetivo que tenemos que alcanzar, y para eso en julio del próximo año tenemos que construir las bases programáticas.

-¿Por qué en esa fecha?

-Hay un gobierno con un relato difuso, donde tal vez lo único claro que tienen es que quieren ocho años y para qué los quieren. Porque en los primeros años no se puede desplegar toda la agenda auténtica y verdadera de la derecha. Ellos tienen agenda, hay síntomas concretos, un gobierno que yo calificaría como policial en algunos aspectos porque declara tres guerras, al terrorismo, a las drogas y a la delincuencia, aunque la experiencia internacional ha demostrado que la política de la guerra ha fracasado, y por otro lado un gobierno corporativo porque vemos un interés preferente por garantizar utilidades a ciertos actores. Hay algunos episodios que muestran la verdadera agenda de la derecha, pero para desplegarla a fondo, lo que el Presidente necesita es construir una base más sólida y ahí se mueve. Nosotros tenemos que ver cómo se está moviendo la derecha si realmente queremos ser una alternativa con un proyecto sólido y convocante para 2021. Ahí no podemos volver a cometer errores, como con situaciones vividas la semana recién pasada.

 Imprimir Noticia  Enviar Noticia