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Elecciones internas en noviembre:

Comienza la carrera por intentar destronar a Jacqueline van Rysselberghe en la UDI

domingo, 08 de julio de 2018

Bárbara Vial
Reportajes
El Mercurio

Mientras La Moneda mira con interés una eventual candidatura del diputado Javier Macaya a la presidencia de la UDI, la actual timonel, Jacqueline van Rysselberhe, está desplegada a nivel nacional para lograr la reelección en noviembre. Sin embargo, la disponibilidad de María José Hoffmann para competir en los comicios internos podría dividir a la "disidencia". La carrera por la presidencia de la UDI ya comenzó.



-"¿Y? ¿Va a ser presidente de la UDI?", le preguntó el Presidente Sebastián Piñera al diputado Javier Macaya en medio de la fiesta de matrimonio del senador Iván Moreira el pasado 8 de junio en la Hacienda Santa Martina.

Tres días después, antes de entrar al comité político ampliado, el Mandatario volvió a preguntarle en tono coloquial si iba a ser candidato en las elecciones que se desarrollarán a fin de año. Asimismo, el ministro del Interior e histórico de la UDI, Andrés Chadwick, ha bromeado en varias ocasiones apodando a Macaya como "candidato". Una relación que data desde que Chadwick era senador por la Región de O'Higgins, donde fue él quien promovió a Macaya como diputado por dicha zona.

En La Moneda no es indiferente el camino que vaya a tomar la UDI en las elecciones de noviembre. No solo porque es un partido del bloque oficialista que cumple un rol clave para la proyección de la centroderecha, sino que también porque quien asuma deberá enfrentar las elecciones municipales. Un evento electoral que presagia, en la mayoría de los casos, el futuro presidencial y donde el fuego amigo es difícil -imposible- de contener.

Macaya y Hoffmann de candidatos

Si hay algo que no para de sonar por estos días es el celular del jefe de bancada de la UDI, Javier Macaya. El diputado ha comenzado una ronda de conversaciones con distintos militantes del partido. Por de pronto, su relación con los alcaldes es cada vez más fluida. La semana pasada estuvo con el edil de Estación Central, Rodrigo Delgado, y en otras ocasiones se ha contactado con el alcalde de La Florida, Rodolfo Carter, y el de Colina, Mario Olavarría.

Su cargo de jefe de bancada le ha permitido estar al interior de La Moneda. Cada lunes asiste al comité político, y luego se traslada a la oficina del ministro de la Secretaría General de la Presidencia, Gonzalo Blumel, para participar de la reunión de coordinación legislativa. Con él hablan varias veces por teléfono y es evidente la estrecha relación que han formado.

En paralelo, los parlamentarios de la "disidencia", como la diputada María José Hoffmann y Jaime Bellolio, entre otros, se reúnen semanalmente en la sede de Santiago del Congreso con concejales y militantes de "base". Además, la diputada ya empezó a recorrer el país: viajó a Punta Arenas, Antofagasta y se ha desplegado por la Quinta Región, donde obtuvo la primera mayoría en las elecciones parlamentarias.

El primer desafío para los parlamentarios que quieren destronar a la actual presidenta de la UDI será definir al candidato único. El miércoles pasado, en el almuerzo de bancada al que asistió Van Rysselberghe, la diputada Hoffmann anunció que se presentaría de candidata a la presidencia del partido "a todo evento". Al interior de la bancada se comenta que una de las posibilidades es que Hoffmann haga dupla con Macaya. La mayoría de los diputados se inclina, por ahora, por este último.

Sus críticos apuntan a su carácter. Lo califican de tener una personalidad "tibia", que, a juicio de sus detractores, no sirve al interior de la UDI, aludiendo a que las personalidades más "conciliadoras" no atraen a los militantes del partido. "El presidente de la UDI tiene que ir al choque y eso no lo tiene Macaya", dicen sus detractores.

Por el contrario, los que apoyan al diputado de la Sexta Región, quieren precisamente resaltar esos atributos. La estrategia estaría en desmarcarse de la actitud que tomó el diputado Jaime Bellolio en las elecciones pasadas. A juicio de varios, su discurso "agresivo" provocó que muchos militantes no se sintieran convocados, y en vez, miraron la competencia como una lucha generacional entre parlamentarios y como un ataque personal contra la senadora van Rysselberghe.

Es así como ahora la propuesta estaría en "convocar". Extender las redes no solo a los jóvenes, sino que también a los alcaldes y fundadores del partido. "La idea es dar una imagen de frescura", argumenta un diputado que apoya a Macaya. Así pretenden proponer que la UDI convoque a candidatos de la sociedad civil, que vuelva a centrarse en las universidades y que en definitiva vuelva la "mística UDI". "Necesitamos una mayoría realista, no idealista", dice un dirigente del partido.

El despliegue de Van Rysselberghe

Viernes 6 de julio. La presidenta de la UDI, Jacqueline van Rysselberghe, aterriza a las cinco de la tarde en Puerto Montt. En el aeropuerto la espera el senador por esa zona Iván Moreira. El mismo que hace dos años apoyó a Jaime Bellolio cuando este compitió contra la actual timonel del partido. Hoy el senador dice que no tiene su postura definida. En la visita participó en el Consejo Regional de Los Lagos. Una asistencia que ha repetido en casi todo Chile durante estos dos años. "Yo hago la pega", dice la senadora cuando se le pregunta si logrará la reelección.

Desde el círculo de la senadora aseguran que ha logrado controlar la maquinaria del partido. Su estrategia ha sido conquistar a los "caciques locales". Un ejemplo sería que en solo tres meses ha visitado dos veces la Región de La Araucanía, donde el partido no tiene representación parlamentaria. En el año y medio que lleva a la cabeza de la UDI, ha recorrido dos veces Chile. Además, mantiene cierta cercanía con algunos de los coroneles. Según miembros del partido, ha sostenido almuerzos con el ex senador Jovino Novoa y hace tres semanas coincidió en uno con Pablo Longueira.

A diferencia de lo que pasa en la bancada, la presidenta del partido cuenta con el apoyo de la mayoría de los senadores gremialistas. Uno de ellos argumenta que la senadora logró sacar al partido de la crisis que vivió luego de los casos de financiamiento ilegal que golpearon al partido, sumado a la ofensiva de José Antonio Kast que lideraba las mismas banderas de la UDI desde la "independencia".

Sin embargo, son varios los militantes que estuvieron con ella en 2016 y que hoy no la apoyarían. Argumentan que ha liderado con exceso de "personalismo" y que eso se reflejó en las elecciones parlamentarias, donde la colectividad dejó de ser la bancada más grande del Congreso siendo superada por Renovación Nacional. Sus críticos ponen como ejemplo lo que pasó en el sector oriente, donde no dejó competir a la diputada María José Hoffmann y optó por el ex secretario general Pablo Terrazas, quien perdió su cupo ante Francisco Undurraga, de Evópoli. Además se le cuestiona por haber perdido en la Región de La Araucanía, tras promover a Gustavo Hasbún, uno de sus cercanos.

La UDI en el Gobierno

El miércoles pasado, el subsecretario del Trabajo, Fernando Arab, se acercó a saludar a la senadora van Rysselberghe; inmediatamente, la presidenta de la UDI le dijo: "Tengo que hablar contigo". Su requerimiento se debía a que el Ministerio del Trabajo, liderado por el ex diputado de RN Nicolás Monckeberg, no contaba con suficientes militantes de la UDI. Una escena que se ha repetido en otras carteras, pues la senadora tiene como objetivo posicionar al partido al interior del gobierno, tal como lo prometió en su primera campaña para presidir el partido.

En La Moneda aseguran que la relación con el Presidente es "franca". "No son amigos", dice, "pero se entienden". Luego de las diferencias que hubo entre el Ejecutivo y la senadora por el proyecto de ley de identidad de género, donde incluso la timonel amenazó con ir al Tribunal Constitucional, las relaciones con La Moneda han estado "tranquilas". De hecho, al interior del comité político comentan que ya la ven más "asentada" en su liderazgo y no ha sido un "dolor de cabeza", como muchos lo preveían.

El factor Coloma

El miércoles 4 de julio, a las nueve de la mañana, el senador Juan Antonio Coloma cruzó la calle Teatinos y entró a La Moneda. Allí se reunió con el ministro del Interior, Andrés Chadwick. Un encuentro que sucedió un día después de que un parlamentario de la UDI le advirtiera al titular del Interior que había que "hacer algo" con la elección del partido. En la conversación se le planteó a Chadwick que el escenario era complicado al interior de la UDI: si la actual presidenta no ganaba la reelección, se provocaría una "guerra interna" o una "fuga de militantes".

Por lo mismo, los parlamentarios cercanos a Macaya buscan "neutralizar" al único coronel que sigue activo en la colectividad. En las elecciones de 2016, el senador apoyó a Van Rysselberghe, lo que según algunos, fue determinante para el triunfo de la senadora, por la red de contactos que maneja. Es así como algunos creen que si su hijo, el diputado Juan Antonio Coloma -cercano a Macaya-, se integra a su futura mesa, podría al menos bloquearlo en parte.

Al respecto, el senador ha enfatizado que aún no se va a pronunciar sobre el tema y que no es el momento de adelantar el debate presidencial de la próxima directiva. Su diagnóstico es que la UDI debe ser fiel con el gobierno y para eso se debe mantener unida.

A diferencia de lo que pasa en la bancada, Van Rysselberghe cuenta con el apoyo de la mayoría de los senadores gremialistas.

Los parlamentarios cercanos al diputado Macaya buscarán "neutralizar" a Juan Antonio Coloma, único coronel que sigue activo en la colectividad.

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