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La ciudad reemplazó a la industria como centro del desarrollo, sostiene el estadounidense Richard Florida, quien lleva años investigando las tendencias demográficas urbanas y su impacto en las economías. Autor de "The Rise of the Creative Class" y "The New Urban Crisis" y editor senior de la revista The Atlantic, en esta entrevista con "El Mercurio" el experto analiza el nuevo panorama económico mundial y plantea los desafíos para Latinoamérica, en el marco de su visita a a Chile para la VII Conferencia Internacional de Ciudad que organizó la Cámara Chilena de la Construcción (CChC). -Usted plantea que la industria ya no es el centro del desarrollo económico, sino que ahora es la ciudad en sí misma. ¿Cómo se explica esto? "Antes se creía que si tenías industrias y podías atraer a compañías ganarías, que la gente iría hacia donde están los trabajos, y eso es real hasta cierto punto. Y yo empecé a estudiar la llamada relación del huevo y la gallina: ¿va la gente a los trabajos o los trabajos a la gente? Y de hecho, es ambos, pero el punto de mi trabajo, y el de varios más, sugiere que si hay talento, y ese talento quiere ir a tu ciudad, a tu comunidad, esta crecerá. Lo que yo agregué a esto es la idea de que la gente talentosa tiene elecciones, son globales, ellos eligen dónde quieren vivir, y normalmente los factores que escogen responden a la calidad del lugar; la tecnología que tiene, el talento que hay en esa zona, la tolerancia que ahí hay, y los activos territoriales que hacen de esa zona un lugar interesante, auténtico". -En Latinoamérica vemos que grandes ciudades tienen problemas económicos, de seguridad o de inequidad, entre otros. ¿Qué desafíos enfrenta la región en este nuevo contexto? "Creo que es correcto hablar de una urbanización desorganizada, en especial en lugares así. América Latina es un lugar urbanizado, con alrededor de un 85% de urbanización, muy similar a los niveles que hay en EE.UU., Canadá y Europa. Pero creo que uno de los problemas, quizás no tanto en Chile, pero sí en otras partes de la región, es que estamos siendo testigos de lo que llamamos urbanización sin crecimiento, que es algo muy preocupante. Antiguamente, la urbanización tendía a ir acompañada de niveles más altos de desarrollo económico, de ingresos per cápita, de crecimiento de la clase media, pero ahora con la economía global no tanto. Si antes ibas a desarrollar una economía tenías que tener agricultura, tenías que alimentarla, tener fabricación. Ahora puedes conseguir todas esas cosas de la economía global. Otro de los desafíos es que mientras en algunas partes del hemisferio norte tenemos alcaldías y organizaciones de desarrollo económico profesionales que se focalizan en crear economías locales, en muchas partes de Latinoamérica y Sudamérica las economías tienen estructuras más nacionalizadas. Y precisamente creo que una mejor forma de organizarse es utilizando los activos y atributos locales". -¿Qué aspectos se deben trabajar para revertir esta situación? "Una de las claves sería generar alcaldías más fuertes, pero también crear un desarrollo económico profesional. Una de las cosas que originaron el renacimiento urbano en EE.UU. no fue su política urbana federal, que es terrible, sino que realmente fueron las acciones de los grupos locales, particularmente desarrolladores económicos, organizaciones que se enfocaron en la economía global y entendían la economía local. Lo otro, tomando como ejemplo a Santiago, es que acá tienen alrededor del 35% de la población y un 45% del PIB del país. Eso es una economía muy concentrada. Yo no he hecho los cálculos, pero puedo apostar que entre las 10 metrópolis más grandes de Estados Unidos, o como mínimo las cinco más grandes, producen solo el 25% del PIB estadounidense. Entonces, aquí se puede empoderar a lugares como Santiago, a que construyan su propia economía, una mejor". -¿Qué tan importante es la cooperación entre las ciudades? ¿Cómo ve a Latinoamérica en ese sentido? "Es muy importante, y creo que es algo que las ciudades latinoamericanas no han desarrollado. En Miami me hice amigo del sociólogo cubano Alejandro Portes, y una de las cosas de las que él habla es acerca de cómo las comunidades latinas que allí viven están impermeabilizadas e incomunicadas. De cierta manera, la región sufre de esta desconexión y falta de comunicación. Desarrollar una mayor cooperación regional, para lugares como Santiago, Buenos Aires, São Paulo, todas ciudades muy poderosas, sería una muy buena idea". -¿Qué tan peligrosos pueden ser los liderazgos aislacionistas en la región? "Terroríficos, y eso es precisamente uno de los desafíos de nuestro tiempo. Esta transformación económica que estamos experimentando es probablemente una de las más significativas de la historia, estamos entrando a una economía del conocimiento, donde el capital y el talento laboral son móviles. Esto se ha convertido en un gran desafío, y aquellos grupos que no están logrando sobrellevarlo, o que sienten que su posición está siendo amenazada por esto han generado una reacción contraria. Esta nueva ola del llamado populismo, que es en realidad nacionalismo económico y aislacionismo es increíblemente peligrosa". "Desarrollar una mayor cooperación regional, para lugares como Santiago, Buenos Aires, São Paulo, todas ciudades muy poderosas, sería una muy buena idea".