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"El Papa, aunque esté en Roma, sigue aquí. La visita -que fue en enero- no se acaba todavía", resume la presidenta de Voces Católicas, María Paz Lagos, respecto de los cambios hechos en un primer momento en las diócesis de Valparaíso, Rancagua, Talca, Osorno y Puerto Montt. Las salidas de los obispos responden a lo ocurrido en mayo, cuando todos presentaron sus renuncias, tras reunirse con el Papa. Desde ese momento, Francisco tenía dos opciones: nombrar a nuevos obispos o bien a administradores apostólicos, que son reemplazantes provisorios (ver infografía). "Al designar a administradores apostólicos, el Papa crea un período de tránsito, de prueba, porque tiene poco margen de error", explica Lagos. Añade que los cambios están en la línea de un llamado que ha hecho Francisco a "salir a la periferia". Por eso, a su juicio, se optó por llevar a los obispos auxiliares de Santiago a regiones. El decano de Teología de la U. Católica, Joaquín Silva, agrega que designar a administradores "tiene relación directa con el ejercicio de su autoridad". Según explica, los obispos tienen "plenitud de potestad en su diócesis (...) No son delegados del Papa". Silva acota que los nombrados tienen en común haber pasado y contar con "la experiencia de una Iglesia que ha sufrido por el tema de los abusos". De los cinco nombrados, cuatro son obispos auxiliares de Santiago, arquidiócesis que ha vivido varios casos de abusos, entre ellos el de Fernando Karadima. En tanto, Ricardo Morales es provincial de la Orden Mercedaria, que también ha sido afectada por estos hechos. Las designaciones Fuentes eclesiásticas aseguraron que Francisco optó por un sacerdote -y no un obispo- en Puerto Montt debido al trabajo de Morales como provincial desde enero de 2011. Desde ese entonces, ha expulsado a 10 sacerdotes y otro número igual de seminaristas, a quienes se les detectó una "doble vida". Además, realizó dos investigaciones de abusos ocurridos en Puerto Montt. En Rancagua se designó al secretario general de la Conferencia Episcopal, Fernando Ramos, pues -dicen- es conocido como "gestor" en la administración del Arzobispado de Santiago. Ramos tiene que resolver la crisis sobre 14 sacerdotes investigados por abusos. Fuentes añaden que en la elección de Jorge Concha Cayuqueo (Osorno) pesó que es franciscano y su ascendencia, mapuche. En el caso de Talca, la clave la entregó, a radio Biobío, el mismo administrador Galo Fernández: "Tengo un vínculo de cariño y afecto muy largo por esta zona, por mi familia, por mi padre que tenía mucha amistad con Carlos González (ex obispo de Talca por 30 años)". Pedro Ossandón, administrador en Valparaíso, también es "hijo espiritual" de González. Además, la directora de Voces Católicas destaca su característica de "cura villero", pues vivía en la población La Legua. Una incógnita es cuánto demorará el proceso de cambios. "Va a durar uno o dos años, que es parecido a lo que se ha demorado en otros países, como Irlanda", apunta María Paz Lagos.
El administrador más joven es el de Puerto Montt, con 45 años.