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Debate De Mahoma al siglo XXI:

La mujer musulmana, ¿víctima de una religión patriarcal?

domingo, 01 de julio de 2018

Juan Rodríguez M.
Sociedad
El Mercurio

Debido a prácticas que van desde el uso del velo hasta la mutilación genital femenina, en Occidente la imagen es la de un mundo singularmente sexista y misógino. Sin embargo, desde la propia fe mahometana hay quienes defienden la igualdad de género. Ahora que las mujeres pueden manejar autos en Arabia Saudita, vale la ocasión para volver sobre una de las disputas clave del mundo contemporáneo.



En una comida, un periodista le preguntó qué hacía. Ella le respondió que estaba terminando su doctorado. ¿En qué?, le dijo el hombre, y ella contestó que en sociología y política. Fue una respuesta intencionalmente vaga, pues Susan Carland sabía lo que iba a ocurrir si era más específica. Ella es una académica australiana, convertida al islam, y feminista. Sí, feminista. Es autora del libro "Fighting hislam: women, faith and sexism", en el que relata el encuentro con el periodista, que terminó tal como ella lo esperaba, luego de que el hombre le preguntara cuál era el tema preciso de su investigación. Este es el diálogo:

-Estoy investigando las distintas maneras en que las mujeres musulmanas combaten el sexismo desde dentro de las comunidades musulmanas-, respondió Carland.

-¡Esas son aguas peligrosas!-, le dijo el periodista.

-No realmente. Es algo que ocurre hace cientos de años, y me ha abrumado el número de mujeres que han querido participar en mi investigación.

-¿Querían que se supiera lo que estaban haciendo? ¿O tenían que mantenerlo en secreto?

-Muchas de ellas estaban felices de ser identificadas en mi investigación. Es más, algunas se enojaron cuando sugerí ponerles un pseudónimo, e insistieron en que querían ser reconocidas por su trabajo.

-Pero... pero, ¿sus esposos conocían su apostasía?

-De hecho, muchas de las mujeres mencionaron a sus esposos o a otros hombres musulmanes, como su padre o al imán, como sus mayores partidarios.

-...

Fantasmas reprimidos

Probablemente muchos en Occidente tendrían la misma reacción que el periodista australiano: sorpresa y silencio. Algo de eso debe haber en las portadas que ganó el hecho de que las mujeres ahora puedan manejar autos en Arabia Saudita, uno de los regímenes islámicos más restrictivos con las mujeres, por decir lo menos (para qué hablar de los talibanes o últimamente Isis). Desde Occidente, la visión sobre el mundo islámico es la de una cultura singularmente patriarcal, donde las mujeres, por el hecho de serlo, todavía están sujetas a diversas restricciones, al parecer fundamentadas en el Corán, entre las que la más visible y debatida sea, tal vez, el uso del velo islámico: para algunos, símbolo de la represión de la mujer; para otros, marca de identidad frente a la cultura colonialista de Occidente. De todos modos, no es que no haya razones para tener esa imagen: además del velo, en sus distintas versiones, hay otros costumbres a la hora de juzgar al islam, por ejemplo, la prohibición de estudiar, el matrimonio con niñas o la mutilación genital femenina.

Dejando de lado el racismo e islamofobia que campean en Europa y Estados Unidos, incluso desde la izquierda, un filósofo como el esloveno Slavoj Zizek plantea -en su libro "Islam y modernidad"- que la mujer es "el Acontecimiento reprimido que da vitalidad al islam", que ella es el "fantasma" detrás del mismo, especialmente de su deriva terrorista; de ahí que la mujer sea escondida detrás de un velo, dice. Por su parte, en "Pensar el islam", el filósofo francés Michel Onfray -también de izquierda- simplemente tacha al islam de religión sexista, falócrata y misógina.

Pero, como ya vimos en el caso de Susan Carland, también existe el feminismo islámico. Y ella está lejos de ser la primera y la única: según "The Oxford dictionary of islam", ya a mediados del siglo XIX, algunas mujeres y hombres dentro del mundo islámico comenzaron a cuestionar las restricciones legales y sociales que afectaban a las mujeres, "especialmente la relativas a la educación, la reclusión ( seclusion ) , el uso estricto del velo, la poliginia, la esclavitud y el concubinato". Ya en el siglo XX, tras la Segunda Guerra Mundial, de la mano de los movimientos modernistas y nacionalistas, los temas de género se vieron como "cruciales para el desarrollo social". Y a partir de fines de los 70, en paralelo al islamismo fundamentalista, han surgido agrupaciones como la Asociación Revolucionaria de Mujeres de Afganistán o Hermanas en el Islam, de Mali, que luchan por los derechos de las mujeres.

Valga también mencionar que el feminismo islámico tiene críticos: desde la abogada y feminista argelina Wassyla Tamzali, para quien "hablar de feminismo islámico es una absoluta contradicción", hasta la española Sirin Adlibi Silbai, autora de "La cárcel del feminismo", quien ha dicho que "el feminismo islámico es una redundancia, (pues) el islam es igualitario". ¿Lo es?

La culpa es de Aristóteles

La entrada "Mujeres e islam" del citado diccionario de Oxford, comienza así: "En el islam, las mujeres y los hombres son moralmente iguales a los ojos de Dios y se espera que cumplan los mismos deberes de culto, oración, fe, limosna y peregrinación a la Meca". Luego agrega que la aparición del islam, en el siglo VII, significó una mejora para las mujeres de las culturas árabes tempranas, entre otras cosas, porque se prohibió el infanticidio femenino y porque la ley islámica "enfatizó la naturaleza contractual del matrimonio".

Como suele ocurrir con los textos, especialmente los religiosos, quien quiera encontrar fundamento en el Corán y otros libros para fundamentar la sumisión de la mujer, los encontrará; tal como los que quieran defender la igualdad entre hombres y mujeres. Por eso tal vez sea bueno prestar atención a las mujeres que han tenido liderazgo en la historia del islam: desde Aishah, una de las esposas de Mahoma, reconocida en su tiempo por su autoridad académica, tanto en medicina, historia como retórica, hasta las mujeres que han gobernado países del mundo islámico, como Benazir Bhutto, quien fue Primera Ministra de Pakistán. Es más, según el académico británico Mohammad Akram, autor de "The women scholars in islam", a lo largo de su historia, el islam ha tenido "miles" de mujeres investigadoras e intérpretes del Corán, y por tanto, formadoras, de acuerdo lo que se lee en un artículo publicado en el diario inglés The Telegraph.

Según Akram, los estudiosos islámicos se volvieron contra las mujeres "cuando empezaron a estudiar filosofía". O sea, en la Edad Media, cuando los intelectuales que dieron forma a la fiqh (ley islámica) leyeron a Aristóteles, quien defendía que la subyugación de la mujer era "natural" y una "necesidad social". Súmese a eso el predominio de culturas patriarcales en los pueblos que se fueron convirtiendo al islam en tiempos premodernos, partiendo por los árabes, y tenemos como resultado la sumisión femenina que todavía defienden muchos.

Entonces: ¿el islam es una religión patriarcal, sexista y misógina? ¿O lo son ciertas interpretaciones y prácticas?

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