Fondos Mutuos
Este año ha sido especial para el artista Benjamín Lira Valdés (1950). Partió el mes de febrero con una exposición muy "matérica", de tierras y cerámicas trabajadas en hornos a altas temperaturas, para sus monumentales esculturas y también los frisos que mostró sobre el suelo de piedrecillas y en medio de las paredes de adobe del Bodegón Cultural de Los Vilos. El público del viejo puerto y de los alrededores de ese paisaje semidesértico acudió sin cesar a ver sus obras. Pero la gran sorpresa de Lira fue en mayo. Inauguró una muestra con piezas nunca antes mostradas al público, en la Sala Gasco, las que ha venido trabajando en silencio, desde los 11 años. Exhibe -hasta el 13 de julio- singulares collages , construcciones y ensamblajes. "La respuesta del público ha sido impresionante", reconoce. En tanto, la crítica elogia esta exposición, su uso de la materia, el color y los ensamblajes de estas piezas que se relacionan con el pop art , con Duchamp y/o con el surrealismo, como la intrigante "Máquina para oír el crecimiento de las plantas" . Del arte cicládico al pop art -¿Cómo empezó esta presencia del pop art y del objeto encontrado en su arte? "Desde muy joven iba a la Librería Francesa, leía muchas publicaciones extranjeras. Y vi en imágenes, desde muy temprano, las máquinas de Tinguely, me inspiré en esa construcción. En 1964, Rauschenberg ganó la Bienal de Sao Paulo con una pintura con objetos pegados, tuve esa información y la hice propia; al principio, obviamente, de una manera muy infantil. Eran máquinas que no funcionaban y tenían que ver con el surrealismo. Para el pop art me influyó una carátula de un disco del músico pop inglés Peter Blake, de 1967. Era hecha entera en collage , yo tenía 17 años y entre los que aparecían en esa portada estaban Los Beatles, Bob Dylan, Edgar Allan Poe, Oscar Wilde, Marilyn Monroe. Otro hecho fue cuando mi abuelo (Salvador Valdés Morandé) me llevó a su biblioteca y me mostró un libro de Hans Christian Andersen. En ese libro bastante feo habían collages que me influyeron, quizá por eso tuve tanto pudor en mostrar estos trabajos, porque estoy consciente de que son derivativos". -Pero son obra propia aunque cite. Y expone cajas "que insinúan arquitecturas e incluso aromas medievales", según escribió Waldemar Sommer. ¿Reconoce ese imaginario? "Pienso que tiene que ver con las espacialidades que uso. Se relacionan con la que se usaba en los íconos medievales, pues también pinté íconos, durante siete años. Tengo un interés por la pintura primitiva. Y cuando vi colgados 'los pizarrones', percibí que eran como un símil de íconos, pues eran objetos transportables. Es una mirada de la arquitectura prerrenacentista de alguna manera, a pesar de que siento mi visión más conectada a una arquitectura moderna, inspirada en un Barragán o en Louis Kahn. -Con todo, la historia del arte subyace en su obra. Está el arte cicládico, el mundo precolombino, las culturas orientales, lo africano... "Las cerámicas en el mundo oriental son muy importantes, sobre todo las de la cultura budista. Me interesa mucho la relación entre esa cultura y cómo enfrenta el tratamiento de la cabeza en el arte, hierática y atemporal. Me interesa lo más primitivo de Grecia, esos personajes detenidos en el tiempo; y el arte cicládico, anterior a lo clásico, en esa respuesta más visceral y menos mimética que realizan; por ello miro mucho el arte africano y el precolombino". Desconexión con la sociedad Benjamín Lira es también uno de los espectadores más informados y asiduo visitante a las exposiciones de arte en Santiago. Integró el directorio del Centro Cultural La Moneda, es miembro de número de la Academia de Bellas Artes y ha participado en varios proyectos culturales. "En Santiago se están presentando muchas exposiciones de alto nivel -afirma-. En el Centro Cultural La Moneda está la de arte latinoamericano (colección Femsa); se exhiben 'Los muros de Chile', de Adelsheim en el MAC; está Wei Wei... Pero siento que no hay conexión entre esas muestras y la sociedad. La exposición del MAC -sobre la realidad carcelaria en nuestro país- debiera ser tema de conversación en la sociedad. Estas muestras debieran estar repletas de público". -¿A qué atribuye ese desinterés? El domingo pasado Francisco Brugnoli dijo que en una sociedad como la actual, con muchos más recursos económicos, ya no es posible traer muestras de la magnitud "De Cézanne a Miró" como sucedió en los 60. "A las élites no les interesan, ahora, las artes, salvo excepciones. Tienen menos sensibilidad por la cultura y no se entregan los fondos económicos para grandes exposiciones, en general. Los políticos no saben de cultura. Hay poco nexo". -Pareciera que nuestros gobiernos la ubican en un tercer lugar, a diferencia de otros países, no bullentes en su economía, que sí sitúan a la cultura en primeros lugares. "Se observa muy poco cuidado con la cultura, a pesar de que en este país hay gente extraordinaria en ello. Y tenemos excelentes artistas. Pero lamentablemente solo un Presidente de Chile en estas dos últimas décadas tuvo realmente interés. Ahora están empantanados con el Ministerio de las Culturas y no sé sinceramente qué va a pasar. No creo que vaya a suceder mucho. El mismo hecho de dejar el ballet y la ópera fuera de la ley de artes escénicas que se debate en el Congreso no tiene explicación. Creen que el arte son más bien circos masivos populares, por ejemplo, que son importantes, pero ello no es lo único". -Las artes ponen en escena los temas que inquietan, advierten lo que viene . "Ayudan a despertar conciencias, sensibilidades, intereses de la época, y se adelantan. Por otra parte, el mundo del arte en el exterior se ha profesionalizado. Necesitamos profesionales competentes que estén trabajando en todos los ámbitos de la cultura". "Se requiere mucho conocimiento y contactos internacionales" -Respecto al Museo Nacional de Bellas Artes, ¿cómo percibe la curatoría de su colección patrimonial? "¡La colección no está expuesta! En el Museo Nacional de Bellas Artes no hay espacio para exhibir exposiciones temporales y, además, la colección. Debería estar expuesta una mayor cantidad de obras de la colección patrimonial dando cuenta de lo que es el arte chileno. Y lo poco que se exhibe debería tener un discurso más riguroso y vital, desde lo colonial hasta la actualidad. Considero muy torpe la idea del museo de llamar a un artista para que 'reordene' la colección permanente. El Museo Nacional de Bellas necesita una reinvención urgente. Tiene que empezar por ser un museo nacional de bellas artes. Que se concentre en mostrar su colección patrimonial. Y plantear bien hasta qué época llega su colección y dónde empieza un museo de arte contemporáneo... Debo reconocer también algunas muestras muy buenas llegadas del exterior, como la del Mulato Gil de Castro, pero organizada en Perú". -¿Ve problemas en la gestión actual del MNBA? "Las grandes exposiciones que podrían llegar al Museo de Bellas Artes llegan hasta Buenos Aires. No hay fondos. La gestión de un museo así requiere de mucho conocimiento, vitalidad, de muchos contactos internacionales... El director tiene que ser muy informado, riguroso, estudioso. Además, el museo tiene que tener más curadores: hay dos, y se necesitan a lo menos cinco y de alto nivel, que estén investigando y viajando. "En ese sentido, destaco la valiosa labor del Centro Cultural La Moneda que ha mantenido un aporte a la cultura nacional, con una diversidad temática de exposiciones del exterior, que han venido con sus curatorías, en su mayoría, realizadas en el exterior por expertos ligados a esos museos o colecciones internacionales". -¿Cómo percibe al Museo de Arte Contemporáneo? "En general, todo lo que hace el MAC ha sido muy bueno, pero no hay dinero, y sin ello no se puede funcionar como se requiere. Han realizado exposiciones notables, pero necesitamos con urgencia un museo de arte contemporáneo nacional, que el país se haga cargo de ello. Se requiere una arquitectura contemporánea para sostener las obras. Un museo del siglo XIX o XX es distinto a uno del siglo XXI... En la actualidad, el único museo capaz de hacer cosas a nivel internacional es el Museo Precolombino". Nuevo museo, crisis en las galerías de arte -Hay un proyecto de un museo de arte contemporáneo, del empresario Claudio Engel, en Las Condes, para el que llamaría a un concurso de arquitectura cuyo jurado estaría integrado por figuras como el director del MoMA, Glenn Lowry. "Sería muy bueno. No conozco la colección ni los detalles, pero esperemos que tengan una curatoría al nivel de lo que sería el edificio. Pero esa es una iniciativa privada y necesitamos contar con una muy buena infraestructura pública". -¿Qué opina de las galerías de arte? "Soy muy crítico. Porque las galerías no han sido rigurosas en su actuar y eso no puede ser. Hoy el público se está comunicando, en general, con los artistas directamente, y eso nos quita tiempo para nuestro arte. Muchas galerías han cerrado... Antes, los días sábado se veían repletas de público, hoy están casi vacías. Tienen que profesionalizarse, tener una línea editorial y no ser solo salas de exposición sin rumbo. Hay que observar lo que sucede en el exterior. Un buen ejemplo aquí es la Galería Gabriela Mistral, que tiene línea curatorial y una muy buena agenda. Las galerías podrán navegar cuando tengan buenas curatorías; algunas se están reinventando".