Dólar Obs: $ 677,00 | 0,44% IPSA -1,17%
Fondos Mutuos
UF: 27.565,79
IPC: 0,00%
los pecados de nicolás lópez

el director sin filtro

sábado, 30 de junio de 2018

por ANDREW CHERNIN Y RODRIGO FLUXÁ
Reportaje
El Mercurio

Se ha convertido en el cineasta chileno de mayor éxito comercial en el país, gracias a sus historias contadas desde el punto de vista femenino. Pero hoy, justo cuando anuncia una película sobre el #MeToo, ocho mujeres -entre ellas, las actrices Josefina Montané, Lucy Cominetti y María Vidaurre- lo acusan de graves conductas, que van desde el acoso laboral al abuso sexual.



La tercera semana de abril, Imaginacción, la empresa de lobby y comunicaciones de Enrique Correa, hizo una ronda de consultas en los medios con una duda específica: ¿Había en curso una investigación sobre posibles abusos sexuales cometidos por el director de cine Nicolás López? No había.

El caso de Harvey Weinstein en Estados Unidos y el rumor sobre denuncias contra Herval Abreu, el zar de la teleseries, tenía a la industria audiovisual chilena en alerta.

El 28 de abril finalmente ocurrió: siete mujeres denunciaron públicamente a Abreu por conductas que iban de acoso laboral a abuso sexual. Cuatro más se sumarían semanas más tarde.

Dos días después de eso, Miguel Asensio, socio, productor y mano derecha de López, le envió un mensaje a la actriz Lucy Cominetti para invitarla a participar de un casting para una producción de Netflix. A ella la oferta le sorprendió: su experiencia con López no había sido agradable:

-Lo conocí en octubre de 2008. Llegué a Sobras, su productora, a un casting para un piloto de una serie. La serie se iba a llamar "Café con piernas": era una serie sobre un local en el que trabajaban mujeres. Eran tres actrices y yo quedé como una -dice Cominetti, en el living de su casa en Providencia.

Hubo más actores presentes ese día. Uno, que hizo una escena con Cominetti, dice: "Apenas Lucy salió, López empezó a decir que era muy rica, que se había enamorado".

Lucy Cominetti pasó rápidamente a verse cerca del cerrado grupo de colaboradores que trabaja usualmente con López, integrado, entre otros, por los actores Ariel Levy y Nicolás Martínez, además de Asensio y Paz Bascuñán, quienes incluso son compadres de López: es el padrino de su hija.

-En el principio Nicolás era muy buena onda, divertido. Me acuerdo de que me invitó a comer al Ky antes de grabar. Como íbamos a trabajar juntos, él quería saber más de mí. Me ponen incómodas esas situaciones, me ponen nerviosa, pero sentí que no tenía cómo negarme sin parecer demasiado enrollada. Tenía 26 años. Había hecho un par de series nomás. Empecé a notar que él estaba interesado amorosamente en mí; no quería ser mi amigo. Y eso no iba a ocurrir de mi parte. Yo no quería nada con él; se lo tomó súper mal. Me dijo que no se iba a hacer cargo de huevonas con Asperger, como yo".

La serie de los café con piernas nunca se hizo. En cambio, López empezó a trabajar en otro piloto, que terminaría siendo Qué pena tu vida, su primer gran éxito comercial. Como parte de la promoción y levantamiento de recursos, López organizó un viaje del elenco al Festival de Cine de Valdivia 2009.

-En ese festival -dice Cominetti-, él de nuevo volvió con sus avances, con su insistencia. Estábamos en una fiesta y él me trataba de dar besos. No solo eso: me arrinconaba, yo le decía que no y así. Él me decía: "Ahora estamos así, pero tú y yo vamos a tirar". Yo le respondía que no, pero él insistía: "Ahora tú no me pescas, nada. Pero tú y yo vamos a tirar". Después me quiso ir a dejar en un auto al hostal, porque él se quedaba en otro hotel y arriba del auto se me lanzó encima, de nuevo diciéndome que por qué no le daba un beso, si era solo un beso. El siguiente paso era mandarlo a la cresta y no podía, porque me estaba dando pega. Era mi jefe. Yo sentía que si hacía algo más agresivo de mi parte, eso me iba a perjudicar. Cuando llegamos al hostal, salí del auto, estaba la Andrea Velasco en el hostal, despierta. Yo llegué alteradísima, gritando que no iba a actuar en ninguna película si tenía que estar soportando constantemente que este huevón se me tirara encima".

Andrea Velasco, cantante y actriz, confirma ese episodio y otras "situaciones incómodas en las que estuve presente. En esa gira, en el lobby del hotel Dreams, López intentó besar a la Lucy tirándosele encima y ella oponía resistencia. Luego lo vi haciéndole lo mismo en una pared de la discoteque. No supe cómo reaccionar. Lamentablemente, no intervine".

Qué pena tu vida se estrenó en octubre de 2010. La campaña de promoción incluyó, por pedido de un auspiciador, la realización de dos videos, tanto de Velasco como de Cominetti, en sostenes. El de Cominetti fue en una habitación del hotel W.

-Estábamos grabando ahí y Nicolás me dice: "Siento que estoy tirando contigo" -dice Cominetti-. Él me estaba dirigiendo, estaba grabando. Quedé en shock. "Estoy viendo esto y ya tiramos. Tú y yo ya tiramos", decía. Quedé helada, descolocada. No sabía cómo responder. Creo que me reí nerviosamente. Me sentí incómoda, porque tenía que seguir haciendo este video y sabía lo que a él le estaba pasando, sabía que estaba excitado. Me sentí sucia haciendo el video. Me sentí asquerosa.

Nicolás Martínez fue amigo de Nicolás López desde los 6 años, actor fetiche de sus primeros años y testigo de cómo él solía acercarse a Cominetti. "Estaba claramente obsesionado con ella, que claramente no se sentía cómoda con él. Ella nunca manifestó interés en él y Nicolás entonces hablaba pésimo de ella con todo el mundo; que era una estúpida, una rara. Una vez incluso la tildó de 'vampiro emocional'", dice sentado en un bar de Ñuñoa.

El éxito de la película desembocó en una secuela, Qué pena tu boda, ya sin problemas de presupuesto. López la anunció por los medios, pero Cominetti, pese a ser uno de los personajes principales, no estaba mencionada en el elenco. Sin trabajo en ese punto, cuenta ella, le envió un mail al director para saber si estaba o no considerada.

-Le escribí que yo sabía que las cosas estaban mal, que nos estábamos relacionando de una mala manera y que quería arreglar eso, si había alguna forma de arreglar la situación. Él me respondió: "Vente a mi casa, tiremos y vemos qué pasa, porque si no era seguir dándole vueltas a algo que sentía que no tenía asunto y no había nada más que hablar". Yo le respondí que no iba a ir a su casa, no iba a tirar con él y que no teníamos nada más que hablar.

Finalmente, Lucy Cominetti no actuó en la película.

La actriz ahora repasa el mensaje que le envió el socio de López, ofreciéndole trabajo dos días después de la publicación de las acusaciones contra Abreu.

-Yo sabía que ese proyecto tenía el casting cerrado, se empezaba a grabar en muy poco tiempo más, entonces me pareció raro que de la nada apareciera un papel para mí. Asensio me llamó nuevamente el 8 de junio, para pregúntarme si estaba con alguna teleserie. Yo le dije que no, pero que mi mánager me estaba viendo algo con los canales, así que de todas formas no iba a estar disponible. Quedamos de hablar de nuevo.

Esa misma semana, Cominetti habló de López con dos amigas más: ambas le dijeron que habían tenido episodios inaceptables con él. Una de ellas fue Josefina Montané, quien accedió a compartir con "Sábado" el siguiente testimonio: "Trabajé con él en 2014 en un piloto para la serie Heart attack. Tiempo después me llamó para juntarse conmigo en un restorán, porque la serie se estaba vendiendo en Miami. Pensé que solo íbamos a hablar de trabajo, pero la situación terminó siendo sumamente incómoda. Me dijo, literalmente, si me podía agarrar la 'teta' y por qué me importaba si igual íbamos a terminar tirando, que ni siquiera fue la palabra exacta, preferiría no mencionar la que usó. Me sentí tan intimidada, que lo único que atiné a hacer, fue tomármelo con humor. Después de eso, nunca más volví a trabajar con él".

Ser rockera

Nicolás López nació en 1983, hijo del dueño de una agencia de publicidad y una dueña de casa. Pese a ser bastante conservadores en lo político, fomentaron el lado creativo de su hijo. López, según repite habitualmente, solía pasar los recreos en el British High School de Las Condes leyendo en la biblioteca.

Buena parte de su adolescencia fue pública: en 1996, a los 12 años, envió un texto a la "Zona de Contacto", antiguo suplemento juvenil de El Mercurio, donde colaboró regularmente. Desde 1997 tuvo una columna semanal llamada "Memorias de un pingüino", en la que relataba las aventuras de "Roberto Rodríguez", un personaje que, según reconocía López en las entrevistas, estaba basado en las propias experiencias colegiales, aunque exageradas y dramatizadas. A pesar de eso, en esas líneas, ya se vislumbraba uno de sus grandes temas: la relación con las mujeres.

Pasando revista a mis traumas preadolescentes, recordé la primera vez que salí con una mujer. Yo iba en octavo y era el típico mejor-amigo-gordo-con-lentes. Ella había terminado con su pololo y podía ser mi día de suerte. Quedamos de juntarnos a ver El Imperio contraataca en el cine, versión gigamasterizada. No era el mejor panorama para una chica entrada a la adolescencia, ahora lo sé, pero en esa época yo no entendía mucho de mujeres... y bueno, ahora tampoco. La función era a las cuatro de la tarde y pensaba pedirle pololeo. Pero cuando mi reloj marcó las seis y ella no aparecía, supuse que la fuerza no me acompañaba (14 de abril de 2000).

Durante las vacaciones tuve un par de encuentros cercanos con chicas que aprovechaban la ausencia de sus pololos surfistas. El problema es que todos esos tipos volvieron, nadie terminó (de hecho, más bien se dieron cuenta de lo mucho que querían y extrañaban) y yo me quedé en el cajón de los recuerdos como el affaire con el gordito bizarro. Listo para volver a control manual (28 de abril de 2000).

En un texto del 22 de enero de 1999 relató una de las primeras experiencias sexuales de su personaje, durante un viaje de estudios a Cancún.

En ese instante, de la nada apareció una chica -bastante apetecible ella- de otro colegio chileno que alojaba en nuestro hotel. Se abrazó a mí. Estaba ebria y me pidió ayuda para regresar. Yo la dejé en la puerta de su pieza, pero ella me invitó a pasar. Se dejó caer sobre la cama y me dijo si podía quedarme con ella hasta que llegaran sus amigas. Su imagen era real y tenía sus labios tan cerca... que lo hice. Le di un beso. Cerré los ojos, aguanté el sabor a aguardiente y comencé a trabajarla con mi lengua. Me sentía increíble. No sabía su nombre ni ella el mío, pero daba lo mismo. Después de casi dieciséis años de sufrimiento, lo había logrado. De la forma más patética quizá, pero lo estaba haciendo: estaba dándole un beso a una linda chica.

Un compañero y amigo de López en el colegio explica cómo era su interacción social: "Le hacían bullying, pero no era al que más le hacían. Sí quiso siempre pasar a otro bando, al de los populares. Se comenzó a validar con el cine, porque físicamente se sentía muy disminuido. Hablaba de que con él había fallado la ruleta genética. Pero también era contradictorio en eso: odiaba a las mujeres feas, las detestaba, casi no les hablaba. Y empezó a buscar rodearse solo con las que para él eran más bonitas".

María Vidaurre, 22 años, fue una de ellas. A la actriz la detectó en Instagram, cuando ella tenía 17 años.

-Él me mando un mail el 2014. Me dijo que había visto mis fotos y que le interesaba, que era director y que se quería juntar conmigo. Yo no lo conocía, pero lo guglié y dije: "Wow: es el medio director" -dice en un café de Apoquindo-. Yo estaba feliz, quería estudiar teatro. Me escribió para que nos juntáramos a tomar y viéramos qué pasaba. Yo le dije a Nicolás que estaba pololeando y no me parecía correcto. Que me llamara cuando tuviera un casting de verdad.

Según Vidaurre, al poco tiempo López comenzó a atosigarla. "Empezó a sicopatearme por redes sociales. Me escribía mensajes como haciendo bullying a mi pololeo: por qué estas pololeando, cuándo vas a terminar, lo tuyo no va a durar. Me escribía a cualquier hora, ponía que estaba rica en alguna foto. Tuve que bloquearlo de todo. Y no supe más de él, hasta que Carolina Ruiz, de la agencia Versus, me habló de nuevo de él.

Ruiz confirma a "Sábado" que conectó a ambos en 2015. López citó a Vidaurre en su departamento. Ella recuerda:

-Me dijo: "Necesito que vengas a mi casa a un casting de noche". Yo le pregunté si podía ser de día. Y él me dijo que no porque se desocupaba tarde. Me dijo que tenía que ser en su casa, que era dos pisos más arriba de su oficina.

Antes de concertar el casting, los dos siguieron hablando.

-Él hizo un trabajo psicológico importante conmigo -recuerda Vidaurre-. Me decía que yo era una niñita ABC1, que era muy perna, que no iba a poder entrar al mundo de la actuación así, que necesitaba más rock. Insistía mucho en eso, porque yo no tomo ni voy a fiestas. Me quería desestabilizar emocionalmente, y yo creo que lo logró. Después de hablar con él, me quedaba pensando que tenía razón, que era una cabra chica. Y él insistía en que me tenía que empezar a vestir sexy, que si no hacía esas cosas, la gente me iba a desechar.

A fines de 2015 se concretó el casting. María Vidaurre se vistió con un beattle negro, con pantalones rotos, para tratar de cumplir con las expectativas de López.

-Me hizo un tour por su casa. Me sirvió champaña; le dije que no tomaba y me retó, que así nunca iba a ser actriz, porque las actrices para poder interpretar un rol tienen que haber vivido. Me dio ejemplo de actores como De Niro que fue taxista para hacer Taxi driver. Insistía en que tenía que tomar riesgos. Literalmente, me dijo: "Tienes que ser más zorra, más puta, si no, no vas a conseguir nada".

Tras eso, según la actriz, López la llevó al segundo piso.

-Yo no sabía que era su pieza, cuando la vi no entendía por qué me la mostraba. Ahí me empujó contra la cama, me botó y se me tiró encima, se puso sobre mí. Fue muy rápido. Me acuerdo que me lo saqué en buena onda y me paré. Me incomodó, pero hice como si no hubiera pasado. Él trató de hacerlo pasar como una broma.

Después, López le mostró dos extractos de película: uno de la película Don Jon, donde Scarlett Johansson y Joseph Gordon Levitt se besan eróticamente contra una puerta y la conocida escena del orgasmo fingido de Meg Ryan en Cuando Harry conoció a Sally.

-Yo le dije, pero ¿por qué tendría que hacer esa escena y con quién? Y él dijo que los casting eran con él, que era actor y director. Luego puso música, "Bailamos" de Enrique Iglesias, y me dijo que bailáramos. Yo estaba muy incómoda, me puse como a tres metros de él. Me reclamó con que era perna y citó no sé cuál director que decía que el mejor casting era ver bailar a una actriz.

La frase se parece mucho a una imagen que Nicolás López una vez subió a su Instagram. Enmarcado en un cuadrado azul y con un fondo rojo se puede leer el siguiente mensaje: "Bailar siempre ha sido un casting para ver cómo tirarías".

A Vidaurre la iría a ir a buscar su pololo minutos más tarde.

-Después empezó a decir que no debería usar sostenes, que las actrices en Hollywood no usan. Y se puso a hablar de los pezones, que le gustaba cuando se veían a través de una polera. Me tocó la pechuga con el dedo índice. Me dijo: "¿Te molesta? Es una pechuga, qué tanto". Me hizo sentir inmadura, como si fuese una cabra chica. Yo había dejado el celular en la mesa del comedor y empezó a sonar. Iba a ir a buscarlo y él me arrinconó contra la pared y me empezó a dar besos en la boca, en el cuello, en la cara. Le dije calmadamente y en repetidas ocasiones: Nicolás, para. Me retuvo con fuerza. Puso sus manos contra la pared y me atrapó entre él y la pared. Después me agarró de la cintura muy fuerte y me apretó hacia él; sentí su genital erecto contra mí. Yo solamente miraba mi celular y me sentía achurrascada. Tenía el cuello hacia atrás, como alejándome de él. Era muy evidente que no quería estar ahí, pero él seguía dándome besos.

Los llamados eran de su pololo, que estaba esperándola en el auto.

-Se me hizo eterno: pensaba en cómo llegar a ese celular, se me olvidó Nicolás. Ninguna parte de mí quería eso que él me hacía, pero en ese momento sentí que no quería incomodarlo. Le dije: "Nicolás, tengo mil llamadas perdidas, por favor, suéltame". Me soltó, contesté y era mi pololo, que estaba enojado porque llevaba mucho rato esperándome. Le dije que bajaba altiro y Nicolás seguía tratando de estar encima de mí. Me dijo: "Dile que espere y me volvió a agarrar". Traté de zafar. Me despedí, le di las gracias y me fui. Yo creo que si no hubiera estado mi pololo abajo, alguien esperándome, me violaba. Lo digo en serio".

Mientras caminaba por el pasillo de ese edificio en Providencia, María Vidaurre aceleró el paso; creyó que López podría volver a buscarla y meterla de vuelta al departamento. Abajo, su pololo la notó rara, pero ella prefirió no contarle lo que pasó. Terminaron tiempo después y ella pasó un largo período con problemas para dormir.

A Carolina Ruiz, la persona que le había conseguido la actuación, sí le dijo lo que pasó.

-Debe haber sido en julio o agosto de 2016. Fue en un almuerzo en el restorán Olympia, en Providencia, donde se reunió conmigo y mi socio. Ella nos relató en detalle su experiencia de acoso con el señor López y nos expresó su molestia y lo vulnerable que se sintió en ese momento. Nosotros en ese minuto le ofrecimos ayuda en el caso de que quisiera denunciar los hechos, pero ella declinó la oferta, ya que no quería meterse en problemas ni que esto fuera de dominio público. También nos comentó que una persona cercana al señor López se habría acercado a ella para disculparse, y que le aconsejó que mejor no viera más al director.

La persona era Diego Ayala, guionista de López en Sobras, su productora. Él, Vidaurre y su novio de entonces se juntaron en un restorán de Providencia a hablar de lo que pasó. Según ella, Ayala le dijo que no se desmotivara por la mala experiencia, que "Nicolás era un imbécil. Me dijo que Nicolás hablaba que yo era el nuevo objetivo, la nueva niña culiable. Eso se hablaba en esa oficina".

Ayala confirma la reunión, pero dice que fue de carácter social, pero el exnovio de Vidaurre, Pablo Bravo, confirma que el almuerzo se trató sobre las actitudes de López y que el director hablaba sobre Vidaurre en su productora.

Vidaurre cuenta que trató de evitar a López los meses siguientes. Pero ambos coincidieron en Miami antes de que el director estrenara Sin filtro en 2016.

-Él me decía: "Juntémonos". Yo le decía que no. Aún ahí quería que tuviera una buena impresión de mí, por eso hacía como si nada nunca hubiese pasado. Un día él me dijo: "Sabes qué, pendeja culiada, tú no estás preparada para esto. No puede ser que el mejor director de Chile te llame para que vayas a su hotel en Miami y no vayas. No puede ser que te invite a una fiesta con gente de Hollywood y no vayas. No estás para esto, nosotros no vamos a poder trabajar juntos".

Esa vez Vidaurre le dijo: "Entonces no trabajaremos juntos".

El 26 de abril de este año, al igual que a Lucy Cominetti, un empleado de Sobras llamó al mánager de María Vidaurre para ofrecerle un papel en la próxima película de López. Ella mintió: dijo que estaba ocupada. El mismo López insistió el 2 de mayo, cuatro días después de la publicación del reportaje sobre Abreu, encontrando la misma respuesta. López persistió, dijo que ella le diera las fechas en que pudiera, que se acomodaban con la producción. Vidaurre dice que optó por lo sano:

-Le di unas fechas imposibles. 

Vidas pasadas

En marzo de este año, Nicolás López celebró su cumpleaños 35 en un restorán thai del Barrio Italia, con Lucy Cominetti como invitada, al igual que buena parte de su círculo íntimo. Ella dice que la fiesta incluía un Roast: una especie de show de comedia en el que actores y humoristas se suben al escenario para hablar, en clave de humor, sobre los defectos del celebrado.

Ariel Levy, por ejemplo, según cuentan otros dos invitados más, imitó la forma en que López jadeaba y acosaba a las mujeres apenas las conocía, repitiendo, desde la tarima, las dos frases que el director más decía en confianza: "Tú y yo vamos a terminar tirando" y "chúpame el pico".

Los presentes se rieron. López pidió que nadie grabara las intervenciones.

Mirella Granucci, la actriz brasileña, también subió y terminó su monólogo gritando: "¡Escúchame bien, Nicolás, nunca te lo voy a chupar!".

Cominetti estaba con su pololo.

-Veía todo su entorno reírse, celebrarle esto, lo encontraban graciosos y que todo esto era un chiste. Pero yo lo encontraba enfermo, porque sabía que era real, porque yo lo había vivido. Eso era lo que él realmente hacía con las mujeres. Y no es gracioso. Me chocó mucho. Encontré que toda la situación fue muy enferma. Le decía a mi pololo: "¿Tú cachas que esto es real? Él hace estas cosas".

Cominetti se fue y el resto de los invitados se quedaron.

Quienes trabajan con él dicen que es difícil, entre tantas bromas, saber cuándo López efectivamente habla en serio. En varias entrevistas, el director se jactaba de tener un sentido del humor poco común.

La trilogía de Qué pena tu vida y la sociedad con el actor y director Eli Roth, hizo de López uno de los nombres fuertes en la industria chilena.

Precisamente, en una de las primeras visitas de Roth, López habló con una actriz con que había trabajado. Le pidió que fuera "bien escotada y sin pololo" a un asado en que estaría el estadounidense. Cuando ella preguntó para qué, López le dijo que sería "muy bueno para el deal si se lo tiraba". La actriz, al principio creyó que era una broma, pero se lo repitió varias veces en la noche y delante de otras personas. Ella dice que entendió que era en serio. Roth fue contactado por "Sábado" a su correo personal para saber si conocía la historia que contaba López. El actor no respondió.

En eventos sociales, incluso con gente que recién lo conocía, López tenía un discurso sexualizado. Su pregunta, según sus amigos, típica era: "¿Sabes cuándo uno sabe que la hizo? Cuando estái en un yate en Estados Unidos, comiéndote tres actrices?".

En el set, a veces, para sus actrices, era difícil de tratar: era común que exagerara algún "defecto" físico de ellas, traumas que muchas veces ellas mismas le habían confiado. A Cominetti, por ejemplo, la molestaba por supuestas imperfecciones en la piel. A Andrea Velasco por su estatura.

También tuvo problemas con técnicos. La asistente de vestuario Alba Giner lo conoció en 2014 durante la preproducción de Fuerzas especiales, película en la que López fue productor ejecutivo. Según Giner, durante el rodaje el director constantemente le decía que tenía que relacionarse más con él, porque tenía influencia dentro de la producción. Todo siguió relativamente normal hasta que en la fiesta de fin de rodaje, que tuvo lugar en el bar The Clinic de Monjitas, López se enteró que Giner tenía interés por un asistente de dirección.

-Me metí al baño a retocarme y me di cuenta de que Nicolás se metió detrás mío en el baño de mujeres. Cerró la puerta y se puso bloqueándola. No había más gente en el baño. Él estaba muy curado. No me quería dejar salir. Me decía tú te quedas conmigo. Yo me comencé a estresar. Pasaron varios minutos y no me dejaba salir. Le decía: "Nico, déjame pasar, déjame tranquila", y él me seguía repitiendo que yo podía hacer las cosas de una forma que a él le interesara más. Seguía con su rollo que me estaba metiendo con una persona que no tenía ningún poder, que yo podía estar con alguien con más influencia. Luego de 10 minutos, lo empujé, lo saqué del medio y salí. Me fui a la otra punta del bar y me metí en un grupo. No le conté a nadie.

Andrea Velasco fue la protagonista de tres de sus películas, pero terminó peleada con López y Asensio, por lo que considera fueron prácticas sexistas.

-Mi experiencia con Nicolás López tiene relación con acoso, abuso de poder y hostigamiento -dice Velasco-. Cuando iniciamos la negociación de la tercera película, ya me había dado cuenta de que lo que me habían pagado por las dos películas anteriores era insólitamente bajo. Entonces, quise negociar los montos. Cuando no acepté lo que Nicolás López y su socio Miguel Asensio me ofrecieron, ellos se indignaron. El trato se volvió insoportable y muy estresante, por lo que le pedí ayuda con la negociación a mi hermano, abogado que conoce del rubro. Esto indignó a López, y a Asensio aún más, y dio pie para que me criticaran y desprestigiaran tanto en el medio como con mis compañeros. Me repitieron numerosas veces que yo no era la protagonista de las películas, sino únicamente Ariel Levy. Que me metiera eso en la cabeza y que aunque tuviera más escenas que él, no se me pagaría nunca igual que a él. Decidí no trabajar nunca más con ellos".

Este tipo de discusiones, dice otro colaborador histórico de López, no son poco comunes. "Él crea una especie de campo de realidad paralela con la gente que está cerca de él. En el que uno termina haciendo siempre lo que él quiere. Recién cuando uno toma distancia, se da cuenta del dominio que él ejercía sobre uno. Y da vergüenza admitirlo. Toda eso empeoró con lo de la Lita Donoso".

Justo antes del estreno de Santos, Nicolás López comenzó a tratarse unos ataques de pánico con la terapeuta alternativa Lita Donoso, una psicóloga que había conocido en el colegio. Ella le ofreció "activar su glándula pineal", lo que supuestamente le traería mayor paz interior y lo ayudaría a conseguir objetivos, ya que sitúa los logros en el plano de deseo: si uno quiere lo suficiente algo, sucederá.

Un amigo lo acompañó a un par de sesiones.

-Lo compró completamente. Lo convencieron de que él no era niño índigo, sino un niño de cristal.

Lita Donoso escribió sobre López en su libro, El método: En lugar de ofrecerle una terapia convencional, le sugerí la autoterapia. No solo se curó su ansiedad, sino que aprendió a utilizar esta técnica para atraer hacia sí el camino correcto a la hora de direccionar su camino, ruta que lo ha llevado a convertirse en el cineasta joven más reconocido de Chile y Latinoamérica, un muchacho que antes de los 30 años se codea con sus ídolos y trabaja tanto en Hollywood como en su país [...]. A través del método y el cariño que le tengo, me arriesgo en definir a Nicolás López como un adelantado, un genio.

El mismo López decidió contar su experiencia en el libro, en el que, además, citaba experiencias de otras vidas.

Por dentro sentía que me iba a morir, pero necesitaba aparentar que estaba bien, si no los inversionistas me iban a decir "muérase, pero después de la película", hasta que revisé el tema con Lita. Ella estimó que podríamos intentar buscar el origen de estos síntomas en vidas pasadas y yo dije bueno, ya, por qué no. Hicimos la activación y comenzamos a ir hacia atrás, atrás y más atrás. Llegué a la siguiente situación: estaba en Francia y yo era un psicópata. Una especie de mecenas que financiaba y protegía a muchos estudiantes. Era una especie de megalómano, artista, pero no muy bueno. Lo peor era que abusaba sexualmente de mis alumnas, jugaba mucho con el poder. Organizaba orgías y era como Sodoma y Gomorra, y era persona perversa.

Externamente, López también hizo ajustes: en 2014 se operó el estómago para resolver otro de sus traumas: la gordura. Tras eso su autoestima mejoró.

Una actriz que fue a su casa por un casting en 2017, recuerda que López, muy confiado, le pidió un ejercicio: hacer como que ambos estaban bailando en una discoteque. Ella explica que López le dijo que tenía que buscarlo, incluso si él se hacía el difícil. Luego de eso el director puso música. La actriz asegura que comenzó a bailar y que López la criticaba. Le pedía que fuera más osada. Más tarde, y de manera sorpresiva según ella, López se fue contra ella, la agarró, la besó y la toqueteó con sus manos. Después, la actriz dice que se fue.

La modelo Bernardita Cruz fue contactada por López cuando ella tenía 17 años y López era aún gordo, pero recién en 2012, cuando ella tenía 19, salieron juntos: fueron a la premiere de la película No, de Pablo Larraín.

-Luego fuimos a una fiesta al Liguria. Yo no tomaba tanto. Creo que me tomé una copa de champaña. Estábamos sentados en la barra y él empieza a decirme para qué estudiaba periodismo, que me iba a perder, que mejor estudiara teatro, que si fuera actriz me iría increíble. Siempre iba a lo sexual. Me hablaba de la virginidad, yo era virgen en esa época, se lo dije, y a raíz de eso va y me agarra una pechuga y pregunta, mirándome a los ojos, si eso me perturbaba. Fue un buen agarrón de pechuga. No fue una tocadita y había más gente. Le dije no, no me perturba ni me calienta. No supe reaccionar. No fue un evento traumático, pero me fui, salí y paré el primer taxi. Él me decía: "Estás arrancando", y, sí, básicamente estaba arrancando por la incomodidad. Después me seguía escribiendo, me invitaba a sus premieres. Siempre hablaba de que salía con minas muy ricas y conocidas. Después hablé con otras modelos. Decían que era un fresco y un asqueroso.

Todas las consultadas para este artículo coinciden en lo mismo: López se ufanaba de estar con celebridades, incluso de Hollywood. La más mencionada era una exitosa actriz chilena radicada en Estados Unidos hace años. Consultada por "Sábado" ella lo negó completamente. "Y no porque él no lo intentara. No tengo nada bueno que decir de él".

Otras veces, López decía tener videos de sus encuentros.

Días después de la publicación del reportaje sobre los abusos de Herval Abreu, Daniela Ginestar, periodista, actriz y cantante de 29 años, está en el café Tavelli de La Reina, junto a su madre. Ella cuenta que en junio de 2015, cuando recién trataba de hacerse un espacio en el cine, comenzó a seguir a Nicolás López por Twitter.

-Lo contacté para ver si podía acceder a alguna de sus pruebas de cámara. No se demoró ningún segundo en pedirme el celular e invitarme a comer. Me negué a salir de noche con él y le propuse juntarnos a almorzar. Mí pololo de ese entonces me llevó hasta el lugar. Durante el almuerzo me contó que estaba a punto de filmar la película Sin filtro y que probaría si yo servía ahí.

Después del almuerzo, Ginestar lo acompañó a su productora. Ahí pasó algo que aún no olvida.

-Proyectó en una pantalla gigante un video de una famosa chilena de la televisión teniendo sexo con él. Ante mi mirada de shock me explicó que todas las actrices tenían que hacer este tipo de cosas para demostrar que eran buenas. Me dijo que yo era demasiado ingenua y eso no servía para ser actriz, e hizo un paralelo con la película El cisne negro, donde Natalie Portman tiene que sacar su lado malo y sucio para poder ser una estrella.

"Sábado" contactó a la mujer que aparece en el registro audiovisual sexual. Con mucha vergüenza ella confirma el video, pero asegura que López le prometió que los había borrado.

Daniela Ginestar recuerda que López "inmediatamente fue al baño y volvió masturbándose. Me aclaró que yo no tenía que hacer nada. Solo tenía que quedarme ahí, ya que mi energía lo calentaba. Tuve la reacción de escapar, pero me dijo que si yo me impactaba con esas cosas, entonces que me dedicara a otra cosa, ya que las actrices de verdad no se impactan con el cuerpo humano y menos con un acto tan primitivo como la masturbación. En ese momento le mandé un mensaje a mi pololo y le pedí que me fuera a buscar a Sobras. Y así pasó el tiempo: meses en que me comenzó a lavar el cerebro de una manera psicopática y brillante. Porque lo es. Es un hombre que te hace sentir una hormiga al frente de un Dios. De a poco se fue apoderando de mi mente, a tal punto que con cualquier cosa que me pasaba, sentía que él tenía la última palabra".

Antes de terminar la conversación en el café de La Reina, Ginestar dice que le costó hablar de esto, porque siente "un cierto dejo de vergüenza o de culpa por no haber parado a tiempo esta situación. Pero no pude hacerlo: estaba en un período vulnerable de mi vida".

En esa misma época, López comenzaba a dar un giro a su carrera: escribir películas sobre mujeres. Sin filtro -la segunda película chilena más vista de la historia- y No estoy loca sumaron juntas más de dos millones y medio de espectadores. En las ruedas de prensa opinaba sobre problemas de género. En radio Bío-Bío, en marzo de 2017, dijo: "Sobre el feminismo, es muy triste que tengamos que tener un término que debería ser simplemente sentido común".


Yo también

Tras el estallido del caso de Herval Abreu, Nicolás López, que había basado gran parte de su carrera en el márketing digital, limitó el acceso a todas sus redes sociales. En ese punto ya había contratado los servicios de Imaginacción para eventuales emergencias comunicacionales. Pese a ser contactados 72 horas antes del cierre de este artículo, la empresa y López decidieron no dar una entrevista en vivo y grabada, ya que exigían tener por adelantado la lista detallada de sus denunciantes y, con eso, decidir cómo proceder, petición a la que "Sábado" no accedió: toda esa información sería revelada durante la entrevista.

En un comunicado enviado desde Imaginacción, López dice: "Se me ha pedido una entrevista por un reportaje que está preparando la Revista Sábado con denuncias en mi contra, pero se me ha negado conocer los antecedentes de estas acusaciones. En esas condiciones se me hace imposible participar del reportaje".

Sin embargo, 10 días antes Imaginacción y López realizaron su primera acción pública juntos: una nota en La Tercera publicada en 17 de junio.

Ahí dijo: "Tengo 35 años, fui criado en una sociedad de machismo tóxico full, donde todos tuvimos que aprender a porrazos, sin guía, cómo relacionarnos con el género femenino. Una cultura donde el winner era el macho alfa, el que estaba con las minas, el que conquistaba. Y ahora con el movimiento #MeToo hay cosas que son pensadas de modo distinto, me parece maravilloso que la gente tenga ahora esa capacidad de denunciar, que la ley puede juzgar y que se escuchen a las dos partes".

También negó haber cometido actos que puedan ser considerados acoso. "No así como una situación puntual, no hay nada que tenga que ver con eso. Pero hay muchos tipos de chistes, cosas que uno ha dicho o veces que uno ha sido jote, y soy el primero en reconocer que he sido un imbécil miles de veces, como cualquier persona. Soy soltero, tengo 35 años, y me han tocado situaciones distintas, ninguna que pueda decir que sea grave o delictual, afortunadamente".

E hizo una puntualización. "Ahora, claro, también aparece la banalización del acoso, donde hay situaciones en que si todo es acoso, nada es acoso. Eso me parece que está pasando".

Además, aprovechó el espacio para anunciar su próximo proyecto, una película llamada "Yo también", en referencia al movimiento feminista #MeToo, coescrita con Mirella Granucci. "Es coral, hablará de feminismo, de la reeducación de los hombres, el abuso sexual, el acoso".

Leyendo el diario en sus casas, sus denunciantes no lo podían creer.

María Vidaurre: "Me dio mucha rabia. Pensé que no podía permitir que esto pasara, porque se estaría riendo en mi cara. Si esa película sale, él va a quedar como un héroe. Y no es un héroe, es un culpable. Yo creo que Nicolás es peligroso, en serio. Lo digo muy en serio. Yo quiero que las otras personas a quienes les pasó algo sepan que se puede hablar. Que se puede contar y no les va a pasar nada. Al contrario, a la única persona que le tiene que pasar algo es a Nicolás".

Lucy Cominetti: "Yo sufrí abuso sexual y maltrato psicológico de parte de él durante un año y medio. Al leer eso sentí que se estaba burlando de nosotras. Me pareció de una crueldad infinita, una burla. Dije: 'Este gallo no tiene límites'".

Las dos ya acudieron a la Fundación para la Confianza y se entrevistaron con el abogado Juan Pablo Hermosilla, quien analizará los pasos legales a seguir.

Daniela Ginestar fue más allá. Ese mismo sábado le escribió por whatsapp:

17 de junio de 2018.

12.09. Actriz: Leí tu reportaje en La Tercera. Te felicito por tu proyecto cinematográfico sobre el acoso. ¿Me llegó la hora de ser protagonista o no?

12.09. NL: Jajaja, muchas gracias, querida.

12.10. Actriz: No entiendes nada parece.

12.11. Actriz: ¿Tú consideras un chiste masturbarse frente a una mujer en contra de su voluntad? ¿O mostrar videos sexuales de actrices?

12.11. NL: No entiendo de qué me hablas.

12.12.Actriz: ¿No entiendes? Pero si eres brillante, Nicolás.

12.13. Actriz: Los chistes que no entiendes me llevaron a la peor depresión que he tenido en mi vida.

(Pasan dos horas y media)

14.59. NL: Obviamente no lo encuentro chistoso y por eso estoy haciendo esta película.

Herval Abreu está enterado del caso de López; también tenía los servicios de Imaginacción. En privado el director de teleseries dice que no hay comparación entre ambos, que él es distinto a Nicolás López.

Lucy Cominetti recuerda una de las últimas veces que habló con López, a finales de 2017, en el restorán Lusitano. "Me dijo que me había acosado a mí, pero a nadie más", dice. Justo después, López mencionó otra cosa: que él no era como Herval Abreu.

 Imprimir Noticia  Enviar Noticia