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En prisión preventiva y desvinculado de la institución quedó el sargento segundo del Ejército, Víctor Roa, por su presunta participación en la venta de un fusil AK-47 y sus municiones. Junto con él fue formalizado Jonathan Olave. El destinatario del armamento habría sido el supuesto líder de una banda narco de la población Santa Adriana, en Lo Espejo. "Cuando se sustraen armas de las Fuerzas Armadas o de las policías resulta difícil determinar su trazabilidad", explicó el fiscal regional metropolitano sur, Raúl Guzmán, luego que funcionarios de la PDI detuvieran a los imputados en medio de la transacción. Más tarde se allanaron dos domicilios particulares, en los que se logró recuperar seis granadas de fragmentación; además de una carabina 44, modelo Winchester; una pistola Smith and Wesson 9 mm; una pistola Bersa y una pistola Famae; además de más de 4.000 municiones, accesorios y droga. El jefe de la Brigada Investigadora del Crimen Organizado de la PDI, Luis Salazar, detalló que "en el operativo se encontraron dos armas largas, calibre 762x39, que es un calibre de uso militar", pero aún se investiga, precisó, "la procedencia del armamento". El perito del Laboratorio Criminalístico de la PDI, Mauricio Ossa, explicó, en tanto, que la réplica AK "en su apariencia sería semiautomática, de alta peligrosidad".