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Cada vez que Liliana Ross tenía un estreno se vestía de rojo. Lo hacía luego de la función, cuando salía de las bambalinas hacia el cóctel, en el que se reunían los actores, la directora y el público para celebrar el inicio de la temporada. Una tradición que la actriz comenzó con el estreno de la obra "Sinvergüenzas", que ella dirigió el año 2000. Después de ese estreno, la obra se transformó en un éxito de taquilla por años y a lo largo de todo Chile. -Decía que eso le iba a traer suerte en el teatro -dice su hija mayor, la fotógrafa Daniela Miller, a una semana de su partida. Está sentada en el living de su casa, junto a sus hermanas Moira y Vanessa. Tras su muerte en su casa el lunes 11 de junio, sus hijas quisieron mantener el ritual. La vistieron entonces de rojo para su funeral, ellas hicieron lo mismo, se sumó el segundo marido de Liliana, el productor teatral Raoul Pinno, con una corbata roja e invitaron a quienes las acompañaron a vestirse de rojo también. -Cuando sacamos el ataúd de la iglesia, estaba lleno de señoras saludando con servilletas y pañuelos rojos. Fue muy bonito. Fue como que la mamá iba a estrenar y fuimos vestidas de estreno. Esa fue la idea -agrega Daniela Miller. Liliana Ross fue un ícono del teatro y la televisión chilena. Su protagónico en la teleserie "La Colorina" en 1977 fue el comienzo de una larga carrera en televisión: actuó en producciones como "Amor a domicilio", "A todo dar" o "Machos", con su emblemático personaje de Valentina, entre muchas otras. En el teatro fue impulsora de los Café Concert en época de dictadura. Se convirtió en una empresaria del teatro. Impulsó nuevos talentos y luchó por el gremio, al ser fundadora y presidenta de Chileactores. Cerca de los 75 años, Liliana Ross comenzó a distanciarse de la escena, a bajar las revoluciones. Su última teleserie fue en 2012, "La sexóloga", pero continuó en el teatro, con obras como "Cita a Ciegas", "La retirada de Moscú" hasta su última actuación en "Master Class" en 2014. -Mi mamá hasta el último minuto tenía obras en la cabeza. Lo que pasa es que al final se le fue la energía, le llegó el deterioro de la edad y, de alguna manera, mi vieja sin hacer nada también no iba a durar mucho. Tenía un deterioro de la cabeza de demencia senil, que derivó en alzhéimer -dice Moira, su hija menor, actriz y directora de casting. El diagnóstico fue hace al rededor de un año y medio, tiempo en el que pudieron vivir un proceso,dice Moira: -De alguna manera fue apagando capítulos de su vida y al ver eso uno también los va apagando con ella. Hasta para eso fue amable. No nos dejó de un día para otro. Las libertades Son las siete de la tarde de un martes. En la casa de Daniela Miller, en Las Condes, está ella junto a sus hermanas, la actriz Vane Miller (quien por decisión artística quiso cambiar su nombre Vanessa por Vane) y Moira Miller. Hace una semana despidieron a su mamá en un funeral en la Parroquia Inmaculada Concepción de Vitacura, y hoy recibieron sus cenizas. Liliana Piera Brescia Clerici, quien se autodenominó a principios de los 70 como Liliana Ross, cuando comenzaba su carrera, para que se pronunciaran bien su nombre si es que ganaba el Oscar, nació en Genova, Italia, en 1939. Su padre, Gustavo Brescia, era ferretero industrial y su madre, Diana Piera Clerici, era concertista en piano. Cuando Liliana tenía seis años, y luego de ver la ciudad destruida por la Segunda Guerra Mundial, sus padres se embarcaron a América en busca de una nueva vida. Llegaron a Argentina para luego cruzar a Santiago, Chile. Vane Miller cuenta las primeras historias que su mamá le narró de su infancia, y de cuando llegó a Santiago. Vane (V): Decía que era horrible, en serio, que cuando cruzaban la calle decían: "¡qué horrible!". Venían de Europa y no podían creer que fuera todo tan así, como que se angustiaron. Es bonito que la mamá contara eso, porque finalmente terminaron súper enamorados igual del país. Al poco tiempo llegaron también los abuelos de Liliana, y la familia se instaló. Daniela Miller dice que la herencia italiana siempre estuvo presente, que sus abuelos hablaban con su mamá en italiano, y que ellas aprendieron primero a hablar italiano que castellano. V: La historia de mi abuela era bien moderna, porque mi bisabuela era vedette de cabaret, aunque la familia quiera negarlo, cosa de la que yo estoy extremadamente orgullosa. Moira y Daniela discuten que no querían negarlo, pero Vane mantiene su punto. Moira explica que su bisabuela no era la única excéntrica, que su abuela, a pesar de ser un poco más conservadora, era muy glamorosa. Moira (M): Era súper excéntrica, nos iba a buscar al colegio con su Ford Falcon del año 62 amarillo, vestida con anteojos de brillantes. Nuestra abuela era como Endora de La hechizada. Era mucho más excéntrica que la Lili (Liliana Ross) en ese sentido. Cuentan las tres hermanas que su madre les decía que de niña ella era tímida, práctica, como su padre ferretero, de quien dicen heredó el lado empresarial. M: En un principio estudió enfermería, pero no era feliz con eso. Decía que era tímida, era súper concreta, práctica, conversadora y de pololeos largos. Era estable en ese sentido y conservadora, eso fue siempre así. Pero entró a estudiar Teatro para superar su timidez. De su madre y abuela Liliana heredó la fascinación por la ropa y el glamour. V: Es una posta energética. Creo que las mujeres de mi familia son mujeres -hoy que estamos en plena revolución feminista- súper de avanzada, que se fueron energéticamente entregando una posta muy poderosa. Cuenta que el día en que Liliana fue a matricularse en la escuela de Teatro de la Universidad Católica, quien la inscribió fue Hugo Miller, quien sin saberlo sería su marido por más de 34 años y el padre de sus tres hijas. Miller era el director de la escuela, y a sus 37 años era un intelectual reconocido, productor y director teatral de avanzada. M: Mi papá decía que en el minuto en que la inscribió dijo: "quién es esta italiana", y la Lili contaba que lo miró y dijo "qué hombre más feo". Ese era el mito. (...) Hay una historia. Fue su profesor y cuando empezaron a salir y él se dio cuenta que le gustaba mi mamá, fue a la dirección de la escuela y dijo: "Yo tengo que dejar este curso porque me enamoré de una alumna". Entonces, lo enrocaron con otro profesor. Al año y medio se casaron. De la relación entre sus padres las hermanas recuerdan: M: Cocinaba el papá, no la mamá. Ella no era una mina a la que le gustaba cocinar, aparte era como símbolo de que las mujeres no cocinamos. La Lili fue alguien que se rebeló ante la cocina. V: Mi mamá era un plato como mamá, un plato hondo. Tenía como un nivel de locura divertida, ponte tú, de repente le agarraba como unos excesos de energía y se ponía a limpiar la cocina a las tres de la mañana, que es algo que vi varias veces. Después te agarraba para el leseo, un sentido del humor con las hijas como un poco pelusona, una mamá pelusona. El rol de mamá nunca lo asumió como algo solemne, como muy italiana en ese sentido, porque las mamás italianas son más de teta colgando (comienza a gritar frases en italiano). Es curioso, porque yo soy la que no soy madre de la familia, pero creo que también heredé cierta impunidad que ella se otorgó como mamá. Daniela (D): En mi casa siempre se anduvo desnudo. Mi papá andaba desnudo, mi mamá andaba desnuda, no había tema con el desnudo, eso era bonito también. Comparado con mis compañeros en mi época que no habían visto jamás a sus papás desnudos, ni ducharse. Dicen que de su madre heredaron gestos, maneras de hablar, rasgos físicos, también un estilo, valores,