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hacia un Santiago de calidad mundial

Más allá de la cota mil

domingo, 24 de junio de 2018

Miguel Laborde
Nacional
El Mercurio




Para Sir Norman Foster, la cordillera de los Andes es "el skyline de Santiago". No ha sido así, sin embargo, sino un gran telón de fondo que, con la construcción de torres de altura, ha disminuido en importancia. Pero su silueta no es la que caracteriza a la ciudad. Felipe Guevara, como alcalde de Lo Barnechea, cuyo territorio es de cerros en un 95%, no podía aceptar esta situación. De ahí que contratara al arquitecto y corredor de montaña Rodrigo Canuto Errázuriz, para que levantara un registro de los senderos que recorren ese territorio. Eran cerca de 600 kilómetros, un enorme patrimonio natural.

Con un proyecto de miradores andinos se sumó la arquitecta Cazú Zegers, gestora de la Fundación +1000 que, en la misma sintonía, pero a lo largo de las 10 comunas precordilleranas de la capital, busca dar a conocer y atraer al recorrido del mundo andino, mediante hitos y lugares que se construyan a todo lo largo de la cota 1000, de modo de contener la ciudad y abrirla hacia las montañas. El borde precordillerano de Santiago tiene cerca de 100 kilómetros de largo, más que suficiente para desplegar desde ahí un gigantesco megaparque que cambiaría la relación de la ciudad con la montaña.

Esta nueva penetración en la cordillera tuvo un gesto fundacional este jueves en la Plaza de Armas, en el mismo día del solsticio de invierno, fecha que siempre celebraban los pueblos indígenas como inicio del año nuevo. De paso, se recordó que ese espacio público tiene origen precolombino -una cancha o explanada-, y que por ahí mismo pasaban las procesiones rituales que en ese solsticio subían hacia El Plomo, llamado por los incas Apu Wamani o Guardián de la Montaña.

En la ceremonia inaugural se descubrió una escultura de Francisco Gazitúa, la que apunta, justamente, hacia la cumbre de El Plomo. Este artista, miembro del Colectivo Cruz del Sur (creado para poner en valor la cordillera) y que con otros del grupo ha subido a esa montaña, considera que de los siete países andinos, hay uno solo que "se bajó" de la cordillera, despoblándola: Chile.

La Asociación de Municipalidades de Centros de Montaña, que preside el propio alcalde Guevara, tiene en los artistas y arquitectos, urbanistas y paisajistas, poetas y pintores, sus aliados naturales; son ellos quienes siempre han mirado la montaña, explorándola. La misma cultura precolombina local, picunche mapuche, siempre vio las montañas como un espacio de sanación. En ellas, las yerbas medicinales, y las salutíferas aguas termales, se encontraban en los flancos y rincones andinos; como un eco de la presencia de los espíritus tutelares que allí tenían su residencia. Los Andes son también un espacio de arte y cultura.

Por otras razones, muchos andinistas, excursionistas, corredores de montaña, ciclistas, jinetes incluso, están descubriendo el ámbito precordillerano con mucho más interés que en todo el siglo anterior. Es un momento apropiado para que esta propuesta de la Fundación + 1000 logre atraer a santiaguinos más arriba de esa cota, donde el aire se purifica y la vista se amplía. Los espacios abiertos, en las urbes contemporáneas, cada vez son más valiosos.

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