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Mientras afuera el Sol emprende la retirada y el termómetro comienza a bajar, adentro de la junta de vecinos de Socoroma, en pleno altiplano de la Región de Arica y Parinacota, el canciller Roberto Ampuero, vestido de jeans y parka, está sentado en una larga mesa, rodeado de socoromeños y con algunas matas de orégano al frente. -Es un privilegio estar acá. Ustedes hacen un trabajo tremendo y es admirable. A su alrededor, hombres y mujeres de todas las edades, la mayoría con marcados rasgos indígenas y la piel curtida por el trabajo a pleno sol, lo observan expectantes. El visitante continúa: "Ustedes hacen patria en lugares remotos, y además, con una capacidad de reinventarse, que tenía que venir...". Los contertulios son miembros de la cooperativa "Oro Verde", quienes hace tres años recuperaron el cultivo de orégano por el sistema ancestral de terrazas, apostando por la calidad de su producto más que por la cantidad. Aspiran a poder venderlo en un espacio físico exclusivo en Arica. Más adelante, por qué no, también en Santiago. La presidenta de la cooperativa, Adelaida Marca, resume las ambiciones del pueblo: -Queremos producir orégano para el mundo. El resto asiente en silencio. Innovadores nortinos El canciller Roberto Ampuero había llegado el día anterior a la región. Tras viajar a México y Paraguay, aterrizó en Arica, para recorrer una región extrema de vital importancia para la política exterior chilena. En la ciudad visitó el centro de emprendedores Wakilabs Solar Hub, donde 60 personas trabajan en 15 emprendimientos que se nutren de las posibilidades que brinda la mayor radiación solar del planeta. Desde robots que limpian el polvo que se acumula en invernaderos, afectando el crecimiento de los cultivos, a soluciones tecnológicas para la agricultura en el desierto. Apoyados por instituciones como ProChile y Corfo, en tres años su éxito ha trascendido las fronteras, y empresas de Finlandia e Israel están aterrizando en Arica para participar en ese espacio de trabajo colaborativo. Mientras jóvenes desarrolladores le explican cómo funciona una aplicación de realidad aumentada para celulares con fines turísticos, el del ministro suena insistentemente y este se disculpa. "Con los cancilleres vecinos tenemos un acuerdo: si son tres llamadas es algo urgente", explica, y se aleja para hablar con su homólogo argentino. La visita termina a lo rockstar . Algunos emprendedores han traído algunos de sus libros y quieren que se los dedique. Se sacan selfies . Lo aplauden. Emprendimientos exitosos también se están dando en el altiplano de Arica y Parinacota. Pero como también sucede en las regiones de Tarapacá y Antofagasta, los pueblos se están vaciando progresivamente, al punto que hoy el 98% de los habitantes de la región viven en Arica. Un drama al que Socoroma, su siguiente parada, no le es ajeno. Socoroma, miércoles 20, 17:30 horas Sentado a un costado de la larga mesa en la junta vecinal, Pedro Marca Flores, de 80 años, le explica a Ampuero que en 1960 había 120 sembradores de orégano en el pueblo. Pero la necesidad de estudiar hizo que los jóvenes emigraran a la ciudad, de la cual no vuelven, con lo que el cultivo del producto estrella de Socoroma prácticamente desapareció. Hoy no son más de 20 quienes lo cultivan, todos mayores. Las ambiciones de exportar al mundo un producto del cual se sienten orgullosos por su calidad, choca con la realidad que impone el drama local. -Hace 40 años yo producía ocho toneladas, ahora apenas saco 80 sacos, porque no hay mano de obra. Pese a las dificultades, lograron obtener la certificación del sello de origen para el producto. "Les traigo una buena noticia", afirma el canciller. "ProChile financiará el proceso de certificación para que puedan exportar a los mercados internacionales". Añade que tendrán una página web para promocionarse. El resto aplaude. Esperan que estímulos como estos atraigan manos jóvenes y le plantean problemas que escapan a su competencia. Él promete que los transmitirá a los ministros correspondientes. "Voy a llevarme esto como preocupación", responde, antes de comenzar el ritual de fotos. Putre, jueves 21, 09:20 horas -Señor ministro, de verdad que estoy emocionada, feliz. Los 3.600 metros de altura se sienten, todo es más lento y fatigoso. Tras pasar la noche en un hotel tomando té con hoja de coca, para evitar la "puna", Ampuero está en la casa-taller-tienda de Julia Cañari, una mujer quechua-aymara que es la única tejedora de lana de alpaca que queda en el pueblo. Un oficio transmitido de generación en generación, que ella aprendió de su madre a los ocho años y que repite con su hija de la misma edad. Mientras maneja con destreza el telar, le cuenta que hace clases a extranjeros, que en la temporada alta de turistas -de julio a noviembre-, Putre se llena de europeos que buscan experiencias distintas, y que exporta sus productos a Bélgica y Estados Unidos. Habla español y aimará y ahora quiere aprender inglés, para entenderse mejor con sus clientes y alumnos. Como en Socoroma, explica que lo que necesitan allí es que los jóvenes no tengan que emigrar para tener una mejor educación y oportunidades laborales, porque después no vuelven. En su caso, pide ayuda también para promover su trabajo en Santiago. El canciller toma nota. Aunque la mujer aspira a comprar un terreno y seguir viviendo en Putre, sabe que son cada vez menos los que piensan así. Humapalca, jueves 21, 12:10 horas El viento golpea fuerte en los faldeos del imponente volcán Tacora, en el camino a Visviri. En medio de la soledad, con cimas nevadas, llamas pastando y prados reverdecidos por el invierno altiplánico, Ángela Mayca Mayca limpia un corral junto a su esposo. A lo lejos se divisan sus animales sueltos. La mujer no está acostumbrada a recibir visitas. Mucho menos un canciller. Las únicas personas en kilómetros a la redonda son otras dos familias que, como ellos, viven de la ganadería de subsistencia. -Es que la gente no se queda acá porque no hay trabajo, señor. Antes había gente joven, porque había trabajo. Ahora no. Ella tiene una casa en Arica, pero dice que prefiere quedarse ahí, pastoreando. Sus 130 llamas los proveen de carne y de lana para vender, a $1.000 el kilo. Marcelino Silvestre, quien no para de masticar hoja de coca mientras trabaja, susurra que son los últimos que van quedando en la zona. Cuando la comitiva parte, vuelven a sus labores en completo silencio. Visviri, jueves 21, 13:45 horas A 3.900 metros de altura, el letrero que anuncia al pueblo lo promociona con la frase "donde comienza Chile". A escasos kilómetros está el hito que marca la trifrontera con Perú y Bolivia. El poblado boliviano de Charaña está a tiro de cañón, y la línea del tren que solía conectar Arica y La Paz pasa por un costado. Pero en donde comienza Chile no hay alcantarillado ni luz las 24 horas. Sus 250 habitantes se alumbran con un generador que opera solo entre 9 y 11 de la mañana, y entre las 20 y 22 horas. Un motivo de orgullo es la escuela-internado G-35, que no solo tiene 7 alumnos chilenos, sino 20 bolivianos y un peruano, quienes almuerzan empanadas salteñas, pollo asado y arroz con papas tras haber participado en un acto de celebración del Machaq Mara, el año nuevo aimara. Sus padres y apoderados también disfrutan de un cóctel cuando llega el canciller, quien se dirige a los presentes. -Muchas veces se habla de integración, pero aquí se da una integración real. Me parece muy interesante que haya niños peruanos y bolivianos, porque eso nos permite conocernos, saber como piensa y ve las cosas el otro. Eso va generando raíces y amistades. La directora del establecimiento, Emilia Alvarado, cuenta que de los nueve colegios que hay en la comuna de General Lagos, este es el único que tiene cinco profesores. Los demás funcionan con solo uno. El alcalde Álex Castillo complementa que si en 2002 la población de la comuna llegaba a 1.179 personas, hoy no supera las 684. No ayudó el cese de operaciones del FF.CC. Arica-La Paz (hoy solo traslada carga hasta Visviri) y que el tránsito de camiones de carga ahora se haga por Chungará. La falta de oportunidades laborales podría revertirse con estímulos como la construcción de un puerto seco para cargas a Perú y Bolivia, el desarrollo del turismo de intereses especiales o darle un valor agregado al principal sustento económico del lugar, la llama y alpaca, cuya carne comen y cuyo cuero y lana comercializan. Pero sin luz permanente, añade, todo eso es difícil. -Hay que potenciar el camélido. Las llamas y alpacas que se ven en Chile salieron de acá. Queremos ser la capital ganadera del camélido sudamericano. El ministro les responde que el Gobierno está consciente de sus necesidades. Que Chile no es solo Santiago, Valparaíso y Concepción. Que pueden ayudarlos a través de ProChile. Y remata, antes de despedirse para regresar a Arica: "No me gusta prometer cosas, pero tienen un abogado en mí y hablaré con los ministros correspondientes".