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Zona Especial de Desarrollo del Mariel:

Plan estrella de Castro para conseguir inversiones arroja magros resultados

domingo, 24 de junio de 2018

Erika Lüters Gamboa
Internacional
El Mercurio

La excesiva burocracia y la centralización de la economía cubana son algunas de las causas.



La Zona Especial de Desarrollo del Mariel (ZEDM), el proyecto insignia de Raúl Castro ideado para que se convirtiera en el motor de la economía de Cuba, obtiene decepcionantes resultados a cinco años de su lanzamiento.

La ZEDM ha captado 1.191 millones de dólares, apenas el 9,5% de los 12.500 millones de dólares proyectados a razón de 2.500 por año, según cifras citadas por el diario oficial Granma.

Tampoco la generación de empleos ha cumplido las expectativas. La ZEDM solo ha logrado generar en cinco años 4.888 empleos directos. En cambio, desde que se permitió el trabajo por cuenta propia en la isla, hace ocho años, los pequeños emprendedores han creado 578.421 puestos.

Falta de experiencia

La Autoridad Portuaria de Singapur (PSA International), líder en el sector a nivel mundial, está a cargo de la administración de la terminal de contenedores desde su funcionamiento y hasta 2022. Sin embargo, la gestión de los negocios está en manos de funcionarios cubanos con escasa experiencia y autonomía en el tema de las inversiones.

Unas 400 empresas de todo el mundo han manifestado interés en Mariel, pero, a marzo de este año, solo 35 (cinco de ellas cubanas) habían logrado la aprobación para su instalación. Actualmente 10 están funcionando y las otras 25 están en proceso de hacerlo. Entre los principales clientes destacan España -con ocho empresas-, Vietnam, Brasil, Francia, Panamá, Canadá, Puerto Rico, Italia, Portugal, Suiza y Corea del Sur.

"Las causas de los bajos resultados hay que buscarlas en una burocracia excesiva, un complicado proceso de toma de decisiones, y retrasos en la finalización de la infraestructura", dijo a "El Mercurio" Emilio Morales, presidente de The Havana Consulting Group, en Miami.

El nuevo Presidente Miguel Díaz-Canel reiteró este jueves que la inversión extranjera es una "prioridad" para el país y una de las vías "más factibles" para su crecimiento y desarrollo económico. Luego, tras chequear los avances en esta materia, ordenó a los ministros y funcionarios del sector que "hay que hacer las cosas más factibles, más viables, menos engorrosas".

Para los analistas, la solución va mucho más allá. "Mariel está en crisis, como toda la economía cubana. Para recuperar al Mariel y la economía, hay que cambiar la forma de hacer las cosas, no centralizar tanto y dejar fuera a incapaces y corruptos", comenta a este diario Eugenio Yáñez, economista cubano y editor del sitio Cubanálisis.

El puerto de Mariel, el mismo que en 1980 fue el escenario del mayor éxodo de cubanos hacia Estados Unidos, está ubicado a 45 kilómetros de la capital cubana. La zona especial ocupa una extensión de 465,4 kilómetros cuadrados.

En la etapa inaugurada en 2014 se invirtieron casi mil millones de dólares, financiados en el 80% por el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (Bndes) de Brasil, país que en ese momento era gobernado por Dilma Rousseff (2011-2016), estrecha aliada de La Habana.

El contrato de construcción se lo adjudicó Odebrecht -la misma empresa brasileña involucrada en una trama de sobornos que mantiene en vilo a varios países de Latinoamérica- a través de su subsidiaria independiente Compañía de Obras en Infraestructura (COI). En Cuba no se ha abierto hasta la fecha ninguna investigación relacionada con la multinacional.

Bajo movimiento

Las principales obras realizadas hasta ahora son el acondicionamiento del canal de entrada al puerto con más de 17 metros de profundidad -para el ingreso de los buques postpanamax- y la terminal de contenedores, con capacidad para 822.000 TEUs (unidad de medida de capacidad inexacta del transporte marítimo expresada en contenedores), con potencial futuro para llegar a tres millones de TEUs.

El año pasado, Mariel tuvo un movimiento de carga de solo 332.240 TEUs. En comparación, el puerto chileno de San Antonio movió 1.296.890 TEUs, según el ranking anual de la Cepal.

En la crisis de la ZEDM también ha influido Estados Unidos, ya que el megapuerto fue concebido en el supuesto de mejorar las relaciones con la principal economía del mundo, situada a solo 160 kilómetros (90 millas náuticas) de la isla.

Cuando se inauguraron las obras en 2014, el proceso de negociaciones secretas con el gobierno de Barak Obama en busca de descongelar las relaciones entre ambos países llegaba exitosamente a su fin. A eso siguió la reapertura de las embajadas respectivas, la flexibilización de muchas de las prohibiciones, especialmente de viajes, y, como máxima señal de amistad, el Presidente demócrata visitó la isla en 2016.

Pero la apertura duró poco. Con la llegada del republicano Donald Trump a la Casa Blanca las cosas cambiaron.

"Los cubanos perdieron la oportunidad que se abrió con el deshielo. Volver a despertar ese interés va a ser muy difícil, a menos que el gobierno haga cambios estructurales en la economía, que implemente leyes que estimulen la libre empresa y el desarrollo. Para eso tiene que dejar a un lado los tabúes ideológicos que impiden abrazar la economía de mercado y poner como prioridad la libertad de los cubanos para generar riquezas", afirma Morales.

Un consejo

En una reciente visita a la isla, el primer secretario del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Phu Trong, exhortó a sus dirigentes a abrazar la economía de mercado, modelo con el que unos 30 millones de vietnamitas dejaron la pobreza en los últimos 20 años, afirmó.

"La economía de mercado, en sí misma, no puede destruir el socialismo, pero para construir con éxito el socialismo es necesario desarrollar la economía de mercado de manera adecuada y correcta", les aconsejó.

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