Fondos Mutuos
En dos oportunidades, antes y después de Osorno, las tres consejeras se reunieron con monseñor Charles Scicluna junto a la totalidad del Consejo de Prevención de Abusos creado por los obispos chilenos. En conversación franca, le hicieron ver al enviado del Papa los "momentos de impotencia y frustración" -confiesa la hermana Marcela Sáenz- que han vivido a lo largo de estos 7 años, que la crisis de los abusos no ha cedido en la iglesia chilena. El obispo maltés les habló de los muchos documentos con nuevas denuncias que lo esperaban a su llegada a la Nunciatura, de los que recibió durante sus cuatro días en Osorno y de la importancia de que los que seguirían llegando a su partida, también se sintieran escuchados. Acto seguido les pidió a todos los consejeros cumplir "una misión de escucha y acompañamiento de las víctimas que para él es fundamental", cuenta la sicóloga Josefina Martínez. Por distintos motivos, dos miembros, monseñor Juan Ignacio González y la abogada Pilar Celis, "no pudieron participar en esta nueva misión, no fueron marginados como se ha dicho muy injustamente" aclara la abogada Pilar Ramírez, quien integra esta "misión de escucha" junto a cinco consejeros. Sin un lugar definido y en varios a la vez -la sede de calle Echaurren, la casa de Obras Misionales Apostólicas junto a la Nunciatura, o donde el denunciante elija- el grupo ya comenzó a recibir llamados y correos de personas que quieren hablar. Esta información la transmitirán directamente a monseñor Scicluna, al mismo tiempo que las acompañan en las etapas que sigan para iniciar el proceso canónico o civil, o ambos si fuera su deseo. Críticas de la tardanza, de la poca claridad de la iglesia frente a las víctimas, las tres ven que llegó la hora de hacerse cargo de los cambios. ¿Como cuáles? "Esperamos que ocurran signos concretos más allá de peticiones de perdón, de palabras" responde Josefina, al tiempo que advierte: "hay cosas que nos trascienden, aquí tienen que estar el Vaticano, Scicluna, Bertomeu, el Papa y nuestras autoridades eclesiásticas con acciones coherentes". -¿Podría parecerles poco a las víctimas, que han tocado puertas sin éxito, que solo se trate de una "misión de escucha"? J. Martínez : "Para una víctima o sobreviviente es muy importante tener un espacio de acogida. La misión que se nos encomendó no es solo escuchar y acoger, sino que orientar a las personas en los procedimientos a implementar respecto de lo que han vivido, ya sea iniciar un proceso canónico o un proceso civil y también acompañarlos en ese camino. No puede ocurrir que dejemos a una persona sola o esperando sin tener noticia de qué pasa con su proceso, tenemos que acompañarlos por todo el tiempo que sea necesario". -Scicluna se reunió con los fiscales, ¿qué relación tendrá con la fiscalía y la justicia civil? J. Martínez: " Monseñor Scicluna declaró su firme propósito de colaborar con la justicia civil, la idea es instar a las personas a que recurran a la justicia civil, nos importa que eso ocurra". M. Sáenz: "Queremos reparar algo que no hemos hecho bien. Lo primero es la escucha, sin juicios, dispuestos a orientar y acompañar, es tremendo que la misma persona que sufrió un abuso tenga que ser ella quien haga gestiones frente a la institución a la que pertenece quien denuncia. Es importante acompañar a esa persona, hacer seguimiento de su caso, colaborar con la justicia dentro del marco legal". -También dijo que con esta oficina busca una "acción clara y decidida en favor de las víctimas", ¿qué significa eso concretamente? P. Ramírez: "He escuchado a muchas víctimas, y creo en el valor reparatorio de la escucha desde el comienzo; lo valoran, lo agradecen. Escuchar no es oír, comienza por la actitud de la escucha hasta facilitar todo el proceso". J. Martínez: "Las víctimas, primero es una frase demasiado utilizada, las acciones tienen que ser coherentes, debemos aprender del pasado, de lo que no se ha hecho bien. Muchas personas pueden decir: yo ya fui a la iglesia, me escucharon y pasó el tiempo y nunca tuve respuesta o no se me dijo cuál sería la sanción. Nuestro propósito es poner el alma para que las personas tengan una respuesta clara sin eufemismos ni vaguedades". -Ustedes son parte del Consejo de Prevención, ¿se le critica poca efectividad, que siguen apareciendo denuncias?, ¿por qué podría ser distinto ahora? J. Martínez: "Somos un consejo consultivo que debe sugerir, diseñar políticas de prevención y acompañamiento de víctimas, pero no somos los encargados de ejecutarlas, los encargados son las autoridades eclesiásticas, de la diócesis o comunidades religiosas". M. Sáenz: "Estamos en un momento distinto, de despertar, de realmente asumir que no se ha actuado bien y que hay que cambiar. La respuesta que hoy estamos teniendo en congregaciones y diócesis no es la misma. Hay esperanza de que se lleven adelante buenos procesos". J. Martínez: "Es un avance claro la posibilidad de acercarnos a las víctimas estando legitimados por monseñor Scicluna, sin barreras, sin obstáculos. Tenemos un permiso explícito y claro para llevar a cabo una tarea que hasta ahora fue "ustedes no". -Josefina y Ana María Celis se quejaron en estas mismas páginas del poco respaldo de autoridades en la Iglesia, de "resistencias y mecanismos de protección", ¿lo comparten, Pilar y Marcela? P. Ramírez: "El acento del consejo ha sido la prevención y la formación que es importante, claramente estamos en deuda en el acompañamiento a las víctimas, no hemos podido ejecutarlo, tampoco entrar en el tema. La Conferencia Episcopal sugiere y presta un servicio, pero cada obispo de cada diócesis ejecuta cuanto quiere ejecutar. -¿El obstáculo está en que las denuncias queden en manos de los obispos de cada diócesis y de los superiores de las congregaciones? J. Martínez: "Cuando partimos en 2011, éste era un tema que no se hablaba en la iglesia, había mucho desconocimiento. Es un problema mucho más profundo, entender a cabalidad lo que es un abuso sexual, una relación abusiva, el impacto que tiene en las víctimas y las comunidades y muchos todavía no lo comprenden. -¿Cómo se entiende que los abusos de los maristas, o en Valparaíso, se denunciaron hace años y hoy comiencen recién a investigarse? J. Martínez: "No es un tema solo de conocimiento, también hay de voluntad, de reconocerlo como una realidad. Personas que han sido formadas pueden igualmente no creerles a las víctimas". M. Sáenz: "El conocimiento, la formación, ayudan a tomar conciencia, a reconocer prácticas". P. Ramírez: "Que no exista un órgano único de supervisión o que pueda analizar todo lo que ocurre, dificulta actuar. Hay otros países como Australia o Irlanda que han solucionado este tema con instituciones autónomas que tienen la posibilidad de hacer el seguimiento. Gradualmente sería muy deseable que eso existiera en Chile. -Esta nueva misión abrió expectativas, pero también hay escepticismo, ¿cómo se hacen cargo de eso? J. Martínez: "Soy bien crítica. Cómo no entender el escepticismo de la gente, el temor de que no pase nada, la desconfianza que pueden tener de nosotros si es que estos años hemos visto que finalmente pasa poco. Tenemos que recogerlo como desafío para que pase algo con esta misión, también ser muy responsables en asumir qué está a nuestro alcance y qué no. Esta es una misión de escucha donde la información la va a tener monseñor Scicluna, imaginamos que actuará en línea con el interés del Vaticano por la situación chilena. Nosotros esperamos que ocurran signos concretos más allá de peticiones de perdón, de palabras". -Denuncias que hoy conocemos fueron enviadas directamente a la Congregación de la Doctrina de la Fe y no obtuvieron respuesta, ¿falla también el Vaticano? M. Sáenz: "Yo creo que también ha habido fallas del Vaticano". P. Ramírez: "Sin duda, solo las tardanzas son una tremenda falla, mantener a alguien esperando durante tanto tiempo". -¿Y se lo dijeron a monseñor Scicluna?, ¿qué les dijo él? P. Ramírez: "Le dijimos todo". J. Martínez: "Uno de los problemas que tenemos como iglesia es el cierto silencio con que se hacen las cosas. El Papa anuncia medidas de corto, mediano y largo plazo, nosotros suponemos que el corto plazo terminó, que viene el mediano y no tenemos idea cuando viene el largo. Hay un itinerario como misión de escucha que no conocemos y esa incertidumbre se la hicimos presente al padre Bertomeu porque no es bueno para nadie, tampoco para los sobrevivientes o víctimas, para la iglesia y para la población en general". P. Ramírez: "Todo el mundo necesita ciertas claridades para poder estar más tranquilo". J. Martínez: "Queremos que salga todo lo que tenga que salir, es el momento para pensar en una iglesia que acoge, que puede transmitir la buena nueva, necesitamos sanarnos. Hay atisbos de cosas que pueden ir cambiando y hay otras como los cambios culturales, que costarán mucho más"..
Hermana Marcela Sáenz (47), pertenece a la congregación Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús. Se licenció en ciencias religiosas en la U. Católica y llegó al Consejo en 2014 como presidenta de la Conferre, la conferencia que agrupa a las religiosas y religiosos de Chile, cargo que ocupó hasta el año pasado.
Josefina Martínez (50), sicóloga de la U. Católica y magíster en sicología clínica infanto-juvenil, es experta en maltrato y abuso sexual en niños. Tiene una amplia trayectoria docente en las universidades Católica, de Chile, Diego Portales, UDD, y participa en el Consejo de prevención de abusos de la iglesia desde 2011.