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BELLEZA Y CREACIÓN Diseño inspirado en la religión:

La explosiva mezcla de moda, arte y catolicismo que enciende Nueva York

domingo, 24 de junio de 2018

ELENA IRARRÁZABAL SÁNCHEZ Desde Nueva York
Exposiciones
El Mercurio

Conjugar vírgenes medievales y bizantinas, vestidos de Valentino y ornamentos de la Capilla Sixtina constituye la arriesgada apuesta del Metropolitan Museum para esta temporada. La controversia está servida.



Diez viajes a Roma para revisar cada atuendo que guarda la sacristía de la Capilla Sixtina -incluso para observar cómo las religiosas encargadas planchan las albas vestimentas papales- realizó Andrew Bolton, curador de la muestra "Cuerpos celestiales: moda e imaginación católica", la mayor exhibición montada por el Costume Institute del MET en su historia. Tan grande, que ocupa tres espacios en Nueva York. "Es como una peregrinación" ha dicho el curador.

La muestra se despliega en una serie de galerías históricas del primer piso del MET de la Quinta Avenida, entre ellas las salas medievales y bizantinas. A su vez, en otra ala del mismo edificio del MET, se exhiben más de 50 ricas piezas y atuendos procedentes de la Capilla Sixtina, la mayoría nunca antes vistas fuera de Roma. Según los organizadores, y siguiendo la petición del Vaticano, se montaron en forma separada para no restarle su sacralidad, ya que algunas aún se usan en servicios religiosos.

La última parte de esta "peregrinación" es la sede del MET en The Cloisters, los monasterios medievales traídos desde Europa y reconstruidos al norte de la isla de Manhattan. Es una de las secciones que ha obtenido mejor crítica, ya que se trata de un entorno sereno y apropiado para la temática de la exposición.

Según ha relatado Bolton, la idea original era estudiar el impacto de cinco grandes religiones en el vestuario. Pero la riqueza e influencia de la iconografía católica resultó apabullante. "Mientras más buscaba, más encontraba".

Pese a los temores, de acuerdo con el New York Times, la exposición es "profundamente respetuosa del catolicismo, incluso se podría decir que es reverencial". No todos opinan lo mismo. El sábado 9 de junio centenares de católicos protestaron en el frontis del museo con letreros que decían "Sacrilegio".

¿Qué dice el Papa Francisco de este despliegue? No ha habido declaraciones oficiales. Pero sí ha hablado el cardenal Ravasi, quien ha dicho que Francisco, con su atuendo sencillo "representa otro concepto, que no es algo combativo". A propósito de la muestra, Ravasi ha enfatizado que "belleza y arte han sido inseparables hermanos de la fe y liturgia cristiana por siglos". Efectivamente, las majestuosas vestimentas litúrgicas vaticanas que se muestran en el MET poseen un poderío visual y simbólico innegable. Más perturbadora resulta la mezcla entre piezas de la historia del catolicismo y los diseños de 55 modistas del siglo XX.

Metáforas y narraciones

"Il pretino", un severo vestido inspirado en los atuendos cardenalicios y lucido por Ava es una de las decenas de outfits que se exhiben en el primer piso del MET, realizados por diseñadores que se inspiraron en la iconografía católica.

Recargada y resplandeciente, como un auténtico retablo barroco, sin duda esta parte de la muestra es la más dramática, inquietante y espectacular. El público es recibido desde las alturas por un coro de 21 maniquíes instalados en el balcón de madera que alguna vez estuvo en la catedral de Valladolid. Los maniquíes están vestidos por Balenciaga, el celebrado diseñador de origen vasco, quien realizó en 1964 los atuendos para un coro español. Suenan de fondo dramáticos acordes musicales (un periódico comentó que "se extraña un voto de silencio trapense") y los diseños de Schiaparelli, Lacroix, Givenchy, Gaultier, Dolce & Gabbana y Versace dialogan con vírgenes góticas, pinturas bizantinas y cruces medievales. Marfil, madera y esmalte conviven con encajes, brocatos y seda.

Dos diseños, de Saint Laurent y de Riccardo Tisci, marcan una diferencia. No fueron realizados para sus colecciones femeninas, sino para vestir imágenes de la Virgen María que se reverencian en iglesias. Impresionante es el atuendo diseñado por Saint Laurent para la Virgen del Rocío. En las últimas secciones se revisan tendencias inspiradas en el culto a santos y ángeles. Se vinculan figuras e imágenes angélicas medievales y renacentistas (como valiosas pinturas de Siena del siglo XV) con diseños de vanguardia de McQueen y Mugler, entre otros.

Casi todos los diseñadores exhibidos se criaron en la tradición católica romana. Si bien muchos de ellos ya no practican el catolicismo, la mayoría reconoce una influencia significativa en su imaginario. "En la superficie, esta influencia es evidente en el uso de símbolos cristianos explícitos, como la cruz y la corona de espinas. Pero en un nivel más profundo, se expresa a través de la confianza de los diseñadores en la narrativa o la narración de historias, y específicamente en el tropo de la metáfora", dice el curador.

"El vestido es fundamental para cualquier discusión sobre religión", agrega el curador de origen británico Andrew Bolton (1966), quien recibió una educación católica y en su infancia confiesa haberse sentido conmovido por los coros solemnes y el dramatismo de la liturgia. "A lo largo de la historia de la Iglesia Católica, la vestimenta ha afirmado lealtades religiosas, ha subrayado diferencias religiosas y ha funcionado para distinguir tanto las jerarquías como el género", señala. Y recuerda además que "la mayoría de las vestimentas usadas por el clero y las órdenes religiosas católicas en realidad tienen su origen en la vestimenta secular".

Ameno y llamativo, el resultado de esta parte de la exposición se siente en ocasiones confuso, con diálogos entre vestuario y arte religioso que resultan sugerentes, algunos obvios y otros forzados. Según el New York Times "el matrimonio entre arte religioso y moda secular se siente refrescante en algunos momentos, tonto en otros y, de todas maneras, se convierte en un evento".

El envío del Vaticano

"Es increíble observar piezas que nunca había visto ni pensaba poder ver. Uno tiene que ser muy humilde después de haber visto estas maravillas", comentó a la prensa el diseñador Jean Paul Gaultier sobre las piezas traídas desde el Vaticano. "Esto ha sido parte de mi educación. Nací católico y es bonito ver estas cosas que son parte de nuestras vidas".

Son más de 50 piezas las que se exhiben en el Anna Wintour Costume Center del MET. Hay estolas, cruces pectorales, báculos, tiaras pontificias (la triple corona papal), casullas y mitras. Está la tiara papal de Pío IX, mantas de delicadas filigranas y vestimenta y calzado de Juan Pablo II.

La muestra del MET culmina en los claustros monásticos reconstruidos entre los bosques en el norte de Manhattan. Allí, junto a más de dos mil obras de arte religiosas del siglo IX al XV, se exhiben prendas de Balenciaga, Valentino, Dior y Gaultier, que dialogan con los hábitos de las órdenes religiosas monásticas. Todo con más espacio y quietud que en la sede central del MET, donde parece no caber un alfiler.

La multitud de visitantes recuerda las aglomeraciones que generó la inauguración de la muestra, hace cerca de un mes. Allí, bajo la mirada atenta de Anna Wintour y Donatella Versace, el cardenal Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, expresó que muchos se preguntaban qué hacía él allí. E intentó dar una respuesta. "La Iglesia y la imaginación católica giran en torno a la búsqueda de verdad, bondad y belleza. Por eso es que nos interesamos en el arte, la poesía, la música, la liturgia e incluso la moda. Para dar gracias a Dios por el regalo de la belleza".

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