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Política de "tolerancia cero" a la entrada clandestina ya ha alejado a más de 2.000 niños de sus padres:

Separación forzosa de familias de inmigrantes desata ola de críticas a gobierno de Trump

martes, 19 de junio de 2018

Amanda Marton Ramaciotti
Internacional
El Mercurio

El Presidente de Estados Unidos dijo ayer que el país "no será un campo de acogida de refugiados".



Ni los llantos de niños, ni las críticas generalizadas en su contra hacen que Donald Trump dé un paso atrás en su controvertida medida de separar a los inmigrantes, que cruzan ilegalmente la frontera de México con EE.UU., de sus hijos menores de edad.

"Estados Unidos no será un campo de inmigrantes y no será un campo de acogida de refugiados. Lo que está ocurriendo en Europa y otros lugares no lo permitiré acá, no bajo mi vigilancia", afirmó ayer el Presidente estadounidense, quien aprovechó la discusión en Europa sobre migración para defender su línea dura. En concreto, citó el caso de Alemania donde "el pueblo le está dando la espalda a sus gobernantes debido a que la inmigración está sacudiendo la débil coalición de Berlín", y agregó que "la criminalidad está subiendo", pese a que las cifras demuestran que se ha reducido en los últimos años.

"Algunos de los peores criminales del mundo usan a niños para entrar a los países", concluyó el Mandatario, quien responsabilizó a los demócratas de negarse a negociar una ley migratoria. Según datos del Departamento de Seguridad Interna (DHS) entregados ayer al Senado, entre el 5 de mayo y el 9 de junio 2.342 niños fueron separados de sus familias al ingresar clandestinamente al país. La mayoría son inmigrantes centroamericanos, que huyen del hambre, las pandillas -que muchas veces reclutan forzosamente a menores de edad- y la corrupción.

La política disuasoria de "tolerancia cero" establece que todos los adultos que ingresen al país de forma ilegal, incluidos los que buscan asilo, deben ser arrestados y procesados criminalmente. Como los niños no pueden ser enviados a los centros donde son detenidos los padres, son separados. Antes, la mayoría de los inmigrantes sin documentos eran deportados, pero no procesados.

Kirstjen Nielsen, secretaria de Seguridad Interior, recalcó ayer "las acciones ilegales tienen consecuencias" y que la Casa Blanca "no pedirá disculpas". "No se confundan: nuestra frontera (con México) está en crisis. Está siendo explotada por criminales, contrabandistas y miles de personas que no tienen respeto por nuestras leyes", subrayó.

Según los demócratas, Trump está utilizando esta situación como mecanismo de presión contra los demócratas para forzarles a asumir una nueva legislación migratoria que, además de restricciones, incluya fondos para su prometido muro en la frontera con México.

La medida ha desatado críticas de todos los sectores. En un inusual pronunciamiento, la Primera Dama Melania Trump dijo que "detesta ver a los niños separados de sus familias".

Mientras una dura carta publicada en The Washington Post, la ex Primera Dama Laura Bush calificó la medida de "cruel" e "inmoral". Comparó la política con la detención de los japoneses-estadounidenses durante la II Guerra Mundial, a lo que se refirió como "uno de los capítulos más vergonzosos de la historia de EE.UU.".

La ex candidata presidencial demócrata Hillary Clinton dijo que el país está ante "una crisis moral y humanitaria".

La iniciativa ha encontrado oposición dentro de las propias filas del Presidente. "Es demencial que lleguemos a pensar incluso que se trata de una herramienta necesaria para defender nuestras fronteras", dijo el congresista republicano Will Hurd, que representa a un distrito fronterizo de Texas, donde se están montando campamentos para niños migrantes. En esta época del año, la región desértica llega a temperaturas de hasta 40 grados, recordó Hurd. Ayer, los senadores republicanos Lindsey Graham, (Carolina del Sur), Jeff Flake (Arizona) y Susan Collins (Maine), dijeron que estaban considerando una legislación que mantendría las familias migrantes juntas, proporcionaría jueces adicionales para que las familias detenidas enfrenten períodos de espera más cortos y daría facilidades para que los inmigrantes se queden en el país.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, dijo que los niños no deben "ser traumatizados siendo separados de sus padres", mientras el alto comisionado para Derechos Humanos, Zeiz Ra'ad Al Hussein, apuntó que la medida es "inadmisible" y "cruel".

La controversia se vio alimentada ayer por imágenes de las familias siendo retenidas en lugares divididos con cercas de alambre que dan la impresión de jaulas y por videos difundidos en redes sociales que muestran un niño de ocho años en pleno llanto al ser separado de su madre. Profesionales de la salud han argumentado que la práctica puede provocar traumas duraderos en los niños, e inmigrantes detenidos han denunciado que desconocen el paradero de sus hijos.

"Muchas de las familias están buscando asilo político, lo cual es parte fundamental de todos los acuerdos, convenciones y leyes internacionales de derechos humanos. Según la Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño, esta práctica supone una brecha fundamental de los derechos humanos", dijo a "El Mercurio" Angela García, socióloga experta en inmigración de la Universidad de Chicago. "Incluso si esta política fuera completamente legal, sería cuestionable una sociedad que se basa solo en una legalidad inamovible e incuestionable", añadió la experta.

''Algunos de los peores criminales del mundo usan a niños para entrar a los países". ........................................................... Donald Trump, PRESIDENTE DE EE.UU.

''Detesto ver a los niños separados de sus familias". ........................................................... Melania Trump, PRIMERA DAMA DE EE.UU

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