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La cultura de negocios que la lleva: lo que está in y lo que está out en el Silicon Valley

lunes, 18 de junio de 2018

Economía y Negocios Online


Patricio del Sol PhD Stanford University

Para enterarse de lo que está in y lo que está out en la cambiante cultura de negocios del siglo XXI nada mejor que experimentarla vivencialmente visitando el Silicon Valley, el lugar que la lleva en este sentido. En eso estamos esta semana con un grupo de altos directivos asociados a la Cámara Chilena de la Construcción.

El libro How Google Works describe bien lo que está in y lo que está out en la nueva cultura. En estrategia la creación de valor compartido está dominando la búsqueda de ventaja competitiva; las conexiones son ahora más importantes que los contenidos; las externalidades de red más que las economías de escala; el método de ensayo y error más que el de evaluación de proyectos; los planes generales y flexibles más que los detallados; los listados de proyectos más que las metas por negocios; y las ideas, la pasión y los objetivos compartidos han derribado la dictadura de los procesos.

El valor agregado de la persona a la empresa es ahora más importante que el cargo y su posición en la estructura organizacional; las competencias simultáneas en gestión y tecnología son más valoradas que las sólo en gestión; la iniciativa propia más que ser un buen suche del jefe; los talentos rebeldes más que los burócratas disciplinados; los que discrepan más que los yes man; los difíciles, pero íntegros son preferidos a las personas sin defectos; el trabajo en equipo es más apreciado que el trabajo individual; el pensamiento grupal en conversaciones y debates más que el pensamiento solitario; y las personas confiables con acceso abierto a todos los datos de la empresa han abolido a las con accesos restringidos.

La empresa proporcionando toda la infraestructura que necesitan las personas para ser productivos está dominando a la burocracia dedicada a controlar costos; los gastos en todo lo que necesita la gente para hacer su trabajo (información, software, equipos) han reemplazado las iniciativas de ahorros que reducen la productividad de los talentos; la oferta de comida gratis, juegos, infraestructura deportiva están venciendo las políticas de ahorros en servicios para los empleados. En las oficinas, una austeridad total en muebles ostentosos y oficinas grandes, ha sustituido el despilfarro en cosas que no importan; los espacios abiertos compartidos han desplazado a los cerrados individuales; las oficinas desordenadas se prefieren a las muy ordenadas; y las oficinas llenas de gente a las vacías.

Una organización centrada en atraer los talentos que crean productos innovadores que tienen éxito a gran escala ha reemplazado la centralidad de los productos mismos; la descentralización está venciendo a la centralización; la búsqueda de la sintonía con el contexto impera sobre la de sinergias; la organización plana ha sustituido a la vertical; indicadores de desempeño (KPI) han desbancado al control directo; las reglas simples han reducido la necesidad de preguntarle todo al jefe; la opinión del que tiene datos para respaldarla prevalece ahora sobre la del ejecutivo mejor pagado; la autonomía ha desplazado a la microgestión de los gerentes; la participación ha vencido al autoritarismo; la contratación por parte de la empresa (porque es despabilado) ha sustituido a la realizada por el jefe para un cargo o una función específica; las funciones versátiles dominan las especializadas; el acceso amplio a la información ha sustituido los accesos limitados; la meritocracia está in, lo que haces vale ahora más que quien eres; el simple código “ir vestido” ha eliminado el traje y la corbata; la responsabilidad asignada a equipos pequeños ha suplantado la responsabilidad individual; una cultura divertida ha ocupado el lugar de la diversión por decreto; y la transparencia ha destronado la oscuridad.

Si no lo vives en el terreno es difícil calibrar lo atrasado que está nuestra cultura empresarial (estrategia, personas, infraestructura y organización) comparada con la de los lugares más productivos e innovadores del mundo. No hay tiempo que perder, debemos comenzar a trabajar ahora en cerrar las brechas.

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