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Complejidad parece ser la palabra clave para el desarrollo que ha tenido la ampliación del Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM). Esto, por el difícil camino por el que han pasado las faenas del recinto, las que, de acuerdo con el ministro de Obras Públicas, deberán relicitarse. La iniciativa, que significó una inversión de $41 mil millones, busca agrandar la estructura en cerca de 15 mil m {+2} , para aumentar su capacidad en más de 2 mil personas. Sin embargo, enfrenta un panorama complicado, ya que la empresa a cargo, Agencia Ecisa Chile, se encuentra en proceso de reestructuración por problemas económicos. Pese a que las faenas tenían como plazo de término el 1 de agosto de 2017, se encuentran congeladas por el retraso en el pago de los sueldos por parte de la empresa a los trabajadores. Aunque se contemplaba entregar un salvataje a la firma, finalmente el ministerio se decantó por relicitar la obra. "Efectivamente, la empresa en cuestión ha entrado en un proceso de reestructuración y está con una situación financiera muy complicada, y nosotros estamos procediendo con las distintas etapas para terminar ese contrato", afirma el ministro Juan Andrés Fontaine. En esa línea, añade que esto "significa que se relicita la obra, una vez que finalice el proceso de liquidación del contrato actual". El proyecto, además, ha generado complicaciones en el barrio Lastarria por las obras de mitigación. Según Fontaine, es un tema que "nos ha tenido muy ocupados, y ahí estamos avanzando a buen ritmo para tener prontamente repavimentada esa calle y resuelto el problema de los vecinos". Falta de solvencia Para los operarios de las faenas, los problemas del proyecto eran previsibles. "Nosotros advertimos el tema, ya que hicimos presentaciones a la Contraloría acerca de que la empresa no pagaba las cotizaciones y los sueldos", dice Jorge Hernández, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Construcción del GAM. De dicha agrupación sindical, 70 miembros mantienen una demanda contra Agencia Ecisa Chile, debido a despidos -que habrían sido injustificados- tras realizar una manifestación por el no pago de sueldos. Según Hernández, la firma tenía desde julio cotizaciones no pagadas, fecha en la que también empezaron los otros problemas. "Y se veían los atrasos; la empresa siempre tuvo complicaciones y una deficiente estructura de recursos humanos". Respecto de los sueldos, el trabajador asegura que "el MOP se ha ido haciendo cargo de todas las remuneraciones; de hecho, en los últimos tres meses, el ministerio ha sido el que ha ido pagando los sueldos". Para Hernández, es preocupante que se liciten "obras a empresas con poca capacidad y solvencia para llevar adelante proyectos de esta magnitud". Esto último, dice, debido a que "los proyectos después se encarecen porque la relicitación no costará lo mismo que la obra al inicio, y las empresas que quieren continuar las iniciativas ponen sus propias condiciones".