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Fuad Chahin, presidente electo de la Democracia Cristiana y su advertencia a La Moneda:

"Si el Gobierno quiere dinamitar a la DC, la reacción será una disposición distinta a la de hoy para llegar a acuerdos"

domingo, 10 de junio de 2018

JORGE SOTO y ALEX VON BAER
Política
El Mercurio

Ex diputado da detalles de la fallida incorporación de Jorge Burgos a la defensa de la acusación constitucional del ministro Santelices y acusa interés de sectores políticos de "desmenuzar" la colectividad que representa.



Antes de comenzar esta entrevista, el presidente electo de la DC, Fuad Chahin, firma decenas de cartas en agradecimiento a militantes de La Reina que lo respaldaron en las elecciones de fines de mayo. "Todavía no nos toca asumir y ya tenemos mucha pega", dice el ex diputado. Pero aclara que no se refiere al trabajo con los militantes. Lo dice para graficar sus esfuerzos para tratar de desactivar el conflicto interno ante la fallida incorporación del ex ministro Jorge Burgos como defensor del ministro de Salud, quien enfrenta una acusación constitucional.

Burgos desistió debido a las duras críticas de diputados DC, que advirtieron que respaldarían el libelo si él representaba al ministro. En cambio, el ex subsecretario Jorge Correa Sutil se mantuvo en el caso. El próximo timonel también realiza una autocrítica de su accionar en el episodio, pero emplaza al Ejecutivo a poner fin a la lógica de "pirquinear" a su partido.

-En este episodio hubo distintas posturas en la DC. ¿Es sintomático lo de las dos visiones contrapuestas que hay en la DC?

-Efectivamente, hay una sensibilidad especial en la DC, y se generó un efecto político no calculado. Valoro el gesto de Burgos para descomprimir esta situación. Da cuenta de que actuó de buena fe.

-¿Hay derecho a disentir en la DC?

-La reacción de la bancada se debe a otra cosa, a que ellos, con mucho carácter político, han estado disponibles para dialogar con el Gobierno, integrar comisiones, a que lo que prime sea el mérito de la acusación y no cuestiones políticas. Por eso se habían pronunciado en contra, y el Gobierno, al contratar a Correa y Burgos, le generaba una complicación política a la bancada. Los diputados se sintieron maltratados por el Gobierno, y eso motivó esa reacción comprensible.

-¿Fue desmedida?

-El ánimo dentro del partido, en general, es todavía de mucha sensibilidad.

-Burgos alegaba en su declaración que él les comunicó al jefe de bancada, Matías Walker, y a usted de su decisión.

-Jorge nunca me preguntó la opinión, más bien fui informado. Pero quiero decir con toda claridad: yo pude haberle representado el efecto político que podía tener su decisión y no lo hice, por tratarse de una cuestión profesional primero, pero además porque no fui capaz de prever que ese efecto, que sabía que se iba a generar, iba a ser tan profundo y categórico. Debí haberle dicho a Jorge que ese era el efecto político esperable. Ahora, sin duda, ese efecto fue mucho mayor que el que cualquiera hubiese pronosticado. Con Burgos se hizo una distinción porque ha estado políticamente más vigente, complejizaba que él había sido ministro de la Presidenta Bachelet. En el caso de Correa es diferente, porque es militante, pero lleva más de una década fuera de la política, dedicado solo a su profesión, defendió a la ex ministra Blanco, a un ministro de la Corte Suprema. Se ha dedicado a este tipo de causas".

-¿Fue un error grave de ellos?

-No, fue un error de buena fe. Se equivocaron en el cálculo del impacto.

-¿Qué le parece que militantes pidan al TS una sanción para Correa?

-No creo que este sea un tema disciplinario. No incumplieron algún acuerdo político de la DC.

-Desde el PS dijeron que este hecho "contaminaba" la relación con la DC. ¿Le preocupa eso?

-No. Me preocupa la unidad de la DC en nuestro rol opositor. Eso me motivó a sostener conversaciones con Burgos y parlamentarios para tratar de restablecer este ánimo unitario que hemos ido construyendo, y que se vio alterado por este hecho. Este es un buen aprendizaje para la DC, pero también debiera serlo para el Gobierno, sobre los cuidados que hay que tener. El llamado permanente que hace al diálogo el Gobierno, para que sea consistente, debe ir acompañado de una relación institucional con el partido, si quieren que el diálogo sea sostenible y conducente. El Gobierno debe relacionarse con el partido y las bancadas, no con personas. Y esto lo planteo a partir de la participación futura en comisiones.

-¿Es de los que creen que el Gobierno buscó "poner una bomba" al interior de la DC?

-Cuando se toman decisiones como esta, lo que haces es dinamitar la disposición al diálogo que ha tenido la DC. ¿El Gobierno quiere diálogo efectivo o solo retórico? Porque si quieren uno efectivo, tienen que tener mucho cuidado con la institucionalidad del interlocutor DC, que desde un principio ha dicho que está muy disponible a contribuir en el diálogo que busque acuerdos. Pero eso no puede tener como costo el debilitamiento de la DC. No sé si esto fue deliberado o inmadurez del ministro Gonzalo Blumel, pero en ambos casos, de todas formas, el Gobierno debe tomar nota y aprender.

-¿Si vuelve a suceder, la DC dejará su línea de oposición constructiva?

-Por cierto. Si el Gobierno quiere insistir en dinamitar a la DC, en una estrategia de pirquinear los partidos y generar conflicto al interior de ellos, la reacción será una disposición distinta a la de hoy para llegar a acuerdos. En la nueva directiva tendremos también un trabajo hacia afuera, porque la tensión por ir desmenuzando al partido de un lado y otro, de tironearlo desde la Federación Social Cristiana, desde estos movimientos que están armando algunos de los que se fueron, o desde el Frente Amplio, va a ser permanente.

Acuerdos internos

-Usted se reunió esta semana con los senadores, con quienes ha tenido una relación difícil. ¿Qué puntos abordaron?

-Conversamos sobre tener definiciones institucionales en cada uno de los temas y que debemos tener procedimientos claros para la toma de decisiones, porque esto permite que no sean cuestionadas y que tengan legitimidad.

-¿Le pidieron alguna garantía?

-No hablamos de garantías, sino que estamos en un proceso de construcción de confianzas mutuas, y eso requiere que todas estas buenas declaraciones que hemos hecho -de todos los sectores y buena disposición inicial- se transformen en hechos y conductas que lleven a los resultados esperados.

- Algunos militantes pasaron al TS a Paulina Piñeiro por participar de la Federación Social Cristiana, encabezada por un senador RN. ¿Comparte eso?

-Es incompatible militar en la DC y simultáneamente en movimientos políticos que pretenden competir con el partido. Ella, en conocimiento de esta clara definición partidaria, tiene que optar. Y si no opta, tiene que operar la institucionalidad del partido.

-Por otro lado, el senador Francisco Huenchumilla se va a integrar a un foro de debate de ideas con Fernando Atria (PS) y dirigentes del FA. ¿Es posible eso?

-En la medida en que se trate solo de debate de ideas, no tenemos ningún problema. Nos gusta que nuestros militantes participen de espacios así, en la medida en que estas no se transformen en instancias político-electorales asociadas a candidatos de otros partidos.

Señales al PR

-¿Cómo ha visto las señales de la directiva y diputados del PR de tener un "entendimiento privilegiado con la DC?

-Con el PR compartimos la tesis de que arrinconarse a la izquierda es entregarle el gobierno a la derecha durante mucho tiempo, y que para eso es muy importante el rol que pueden cumplir la DC y el PR, para disputar el espacio que fue tradicionalmente nuestro en el centro, que requiere esfuerzos de renovación.

-¿Siente al PS en una línea más distante?

-No he tenido la oportunidad de conversar tranquilamente con el presidente del PS. Espero poder conversarlo con él.

-¿Y el FA?

-Para la DC no es tema el Frente Amplio.

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