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"No respondemos por los diputados", suelen repetir los senadores DC a sus pares de la oposición cada vez que en la Cámara deciden votar en una línea distinta. "Lo que hagan los senadores no nos obliga", retrucan los diputados democratacristianos a la ex Nueva Mayoría, cuando son emplazados a alinearse. Más allá de las distintas visiones al interior del partido, las contradictorias escenas son una fiel postal del cuadro de dispersión que se generó en la centroizquierda, luego de la derrota en la elección presidencial. Si bien en la ex Nueva Mayoría asumían que la decisión de la DC -en enero- de no formar parte de la coalición abriría una división, en el sector no esperaban un "efecto dominó" interno, donde cada facción trazara sus propios lineamientos para relacionarse con los otros partidos de la centroizquierda. Por lo mismo, las alianzas en el Senado son distintas a las de la Cámara. Esto ha generado una multiplicidad de "coordinaciones paralelas" para mantener el diálogo en el sector. Pese a las "buenas intenciones" -reconocen en la centroizquierda-, ello solo ha venido a "desordenar" y dificultar el reencuentro entre las colectividades que apoyaron al gobierno de Michelle Bachelet. La primera instancia de coordinación se oficializó en marzo, a pocos días de iniciado el mandato de Sebastián Piñera. Los presidentes de los partidos de la ex Nueva Mayoría fijaron reuniones semanales los lunes en la mañana en la sede de los radicales. En la instancia, la presidenta del partido, Myriam Verdugo, transmitió que no seguirían asistiendo hasta resolver internamente la política de alianzas con los otros partidos del conglomerado. El filo de las comisiones prelegislativas Simultáneamente, una vez que se empezó a desplegar la agenda del nuevo gobierno con la instalación de comisiones prelegislativas, los timoneles sintieron la necesidad de ampliar la instancia, para fijar posturas comunes entre presidentes, senadores y diputados PS, PPD, PR y PC. Para el 9 de abril fue anunciada una cumbre de timoneles y jefes de comité en la sede radical. Conforme los minutos avanzaban, la inquietud se instaló: no aparecían los jefes de los senadores PS y PPD, Rabindranath Quinteros y Adriana Muñoz, respectivamente. Lo que no sabían los partidos, y de lo que se enteraron al día siguiente por la prensa, es que a la misma hora, en el ex Congreso, Quinteros y Muñoz asistían a una reunión con su par DC Jorge Pizarro y el presidente del Senado, Carlos Montes (PS). La decisión de fijar una instancia a los partidos, explican en el Senado, tuvo dos motivos: primero, en ese espacio -a diferencia de lo sucedido en la Cámara o en las colectividades- sí contaban con la presencia DC, cuyos senadores optaron por seguir almorzando con sus pares de la ex Nueva Mayoría los martes en Valparaíso. Y segundo, que de los cuatro líderes partidarios, solo Álvaro Elizalde (PS) y Guillermo Teillier (PC) son parlamentarios, no así Gonzalo Navarrete (PPD) y Ernesto Velasco (PR). Pacto DC-PR A mediados de abril, los diputados DC sellaron con el PR una "fusión política" de sus bancadas, que conlleva la presentación de iniciativas legislativas y reuniones con ministros de manera conjunta. La idea, explican en la DC, fue conformar, aprovechando que Chile Vamos no tiene mayoría en el Congreso, un "eje de moderación" para recuperar influencia dentro de una oposición "cargada a la izquierda" con el PS, PC y FA. A inicios de mayo, en respuesta a ello, los diputados PS, PPD y PC cenaron para iniciar un trabajo programático conjunto. Para levantar propuestas, se acordaron tres seminarios de aquí a fines de julio: uno sobre pensiones que ya se realizó, uno sobre reforma tributaria y uno sobre salud. La estrategia de seminarios, no obstante, no era nueva: desde abril, los timoneles han venido diseñando una agenda de encuentros de ese tipo -la que aun no han logrado concretar- para levantar propuestas y contrastarlas con las de Chile Vamos. "Dadas las indefiniciones en temas como pensiones, isapres, los centros de estudio tienen que acelerar el trabajo para que cuando el Gobierno despliegue sus propuestas, tengamos una definición de oposición. De aquí a fines de junio debiéramos tener nuestras propuestas", explicó ese día el líder PPD, Gonzalo Navarrete. También en seminarios se ha basado el trabajo liderado por Montes en el Senado. "Aunque no haya alianzas, debemos igual hablarle al país", ha transmitido. De hecho, varios expertos y ex ministros que han asistido a los encuentros ya realizados -en materia económica, infancia, educación-. Con todo, en la oposición admiten que es el trabajo programático del titular de la Cámara Alta el más avanzado: ya existen documentos sobre pensiones, infancia, crecimiento económico -con un ciclo de diálogos tributarios, que partirá la tercera semana de este mes con un debate sobre normas antielusión- y modernización del Estado. Pero, en paralelo, otras áreas, como Salud, estarían iniciando su trabajo con Guido Girardi a la cabeza, quien ha convocado a diversos expertos. Por mientras, los equipos de Montes han empezado a sintetizar los avances y ya han definido "19 puntos para el diálogo", que estructurarán el documento final de los senadores de oposición. Así, es debido a ese avance que fue Montes uno de los personeros más molestos en la centroizquierda -según cuentan en el comité PS- con la reunión efectuada en la fundación de la ex Presidenta Michelle Bachelet a días de la Cuenta Pública. Para el dirigente socialista, la reacción al discurso de Piñera sería un hito clave para mostrar la unidad opositora que se había logrado en la Cámara Alta, pero según cinco senadores consultados, "fue el bacheletismo el que acaparó la respuesta a la alocución presidencial, con los ex ministros Paula Narváez, Gabriel de la Fuente, Francisco Vidal y Marcos Barraza saliendo a confrontar la dura crítica al gobierno anterior que emitió Piñera", dicen con cierta molestia. Así, Montes transmitió a varios senadores su desilusión porque la arremetida hubiese sido a "última hora" y sin coordinación con los partidos y parlamentarios -que solo recibieron el mismo día propuestas de "cuñas" de un equipo coordinado por De la Fuente y Narváez instalado en la sede PS-, lo que, a su juicio, habría venido a "opacar" el levantamiento de una propuesta opositora, tarea que los partidos confiesan no haber hecho en 2013, por haberse amparado en la popularidad de la ex Jefa de Estado. Convergencia electoral Así, una de las opciones que cobran fuerza es que para 2020 el entendimiento de todo el arco opositor -desde la DC al FA- sea solo de carácter electoral, con candidatos únicos a alcaldes, pactos por omisiones o legislando para establecer la segunda vuelta en materia de alcaldes. "Si no vamos juntos, la derecha arrasará", afirman. Los llamados para concretar un pacto electoral son casi desesperados, dicen en los partidos, donde también se baraja la idea de realizar primarias al interior del bloque para definir a los candidatos definitivos. "Eso le daría dinamismo al sector", concluyen.