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Mariana Enríquez:

"Un cementerio es un sitio que me tranquiliza"

domingo, 03 de junio de 2018

Pedro Pablo Guerrero
Cultura
El Mercurio

La escritora y periodista argentina, conocida sobre todo por sus relatos fantásticos, dará el martes una conferencia en la UDP y presentará un libro acerca de sus visitas a camposantos.



Niñas que practican espiritismo en casa de sus padres. Mujeres quemadas por sus parejas. Jóvenes que vuelven a la vida inexplicablemente. Las historias de Mariana Enríquez (Buenos Aires, 1973) son difíciles de olvidar, al igual que su prosa y el notable manejo de la intriga, cualidades que la han situado a la cabeza de la nueva generación de narradores argentinos.

Entre otros títulos, es autora de las colecciones de relatos "Las cosas que perdimos en el fuego" (2016) y "Los peligros de fumar en la cama" (2017), ambas publicadas por Anagrama, así como de la novela "Este es el mar" (Random House) y "La hermana menor. Un retrato de Silvina Ocampo" (Ediciones UDP).

Invitada por la Universidad Diego Portales, la escritora llega a Chile para ofrecer la conferencia "La escritora joven, cómo empecé", en el marco de la Cátedra Abierta en homenaje a Roberto Bolaño (martes, 11:30 horas, en el estudio de televisión de la Facultad de Comunicaciones y Letras, Vergara 240). El miércoles, el sello Montacerdos presentará, además, una nueva edición de su libro "Alguien camina sobre tu tumba: Mis viajes a cementerios" (Mavi, 19:30 horas).

"Publiqué mi primera novela a los 20 años; la empecé a escribir a los 17", cuenta Mariana Enríquez a propósito de la charla que dará el martes. "Creo que hay cosas para decir y rescatar sobre haber publicado tan joven un libro como 'Bajar es lo peor', que toca temas de drogas y sexo gay, y es muy romántico, un poco entre Anne Rice y Bret Easton Ellis".

En muchos de sus relatos, el terror está vinculado a la miseria y el abandono. ¿Es su principal aporte a la tradición del género fantástico rioplantense? "No sé si ponerlo en esos términos", responde. "Porque también escribió cuentos con ese trasfondo Bernardo Kordon. Pero digamos que, en general, la miseria y el abandono en esa tradición rara vez se tratan desde el fantástico, es el territorio del realismo. Así que supongo que es un aporte en ese sentido".

-¿El origen de sus cuentos son historias de aparecidos y mitos urbanos que circulan en Argentina?

"A veces. El origen de mis relatos es mi imaginación, que a veces se une o se contamina o se inspira en mitos, en la realidad, en películas, en historias que me contaron. Pero no tienen una fuente única: solo mi subjetividad".

-¿Fue difícil abordar en un cuento como "Cuando hablábamos con los muertos" un tema tan delicado como el de los desaparecidos de la dictadura?

"No. En primer lugar porque la anécdota del cuento es real: amigas hijas de desaparecidos me contaron, una vez, que jugaban a la ouija para buscar el cuerpo de sus padres. Me movilizó mucho: me pareció un síntoma de la falta de justicia y del desamparo en el que las había dejado el terrorismo de Estado. A ellas y a todos. Es un cuento hecho desde el respeto: yo creo que el género fantástico o de terror o lo que sea, no es banal ni trivial, no creo en el monopolio del realismo para tratar temas 'serios'. Lo pensé un poco antes de publicarlo, pero nunca antes de escribirlo. Y cuando lo publiqué no recibí ningún comentario negativo".

-¿Por qué hay tantos niños maltratados en su narrativa?

"Porque ellos son personajes tradicionales de los cuentos de terror, desde los cuentos de hadas hasta hoy. Uno de los grandes temas del horror es la pérdida de la inocencia y nunca se corporiza con mayor claridad que con los niños. Además, creo que hay un doble discurso respecto de la infancia: por un lado se proclama el amor a los niños y por el otro en nuestras sociedades convivimos con niños que viven en la calle, que sufren abusos, que se ven obligados a delinquir. Y no hay grandes movimientos para que esto cambie, ni estas situaciones merecen mayor escándalo".

-¿Cómo nació el libro de crónicas "Alguien camina sobre tu tumba", que viene a presentar?

"Los cementerios me gustan desde niña. Me gusta la arquitectura, me gusta el tipo de espacio que generan en las ciudades y la sociabilidad que ocurre ahí. Además, tengo debilidad por el romanticismo y también por el gótico, en particular el literario. Pero además, para mi generación uno de los grandes traumas es la falta de tumbas, los cuerpos sin identificar, las fosas comunes. Un cementerio, en ese sentido, es un sitio que me tranquiliza".

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