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El Presidente egipcio, Abdel Fatah Al Sisi, fue investido ayer para un segundo mandato de cuatro años en una ceremonia en la que prometió "diálogo" con otros sectores políticos, en un momento en el que las autoridades de El Cairo han endurecido su campaña de represión contra cualquier voz crítica. En un discurso en la sede del Parlamento, el ex mariscal, que ha dirigido el país con mano de hierro desde que accedió al poder en un golpe de Estado en 2013, aseguró que la prioridad para su segundo mandato, que se extenderá hasta 2022, será recuperar la "paz social". "Aceptar al otro, crear zonas comunes entre nosotros, será la prioridad más importante para conseguir una paz social, desarrollo político y consenso", afirmó Al Sisi en un discurso ante las principales autoridades políticas y religiosas del país. No obstante, el Mandatario aseguró que la oferta de diálogo es excluyente para aquellos que "eligieron la violencia, el terrorismo y el pensamiento extremista". Al Sisi fue reelegido en marzo con el 97,08% de los votos y una baja participación (41%) frente a un único rival, Musa Mustafa Musa, quien no hizo campaña y ni siquiera se atrevió a criticar al "rais".