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Miércoles 30 de mayo, mediodía en punto. Cuatro hombres con tranco seguro caminan hacia un reencuentro que los emocionará hasta las lágrimas: se conmemora un nuevo aniversario del inicio de la Copa del Mundo de 1962, y Manuel Astorga, Sergio Navarro, Jorge Toro y Leonel Sánchez llegan al Parque del Recuerdo para visitar a Fernando Riera, director técnico del seleccionado que alcanzó el tercer lugar. "Hola jefe", dice Leonel. "Mientras esté con vida vendré a verlo, pero pronto estaré con usted", reflexiona el scorer del Mundial. "Esta visita refleja el cariño y el aprecio por él. Es un reconocimiento a su capacidad profesional, al trato diario que tuvimos durante cuatro años de concentraciones, viajes, partidos buenos y malos... Fue un hombre poco habitual al Chile de esa época: siempre había garabatos de por medio y con él nunca sucedió así", recuerda Sergio Navarro, el hombre de la jineta. El silencio acompaña su discurso. "Lo seguimos recordando de todo corazón. Mientras estemos vivos, aunque sea uno, vendremos a verlo, a conversar con usted. Nunca lo hemos olvidado, como tampoco hemos olvidado a nuestros compañeros que partieron", remata el lateral zurdo. "Chao jefe" repiten, antes de decir adiós con un "ceacheí". "Da pena... Somos muy pocos los que vamos quedando y veremos quién será el último. Ojalá sea yo", confiesa Sánchez. El segundo recuerdo Tres días después del puntapié inicial, que indicó un triunfo de 3 a 1 sobre Suiza, la Roja se midió con Italia. El aire se podía cortar con un cuchillo, aunque no precisamente por temas futbolísticos: antes del Mundial dos periodistas italianos -Antonio Ghirelli y Corrado Pizzinelli- escribieron una nota para el periódico Il Resto del Carlino. "Los teléfonos no funcionan, los taxis son tan raros como los maridos fieles, un cable a Europa cuesta un brazo y una pierna... Chile es un país pequeño, orgulloso y pobre... Barrios enteros han sido entregados abiertamente a la prostitución. Este país y su gente están orgullosamente miserables y retrasados". La crónica se reprodujo en los diarios locales el mismo día del partido. El Nacional, entonces, era un polvorín. "Riera nos dio instrucciones, pero antes de salir a la cancha nos hablamos fuerte: 'Luchamos todos, si te reto a vos , si te echo un garabato, tení que aceptarlo, porque es el bien para nosotros y para el país'", dice Sánchez. "Hablaron mal del país, de las mujeres, de nuestra gente... Recuerdo que los italianos salieron con flores a la cancha, se las tiraron al público, pero la gente las devolvió", acota Toro. "El partido recién empezaba cuando un italiano (Giorgio Ferrini) le dio una tremenda patada a Honorino Landa y el árbitro (el inglés Ken Aston) lo expulsó... El italiano no quería irse y tuvo que entrar Carabineros para sacarlo de la cancha", acota Navarro. Después, Leonel Sánchez entraría a escena: "Mario David me pegó y me pegó, hasta que me cansé y le di un puñetazo. Pero el árbitro no dijo nada. Claro que a David lo echaron después por una patada voladora que me dio". Jaime Ramírez y Jorge Toro anotaron para Chile. La Roja, finalmente, obtendría la medalla de bronce. "Quien sabe qué hubiese pasado si no nos tocaba Brasil en semifinales. O si no pasaba lo de 'Cuá Cuá' Hormazábal, que por no subirse las medias fue cortado por don Fernando", afirma Sánchez. Astorga, Navarro, Toro y Sánchez se despiden. Prometen volver a encontrarse. "La mala hierba nunca muere", aseguran todos. Y ríen de buena gana... '' Luchamos todos, si te reto a vos, si te echo un garabato, tení que aceptarlo, porque es el bien para nosotros y para el país". LEONEL SÁNCHEZ Y LA PREVIA DEL JUEGO CON ITALIA. '' Mario David me pegó y me pegó, hasta que me cansé y le di un puñetazo. Lo echaron después por una patada voladora que me dio". OTRA DE LEONEL. '' Hablaron mal del país, de las mujeres... Los italianos salieron con flores a la cancha, se las tiraron al público, pero la gente las devolvió". JORGE TORO '' Mientras estemos vivos, aunque sea uno, vendremos a verlo, a conversar con usted. Nunca lo hemos olvidado". SERGIO NAVARRO Y LAS PALABRAS A RIERA.