Dólar Obs: $ 905,36 | -0,51% IPSA -0,25%
Fondos Mutuos
UF: 40.200,12
IPC: 1,00%
Rodolfo Gutiérrez recibió premio a la trayectoria del Consejo de Monumentos

Zerreitug: "El diorama se terminará cuando yo ya no esté"

sábado, 02 de junio de 2018

IÑIGO DÍAZ
Cultura
El Mercurio

Es el único exponente chileno de este arte que combina pintura con talla en madera. Sus 106 trabajos realizados en 40 años cuentan la historia de Chile. Pero el artista nunca ha tenido discípulos.



Es uno de los dioramas más abundantes en personajes y más antiguos elaborados por Rodolfo Gutiérrez (1944). "El gobernador Meneses llega a Santiago" integra la colección del Museo Casa Colorada, donde otras diez de estas fabulosas escenas talladas en madera narran la historia de Santiago, desde la Colonia hasta los inicios de la Independencia.

Entre la masiva concurrencia de ciudadanos que asiste a ese episodio de 1664, en la esquina de Santo Domingo y Puente, se encuentran, por ahí perdidos sobre una carreta, el propio Rodolfo Gutiérrez, su mujer y sus hijos. Están representados como la joven familia que eran hace 40 años, cuando el diorama se realizó.

"Yo estoy al lado de mi hija menor, Mónica. Aquí aparece mi mujer, Lili; Rafael, que vive fuera de Chile, y Felipe, que sigue igual", bromea Gutiérrez. "Un capricho de artista", escribió acerca del fino detalle Mauricio Motles en su libro "Zerreitug. Tallando la historia de Chile", completa revisión y análisis de su obra.

Zerreitug es, por si usted no se había percatado, Gutiérrez deletreado al revés. "Cuando hice mi primera obra en madera, a los 18 años, tuve que firmarla: Zerreitug", rememora. Es el seudónimo de este creador que a lo largo de 40 años ha facturado 106 dioramas. Se encuentran en lugares como el Museo Histórico Nacional, la Galería de la Historia de Concepción, el Museo Interactivo Mirador, el Museo del Ahorro, y en más de 20 estaciones del Metro. Allí campean obras como "Trazado de la Plaza de Armas", "Estación de Ferrocarriles de Puente Alto", "La fiesta de Cuasimodo" o "El puente de Cal y Canto".

Un patrimonio chileno

Zerreitug acaba de recibir el premio estatal de Conservación de Monumentos Nacionales, en su categoría "Trayectoria". Eso pone en relieve su trabajo de escultura, historia y enseñanza, pero al mismo tiempo da un toque de alerta: esa trayectoria es única. No existe otro cultor en el arte del diorama, de modo que corre el riesgo de extinguirse.

"Nunca me he topado con otro dioramista, ni nunca he tenido discípulos ni alumnos. Muy pocas veces me han llamado de instituciones para hacer clases. Ocurre que no es algo que se pueda transmitir o enseñar; no tiene secreto ni ciencia, sino pura motivación y creatividad", admite desde su casa-taller, ubicada en El Arrayán.

"(Zerreitug) comienza todos los días a las 5 de la mañana. Tenemos 50 años de casados y nunca lo he visto levantarse. Está ciento por ciento metido en sus obras", cuenta Liliana Pereira.

En efecto, hoy concluye dos nuevos dioramas -de 2 x 1,20 metros de frente y 1,20 metros de fondo- que se exhibirán en estaciones de las líneas 3 y 6 del Metro. "Una vista de la intersección de Pedro de Valdivia e Irarrázaval, en 1920. Al fondo se ve la cordillera y tiene personajes de época, carretas, autos, un almacén en la esquina, casas quinta, niños jugando. Me falta poner unos perros y llenar de 'monos' los tranvías de las líneas 34 y 6. Una subía por la Alameda y otra bajaba desde Plaza Egaña", cuenta. En dos semanas estará en la Estación Ñuñoa, en esa misma esquina.

El otro es "El Ejército Libertador", con O'Higgins y San Martín llegando a Santiago tras la Batalla de Chacabuco. Será ubicado en la Estación Los Libertadores, de la línea 3. Cada uno de estos trabajos puede llegar a valer $25 millones. "Toma entre 4 y 5 meses terminarlo. Un mono chico demora medio día. Uno grande, hasta 15 días. Hay que leer, investigar, tomar fotografías en terreno, hacer bocetos. Siempre tengo en la mente lo que quiero hacer. Tallar es solo la última parte del proceso", dice.

"Desgraciadamente los dioramas se van a acabar, pero me queda mucho tiempo creo. Puedo hacer unos 50 dioramas más. Y cuando yo no esté serán un patrimonio para Chile", concluye.

 Imprimir Noticia  Enviar Noticia