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Una nueva etapa comienza en la educación superior

miércoles, 30 de mayo de 2018

Adriana Delpiano
Opinión
El Mercurio




Este martes, los chilenos y chilenas nos enteramos, a través del Diario Oficial, que finalmente fue promulgada una de las principales reformas impulsadas por el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet: la Ley de Educación Superior.

Es una noticia que da para una gran fiesta nacional y esperamos que efectivamente se inicie su aplicación lo antes posible. Pues si bien fue una ley arduamente discutida y batallada punto por punto, siempre hubo pleno consenso de que se requería regular el sistema, poner el foco en la calidad de la educación y mejorar de manera clara el acceso a este derecho. Y fue esta convicción y un espíritu que puso al diálogo como principal mecanismo la manera como se logró unanimidad en el Senado de la República y amplia mayoría en la Cámara de Diputados.

Hoy estamos orgullosos. Con la promulgación de la Ley de Educación Superior se inicia una nueva etapa en nuestro país. Una en que además se consagra el talento y la capacidad de cada uno como único límite para resolver qué se puede estudiar en la educación superior y de esa forma servir al país. La nueva ley consagra el financiamiento institucional de la gratuidad. En su tercer año de implementación de este derecho, 327 mil 730 estudiantes ya estudian gratis en la educación superior. De ellos, 187.688 lo hacen en universidades y 140.042 en institutos profesionales y centros de formación técnica.

El nuevo cuerpo legal, además, crea una nueva institucionalidad: la Subsecretaría de Educación Superior, la Superintendencia de Educación Superior y ajusta el Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior, mediante la modificación de la gobernanza de la actual Comisión Nacional de Acreditación (CNA). Con estos instrumentos y herramientas se podrá velar por la calidad de la educación superior, para resguardar que las normas se cumplan y que la calidad de la educación sea un objetivo y un logro. Además, también a partir de ahora, se establece la acreditación institucional obligatoria.

Otra buena noticia es que con esto se inicia un nuevo ciclo de educación superior tanto en el mundo universitario como en los institutos profesionales y centros de formación técnica, porque se consagra por ley al Consejo Asesor Técnico Profesional y la Estrategia Nacional de Formación Técnico Profesional.

Por otro lado, no solo prohíbe el lucro, sino que además encuentra los mecanismos para poder controlar que el lucro no ocurra. Más allá de lo que ha dicho el Tribunal Constitucional, la ley tiene muchos cortafuegos para que esto sea una realidad. Regula la forma de organización, las responsabilidades de los directores y las operaciones con relacionados de las instituciones de educación superior organizadas como personas jurídicas sin fines de lucro. Se corrigen, de este modo, las debilidades regulatorias que permitían la extracción de renta en forma que violaba el espíritu de la ley vigente hasta entonces.

Chile está cambiando y nos sentimos orgullosos de los progresos logrados. Vivimos un gran momento para la educación superior chilena, pues la nueva ley apunta a la calidad y mejora el acceso a todos los talentos, para que los recursos económicos no vuelvan a ser un freno al desarrollo individual y del país.

Adriana Delpiano
Ex ministra de Educación

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