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El dilema de los militares: entre la deserción y la lealtad al régimen

lunes, 21 de mayo de 2018

GASPAR RAMÍREZ Enviado especial
Internacional
El Mercurio

CARACAS Decenas de efectivos han sido detenidos este año y las bases padecen la crisis económica que afecta a todo el país.



Los locales de votación y puntos clave de la capital venezolana, como el Palacio presidencial de Miraflores o la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE), estuvieron todo el día de ayer resguardados por militares, el sustento clave del gobierno del Presidente Nicolás Maduro y que, según reportes extraoficiales, las últimas semanas han protagonizado episodios de disconformidad con la línea de mando ante la crisis que vive el país.

En el informe más reciente, la agencia Reuters aseguró el viernes que de acuerdo con documentos de las fuerzas castrenses a los que tuvo acceso, el número de soldados detenidos por traición, rebelión y deserción aumentó a 172 en los primeros cuatro meses del año, tres veces y media más que en el mismo período de 2017.

La cifra coincide con algunos episodios mediáticos. El oficial de policía Óscar Pérez robó el año pasado un helicóptero y lanzó granadas contra edificios del gobierno en Caracas, en una acción contra el "dictador". Pérez y su grupo de rebeldes fueron perseguidos y murieron en un operativo en enero pasado, que fue calificado por organismos de derechos humanos como una ejecución extrajudicial.

Otro caso fue el del capitán de la Guardia Nacional Juan Carlos Caguaripano, quien a comienzos del año pasado atacó una base militar con un grupo de oficiales militares, y fue capturado poco después.

Pero la disidencia en las filas oficialistas no es nueva.

Desestabilización

El general (r) Raúl Isaías Baduel, compañero de armas del ex Presidente Hugo Chávez (1999-2013) y salvador del Mandatario después del golpe frustrado de abril de 2002, ha intercalado cárcel y arresto domiciliario desde 2009, acusado de corrupción. Las investigaciones en su contra comenzaron después de que se opusiera al referéndum constitucional impulsado por Chávez en 2007.

La molestia en los cuarteles tomó fuerza el año pasado. En marzo de 2017, luego de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ, dominado por el oficialismo) le quitó las facultades al legislativo, controlado por la oposición (el órgano judicial revertió esa medida posteriormente), el mayor general Miguel Rodríguez Torres, jefe de los servicios de inteligencia, se convirtió en chavista disidente. El militar en retiro fue detenido en marzo pasado en medio de rumores de planes de desestabilización contra el gobierno.

Un jubilado de una empresa de alimentos cuenta que tiene tres sobrinos militares -de 23, 25 y 26 años- y que los tres pidieron la baja en 2017, antes de las protestas que terminaron con 120 muertos producto de los enfrentamientos entre manifestantes y efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana. Los jóvenes ahora viven en Colombia, donde fueron contratados en empresas de seguridad. "No piensan volver. Se fueron de acá por las malas condiciones económicas, estaban pasando hambre y allá les va muy bien", dice el hombre que pide anonimato.

El verdadero descontento apunta a las bases. "Tenemos que entender que los militares no son extraterrestres, son seres humanos, ellos y sus familias, que padecen lo que padece el venezolano común: el hambre, la miseria, el desastre de los servicios de salud en donde las personas se mueren porque no hay medicamentos", dice Richard Blanco, diputado opositor e integrante de la comisión de Defensa y Seguridad de la Asamblea Nacional (AN).

La hiperinflación -proyectada por el FMI en 13.864% para este año- hace que el sueldo mínimo, de 2,5 millones de bolívares, alcance para comprar, por ejemplo, solo un kilo de carne. Muchos efectivos deben buscar un segundo empleo.

Blanco, legislador por el partido Alianza Bravo Pueblo, dice que "los cuarteles son un hervidero, hay sonido de sables dentro de la Fuerza Armada Nacional. Tratan de que no se haga tan notorio y público, pero hay molestia".

En las últimas semanas, según Reuters, algunos inversores han comprado bonos de deuda venezolana en default , ante los rumores que la reelección de Maduro podría motivar a los militares a intervenir para evitar el colapso económico.

Los militares han sido la base del proyecto desde los comienzos del chavismo. Desde que llegó al gobierno, el teniente coronel Hugo Chávez se rodeó de militares y les dio poder, tendencia que mantuvo Maduro cuando asumió la presidencia en abril de 2013.

El actual Mandatario puso militares en ministerios, les encargó la administración y abastecimiento de ciertos tipos de alimentos y del programa estatal de distribución de productos básicos, las llamadas cajas Clap; oficiales fueron candidatos a las elecciones de gobernador el año pasado, y Diosdado Cabello, "número dos" del chavismo, es militar en retiro.

De acuerdo con diplomáticos y expertos de seguridad, la mayor parte de las labores de los servicios de inteligencia apuntan actualmente a detectar la disidencia entre los militares, un elemento clave si es que el Presidente Maduro quiere el poder.

NÚMERO DE TROPAS
La Fuerza Armada Nacional (FAN) de Venezuela está integrada por unos 150.000 uniformados, según estimaciones de analistas. En el país, miles de militares suelen desplegarse para planes especiales de combate a la delincuencia y represión de las protestas callejeras, así como para vigilar centros electorales.

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