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El martes, previo al almuerzo de bancada DC en que se debatiría si apoyar o no la acusación constitucional que impulsaba el Frente Amplio (FA) contra el ministro Emilio Santelices (Salud), el diputado Gabriel Ascencio distribuyó a algunos pares una minuta de cuatro páginas, con un análisis político respecto a la pertinencia del libelo. En el texto, el parlamentario recomendaba no apoyar la iniciativa, apuntando a que no propiciaba unidad en la oposición y que pese a los errores del Minsal en el protocolo de objeción de conciencia, el Ejecutivo aún se encuentra en "luna de miel" (ver recuadro). Junto con ello, el texto dedicaba un cuarto capítulo a la situación interna DC. "Nosotros", se titulaba el acápite, en el que el diputado señalaba: "Los diputados DC serán decisivos para esta acusación. Es una oportunidad para mostrar unidad en los 14 diputados. Es la única manera de actuar, tomando decisiones como bancada. La opción de que cada diputado actúe por su propia cuenta no hace más que derrochar una nueva oportunidad y mostrarnos descoordinados, desorientados y sin posición relevante. Es preferible actuar con cautela y de común acuerdo. Opiniones personales nos debilitan como bancada". Además, relevó que desde marzo la DC ha intentado actuar "bajo un sello de unidad y los mayores acuerdos, y esta es una nueva oportunidad para demostrar que somos actores relevantes de las decisiones del Congreso". El análisis vino a reflejar en el papel una doctrina que se dialoga desde enero -en medio de los coletazos por la profunda crisis interna tras la derrota electoral- entre los principales líderes de la recién elegida bancada: ante la dramática baja parlamentaria, los diputados deberían actuar de la forma más unitaria posible, o de lo contrario la DC caería en la irrelevancia. La definición se ha visto plasmada en tres episodios: el acuerdo en marzo por la mesa de la Cámara, la aprobación de un proyecto DC para que la Cámara diera respaldo a los acuerdos nacionales del Presidente Sebastián Piñera y la acusación constitucional. "Siendo 14, por el solo hecho de actuar cohesionados hemos tenido más relevancia que cuando éramos 22. Cualquiera que quiera llegar a la mayoría de 78 votos, necesita a la DC", explica un diputado para graficar el "rol dirimente" que ha tenido la bancada en los tres episodios, en un Congreso donde ni Chile Vamos ni la oposición tienen mayoría, luego de la irrupción del FA. "No nos pirquineen" El primer momento en que esta doctrina se puso en práctica fue días antes de que se votara el acuerdo entre la ex Nueva Mayoría y el FA por la presidencia de la Cámara. Chile Vamos contaba con cuatros votos de dirigentes opositores descolgados del pacto e independientes, y necesitaba dos más para llegar a los 78 necesarios para instalar a Paulina Núñez (RN) en la testera. En ese momento, en medio de las negociaciones con la oposición que lideró el diputado Gabriel Silber, algunos DC dudaban de establecer pactos con el PC y el FA, y habían sido sondeados por la centroderecha. En la ocasión, Silber hizo gestiones para cuadrar a los 14 DC tras el acuerdo, en las que cooperó el ex diputado Fuad Chahín, quien pese a que dejaba la Cámara, tenía interés en la unidad de la bancada para cimentar su postulación a la presidencia del partido. Junto con ello, los diputados sostuvieron, según confiesan, contactos con algunos entonces futuros ministros del actual Gobierno. El mensaje fue claro: "No nos pirquineen", le habrían planteado al círculo de Piñera, argumentando que para tener un diálogo fructífero con la DC, el Ejecutivo no debería afectar la cohesión de la bancada, puesto que un "pirquineo" de votos solo generaría una "gobernabilidad precaria" para el oficialismo en la Cámara. El mensaje fue atendido y ello propició que más adelante, ya instalado el nuevo Congreso, los diputados adoptaran de forma unánime una definición: ejercer su rol opositor en forma dialogante con el Gobierno, en autonomía de la centroizquierda. Para plasmarlo, presentaron el proyecto en que llamaban a respaldar los acuerdos, el que fue aprobado, principalmente, con votos de Chile Vamos y la DC. Finalmente, esta semana los diputados se alinearon en base a una serie de argumentos, varios de ellos planteados en la minuta. Desde el punto de vista político, argumentaban que la DC, para cautelar su rol de un perfil propio, no podía "correr a subirse al carro del FA", en un libelo que, reclaman, ese bloque no socializó con el resto de la oposición, y que dividió a la centroizquierda. Clave fue que en esta ocasión también se sumaran a la negativa los diputados del PR, cuya bancada se fusionó con la DC. "Es el primer hito del eje moderador DC-PR", grafican. En la DC esperan que el trabajo conjunto con los radicales permita liderar el tono de la oposición por sobre un "eje de izquierda" marcado por el PS, el PC y el FA.
La bancada se unió para rechazar la acusación constitucional del FA contra Santelices.