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María Teresa González pasea su perro en la zona de Los Palos Grandes, oriente de Caracas. Para las elecciones presidenciales de hoy, María Teresa tiene las expectativas altas, pero la confianza baja: "Esperamos la luz, más nada. Que se vaya este gobierno. Pero esos no se van a ir". El Mandatario Nicolás Maduro va por la reelección en un proceso que no es reconocido por gran parte del mundo debido a la falta de garantías democráticas, y que podría abrir un escenario aun más incierto en el país. Excepto algunos sondeos privados y el optimismo de algunos sectores políticos y sociales, la mayoría de los análisis da por descontado el triunfo de Maduro ante su principal rival, el ex gobernador y ex chavista Henri Falcón, la renovación de otros seis años en el poder y la prolongación de la crisis de escasez e hiperinflación que hace cuatro años golpea a este país. Aislamiento internacional Los meses previos a estos comicios estuvieron marcados por una presión internacional fuerte como nunca desde el inicio del chavismo en 1999. Desde marzo de 2015, Washington considera a Venezuela "una amenaza a la seguridad nacional", y aplicó medidas contra 60 funcionarios y ex funcionarios venezolanos, incluido Maduro. El gobierno de Donald Trump pidió la suspensión de las elecciones y sancionó a los jerarcas del régimen, el más reciente, el viernes, Diosdado Cabello, "número dos" del oficialismo. La administración republicana prohibió, además, a empresas estadounidenses negociar deuda del Estado venezolano o de la petrolera PDVSA, y comerciar con el petro, la criptomoneda lanzada en febrero por Caracas. La Unión Europea también ha presentado sanciones, lo mismo que Canadá, país que este jueves impidió la instalación de centros electorales en las sedes diplomáticas venezolanas, ante la falta de "legitimidad" del proceso. Como anticipó la mayoría de los analistas, Maduro no escuchó los llamados internacionales a suspender los comicios, y el panorama apunta a nuevas sanciones a partir de mañana. El internacionalista venezolano Carlos Romero cree que después del triunfo de Maduro "se acentuará el aislamiento del régimen, vendrán nuevas sanciones internacionales de carácter más colectivo por parte de EE.UU. que afectarán a todos los venezolanos, se profundizará la hiperinflación -proyectada en 13.864% por el FMI- y la reducción del bienestar social. Estas irán a paralizar el crédito para Venezuela, el financiamiento de la petrolera estatal PDVSA y la reducción de la cuota petrolera venezolana en el mercado estadounidense". La reducción de la compra de petróleo venezolano por parte de EE.UU. golpearía aún más la economía local, que sufre con el desplome de la producción de crudo de 3,01 millones de barriles diarios en 2009, a 1,5 millones en marzo de este año. Por otro lado, el precio del crudo está subiendo: la cesta venezolana cerró el viernes en US$ 63, un salto desde el mínimo alcanzado en 2016 (bajo de 40 dólares), pero aún lejos de los valores manejados durante el ciclo positivo de los commodities , en que se marcaron récords de US$ 103 en 2012. El desplome del valor del crudo, poco después de la llegada de Maduro al poder en abril de 2013, marcó el inicio de la crisis actual. Presión regional El otro factor externo es el Grupo de Lima, de 14 países -incluido Chile, Argentina, Perú, México y Colombia-, formado en agosto pasado en el marco de las protestas contra el gobierno y de la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), y que busca la liberación de presos políticos y la apertura de un corredor humanitario, entre otros puntos. Los integrantes del Grupo de Lima ya dijeron que desconocerán los resultados de hoy, pero algunos de sus líderes enfrentan problemas en sus respectivos países: Pedro Pablo Kuczynski, que al comienzo encabezó las críticas a Maduro, renunció a la Presidencia peruana en marzo pasado en medio del escándalo de corrupción Lava Jato, y su sucesor, Martín Vizcarra, no tiene a Venezuela entre sus prioridades; en Brasil, Michel Temer dejará el poder luego de los comicios de octubre y no es claro quién lo sucederá; Mauricio Macri enfrenta críticas en Argentina por un préstamo que pidió al FMI y porque la economía no logra despegar, y México escoge Presidente el 1 de julio, con las encuestas que dan favorito desde hace más de un año a Andrés Manuel López Obrador, considerado como un populista de izquierda. En Colombia el panorama parece más favorable para mantener la presión sobre el chavismo, con Iván Duque como favorito para quedarse con la presidencia en las elecciones del próximo domingo, o en la eventual segunda vuelta del 17 de junio. Duque es el candidato del ex Presidente Álvaro Uribe (2002-2010), quien tuvo duros enfrentamientos con Hugo Chávez y luego con Maduro. Romero, académico de la Universidad Central de Venezuela, cree que el Grupo de Lima "se sostendrá a pesar de los problemas peruanos y argentinos. Son 14 gobiernos más otros que se espera junten pronto los esfuerzos para no reconocer los resultados de las presidenciales, y seguirán presionando ahora con medidas económicas y comerciales a Venezuela. A Maduro se le ha dado un ultimátum y si no cambia, se irá a la OEA para aplicar la Carta Democrática". Pero lo que más importa es qué pasará en el país mismo. Profundización del plan La ANC es un órgano con poderes supranacionales, en funciones desde el 4 de agosto pasado, dominada completamente por el chavismo y que redacta una nueva Constitución que deberá reemplazar a la actual, promulgada en 1999. Hasta ahora, se desconoce el estado de avance de la Carta Magna, pero una de las posibilidades a partir del lunes es que la nueva Constitución sea anunciada y, como es de esperar, a la medida de las necesidades del madurismo y aún más restrictiva para la oposición. Para el politólogo José Vicente Carrasquero, el proceso de hoy es "un requisito mediático-formal para consolidar la dictadura en Venezuela. La ANC fue ilegalmente convocada para ejercer de brazo legislativo del dictador. Vendrá una nueva Constitución regresiva en materia de derechos humanos y con la instalación de un Estado comunista en América del Sur". El caso improbable de que gane Falcón también despierta sospechas en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), la oposición formal que llama a la abstención. Si bien Falcón fue jefe de campaña del líder opositor Henrique Capriles en 2013 (cuando ganó Maduro), el pasado chavista del ex gobernador de Lara despierta suspicacias sobre eventuales acuerdos post electorales con Maduro. Lo que parece claro es que el Mandatario seguirá apoyándose en su círculo más cercano, cada vez más reducido: la Primera Dama, Cilia Flores; los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, presidenta de la ANC y jefe de campaña oficialista, respectivamente, y el Vicepresidente Tareck el Aissami. "Son siempre los mismos. No tienen ideas. No tienen proyecto de país. Su único proyecto es mantenerse indefinidamente en el poder para no terminar en una cárcel, ya sea nacional o internacional, por todos los crímenes cometidos", dice Carrasquero. Migración Otro fenómeno que se podría agudizar, según las proyecciones, es el éxodo. El sociólogo Tomás Páez, experto en la migración venezolana, calcula que entre 3,2 y 3,3 millones de venezolanos están repartidos actualmente en más de 90 países y 400 ciudades. El éxodo ha provocado crisis en las fronteras con Colombia y Brasil, y un aumento en la migración venezolana hacia países como Perú, Argentina y especialmente Chile. Y se espera que la sangría continúe. Para Carrasquero, el nombramiento de Maduro como Presidente por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE) "acelerará o al menos mantendrá el flujo de venezolanos que escapan de la peor situación de miseria que haya vivido el país en toda su historia. Venezuela no ofrece a su población ni siquiera la posibilidad de supervivencia, mucho menos será capaz de ofrecer la posibilidad de desarrollar un proyecto de vida".