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UN RECORRIDO Las huellas de Teresa de Ávila en Chile

Desde 1690 hasta hoy: la ruta del silencio

domingo, 20 de mayo de 2018

ELENA IRARRÁZABAL SÁNCHEZ
Artes y Letras
El Mercurio

Aunque hoy parezca un modo de vida difícil de entender, cerca de 150 carmelitas descalzas viven en 14 monasterios a través de Chile. Las religiosas acaban de editar un libro ilustrado que recorre su fructífera y silenciosa historia, desde que tres monjas de Chuquisaca (Sucre) llegan a Santiago en el siglo XVII. La obra también retrata la actual cotidianidad de las carmelitas.



TRES SIGLOS DE CAMPANADAS

La campana que aparece arriba perteneció al primer monasterio carmelita en Santiago. Se conoce como "campana de oficio" y hasta hoy llama a la comunidad para congregarse a rezar. Establecido en la Alameda -a la altura del cerro Santa Lucía- el 6 de enero de 1690, el monasterio del Carmen de San José permaneció allí durante siglos, hasta que fue expropiado en 1938 para alargar la Alameda hasta la Plaza Italia. Desde 1690 hasta 1943, pasaron por el convento diez generaciones de monjas. Tras el anuncio de demolición, las hermanas levantaron un convento en un apacible lugar, donde casi terminaba la calle Pedro de Valdivia. Hoy el monasterio ha quedado sepultado entre edificios y oficinas, pero sus gruesos muros y su huerto ayudan a conservar el silencio. Allí, al cumplirse los 500 años del nacimiento de Santa Teresa, surgió la iniciativa de hacer un libro y poner por escrito la historia de las "hijas chilenas' de Santa Teresa, con la colaboración de los 14 monasterios nacionales. "La idea fue hacer un libro muy gráfico, con muchas fotos, para que las personas pudieran entender nuestra vida carmelita y conocer al Dios de la vida", explican las religiosas.

TERESA, LA ANDARIEGA

En el monasterio de Pedro de Valdivia se conserva una valiosa serie de pinturas cuzqueñas del siglo XVII sobre la vida de Santa Teresa de Ávila (1515-1582), doctora de la Iglesia y fundadora de las Carmelitas Descalzas. Esta obra muestra el momento en que, a sus 20 años, la bonita y voluntariosa Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada ingresa al convento carmelita de la Encarnación, bajo la advocación de la Virgen del Carmen. Es solo el principio de su intenso y apasionado peregrinaje espiritual y terrenal, que la llevará a reformar la vida de las religiosas hasta fundar las carmelitas descalzas y a emprender una serie de fundaciones de conventos en España, que luego irradiarán su espiritualidad hacia los cinco continentes.

PERDIDAS EN LA CORDILLERA

Francisca Teresa del Niño Jesús llegó a Chile a a fundar el primer monasterio carmelita chileno y se convirtió en su superiora. A fines del siglo XVII, piratas, corsarios y otros males azotaban el Reino de Chile y se pedía la presencia de las carmelitas como un baluarte de oración contra los estragos que ocurrían. Tres monjas emprendieron en 1689 una ruta similar a la de Diego de Almagro. Descendieron del Altiplano por el lado argentino e iniciaron el duro cruce de la cordillera. A poco andar, el fraile que las acompañaba comenzó a dar órdenes a diestra y siniestra, les exigió su dinero y se marchó. Abandonadas y sin recursos, las religiosas perseveraron hasta llegar a Copiapó y de ahí a Santiago. "Estas carmelitas, que quedaron solas en medio de la cordillera, encarnan el carisma de Santa Teresa, que por un lado implica conocer nuestras 'nadas', nuestra pobrezas, pero también tener fortaleza y capacidad de sobreponerse. Santa Teresa lo llamaba 'determinada determinación' y nos ha ayudado en Chile a sobrevivir terremotos, inundaciones y muchas situaciones difíciles". Entre las catástrofes que han soportado figura la inundación de 1783, narrada por la carmelita Tadea de San Joaquín en un famoso escrito colonial.

DE PUÑO Y LETRA

Esta valiosa carta fue redactada por Teresa de Ávila y está en Chile. Al ocurrir la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767, un jesuita -comprendiendo que tenía un tesoro en sus manos y que corría peligro de extraviarse- la entregó a la comunidad del Carmen de San José. Se trata de una carta escrita en Segovia en 1574, que Teresa redacta a Teutonio de Braganza, sacerdote portugués y gran amigo de ella. Teresa le aconseja a su amigo, que sufre de desánimo y distracción en la oración, que persevere, pero que se distraiga mirando el cielo y dando paseos. En el mismo período de la carta (segunda mitad del siglo XVI), los hermanos de Teresa llegan a América. El más compinche de ella cuando niña, Rodrigo, fue uno de los fundadores de Buenos Aires y murió en Chile en la guerra de Arauco.

CHILE ES CARMELITA

"Las carmelitas están muy ligadas a la historia de Chile. En nuestro país había una gran devoción a la Virgen del Carmen, incluso antes de se la declarara patrona de Chile. Y además hemos tenido el regalo de que la primera santa chilena es una carmelita: Teresita de Los Andes". La primera santa chilena todos los años reúne a miles de devotos en el santuario de Auco (en la foto). "Muchas vocaciones han llegado de mujeres que conocieron de su vida o de sus escritos. Se identifican con Teresita en su vida espiritual y en lo cotidiano de sus vivencias". Hoy existen catorce monasterios de la orden de carmelitas descalzas en Chile. Están en Valparaíso, Viña del Mar, La Serena, Talca, Los Andes (Auco), Concepción, Osorno y Puerto Montt. En la Región Metropolitana, en Providencia, Macul, La Reina, San Bernardo, San José de Maipo y Melipilla. Todos ellos accedieron a abrir su clausura para que el fotógrafo Rodrigo Silva captara la intimidad de sus vidas.

HOSTIAS Y ALFAJORES

Un horario organizado entre las 5:30 de la mañana hasta 10 de la noche, que busca armonizar oración, trabajo y vida fraterna es el que siguen las hermanas. Hay dos recreos de una hora (después del almuerzo y la comida), en los que conversan y comparten. El trabajo, por lo general, es en silencio, "meditando la palabra de Dios". Las carmelitas chilenas trabajan en la confección de hostias -que se reparten en las distintas diócesis- y en la elaboración de velas y cirios pascuales. También, en los bordados litúrgicos y en la confección de los alfajores. La senda de las aspirantes se inicia cuando entran como postulantes y luego sigue con el noviciado (con velo blanco). "El Papa Francisco ha pedido que todo el período previo a los votos definitivos dure al menos 9 años. En los últimos tiempos, hemos crecido en la capacidad de discernimiento y de acompañamiento en este camino. Lo que más nos interesa es que cada persona esté en su lugar para que sea plenamente feliz".

VIDA RECOGIDA

"El Carmelo es un lugar de oración, donde se busca escuchar y acoger el sufrimiento de las personas. Por eso procuramos nunca saltarnos las horas de oración. La gente deposita sus preocupaciones en nosotros. ¿Cómo nos hacen llegar sus peticiones de oración? Dejan cartas, piden hora para hablar con nosotros en el monasterio, nos llaman por teléfono. Hoy nos mandan muchos e-mails , los datos de cada monasterio aparecen en la web", relatan las carmelitas. La jornada diaria contempla siete momentos de oración comunitaria, dos de oración personal y uno de lectura espiritual. Santa Teresa quería que los monasterios estuvieran integrados por grupos pequeños, para que formaran "una verdadera familia en torno a Cristo". Su ideal era no más de 13 monjas, pero luego debió subir a un máximo de 21. "Chile tiene vigor, tenemos vocaciones, aunque menos que antes. Hoy existe un promedio de 12 a 13 hermanas en cada monasterio".

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