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MEMORIA ICONOGRÁFICA Grandes obras de pintores viajeros y chilenos:

La Armada y su épica en la pintura

domingo, 20 de mayo de 2018

CECILIA VALDÉS URRUTIA
Aniversario
El Mercurio

Los ingleses y estadounidenses protagonizaron, al principio, el tema marino en nuestro país. Pero sobresalen luego pinturas notables de artistas chilenos como Enrique Swinburn, aparece Casanova Zenteno y hay una curiosidad de Juan Francisco González, quien dibujó a su amigo Arturo Prat, poco después del Combate Naval.



Corría 1814 en nuestro país, después de cuatro años de la Patria Vieja y en plena Reconquista en el arte mundial el genial grabador y dibujante japonés Hokusai pintaba sus famosos grabados llamados 'escenas de un mundo flotante'. Ese mismo año, un 28 de marzo, el teniente y pintor inglés F.W. L. Ross llegaba a Valparaíso. Pero su arribo fue más agitado que cualquier pronóstico: se encontró con una batalla naval en el puerto, frente a la quebrada de Cabritería, en medio del conflicto anglo-estadounidense, que enfrentaba a naves de Estados Unidos contra la Royal Navy de Inglaterra. Ross pinta ese combate de las corbetas Cherub y la Foebe contra la norteamericana "Essex", cuadro que se conserva en la Sala Medina, mientras otros están en la Biblioteca de Londres. Ross se convierte en el primer artista en dejar un testimonio pictórico de batallas navales.

Pocos años después, en 1819, desembarca en Valparaíso Charles Wood. Venía en el buque "La Macedonia". El ingeniero, marino, militar y pintor británico, nacido en Liverpool, había sido contratado por el gobierno de Chile. Fue el autor del escudo chileno y creó los primeros sellos del gobierno, hizo los planos de la Intendencia de Valparaíso y el plano topográfico de la ciudad, entre otras tareas. Participó en la campaña de la Expedición Libertadora del Perú. Vivió hasta 1852 en Valparaíso y como gran dibujante que era plasmó, a su vez, notables composiciones marinas; dibujos a lápiz y acuarelas. Su conocimiento y labor lo llevaron a convertirse en una suerte de director de las artes en Chile, según reseña Isabel Cruz. Wood pinta, entre otros, el tumultuoso "Naufragio de la Arethusa", acontecido en 1826. Sus pinturas tuvieron tal influjo que su obra "Captura de La Esmeralda" inspiraría, años después, a Thomas Somerscales para una de sus versiones de "La captura de La Esmeralda en El Callao".

El crítico Romera resalta la "minuciosidad de Wood para abordar el tema. Los personajes de sus relatos son los buques, que pinta con precisión de modelos de arquitectura naval".

Whistler en medio de la batalla naval

Los artistas viajeros, ingleses y norteamericanos, siguieron presidiendo este género pictórico que nacía en Chile -cuyas cúspides se alcanzan en el siglo XIX y a principios del XX-. A los pintores y dibujantes les resultaba especialmente seductor el Océano Pacífico sur, con la intensidad de su color, movimiento y la belleza de sus aguas; sus efectos atmosféricos, su genuino litoral y las épicas y audaces hazañas navales que nacían de la Armada chilena. Es así como llegaron los hermanos Ward, en 1845. Los estadounidenses trabajaron un tiempo en Valparaíso y en Santiago, dibujando y tomando daguerrotipos. Jacob Ward (1809-1891) pinta una escena de especial valor plástico e histórico: "La primera fragata de nombre Chile". Esa nave -al mando del capitán de navío Robert Simpson- aparece con la bandera flameando, en medio de una evocadora y amplia vista de la bahía, rodeado por otras embarcaciones.

Tal vez el más importante de los pintores viajeros que pasó por Valparaíso -que trata el tema- fue el estadounidense de nacimiento James Whistler (1834-1903), a quien se le apunta como el primer impresionista británico. Había vivido de niño en San Petersburgo y se formó en el arte, principalmente, en Francia e Inglaterra. Llegó a Chile en 1866 y su desembarco fue tumultuoso: coincidió con el bombardeo a Valparaíso, el 31 de marzo de ese año, en el marco de la guerra con España.

Whistler no sufrió ni un rasguño, según escribió después. Pero el impacto emocional fue profundo y lo volcó en su arte. Dio origen a novedosas pinturas para su tiempo: "Nocturno en azul y dorado, bahía de Valparaíso"; "Sinfonía en gris y verde" y la luminosa "La mañana después del bombardeo". Su estilo resultó diferente. El experto David Sutherland vino, incluso, a Chile a hablar sobre el impacto de esa batalla en Valparaíso en su obra.

Una de sus composiciones pintada en el puerto: "El océano" -destaca el académico Jorge Salomó- integra la Frick Collection. Influido por la pintura de la escuela japonesa, Whistler, empleaba la perspectiva de las estampas, como las de Hokusai. Estaba dando, asimismo, vida a una atmósfera impresionista.

Somerscales protagoniza la Armada

Casi contemporáneo de Whistler, pero británico, es quien se transformaría en uno de los principales pintores de temas de la Armada Nacional y de marinas en Chile: Thomas Somerscales (1842-1927). Hijo de un armador inglés de fina cultura y aficionado a la pintura, desde muy niño, Somerscales pintaba barcos con minuciosidad, lo que se unió a su gran talento como dibujante, su sentido del color y de la luz. Vivió en Valparaíso entre 1869 y 1892, y empezó, poco a poco, a pintar en cartones chicos y al natural. Su obra comenzó a ser cada vez más admirada. Y fue después de la Guerra de 1879, cuando plasma composiciones sobre hechos épicos de los primeros años de Chile independiente, como la Expedición Libertadora al Perú. Pinta varias versiones sobre el "Combate naval de Iquique"; "La escuadra chilena antes de la campaña de 1879", "El combate de Angamos", entre muchos otros, "alcanzando el momento culminante de la pintura marinista en Chile", destaca en su estudio, Jorge Salomó.

Sus composiciones de gran fuerza, con un uso sobresaliente de la luz, verismo y sentido de la composición, les dan a sus pinturas un carácter muy vivo y emotivo, coinciden historiadores y críticos de arte, y quien compiló en un libro su obra, el experto Patricio Tupper. Su pintura da cuenta de parte esencial de los acontecimientos navales de nuestro país, entre el último tercio del siglo XIX y principios del siglo XX. Somerscales es el máximo protagonista del patrimonio pictórico de la Armada Nacional y está en los principales museos del país. Hay, además, pinturas suyas en la Tate Gallery, en la National Gallery de Londres y en el Museo Naval Británico.

El misterio de J. F. González

Juan Francisco González (1853-1933) no navegó ni pintó la costa chilena. No hay oleajes ni está la fuerza de alta mar en sus pinturas. Pero sí conoció bien a Arturo Prat. El pintor había ayudado al futuro héroe cuando -a bordo de una nave que regresaba de Lima-, Prat trabajaba en el empadronamiento y recuento de los refugiados chilenos que se encontraban en Perú y que podrían alistarse en la Armada. Surgió de esa ayuda una amistad, y por petición de González, Prat lo desembarcó en Coquimbo. El artista vivió en La Serena durante dos años y fue allí donde se enteró del Combate Naval de Iquique.

El escritor Roberto Zegers -autor de uno de los escasos libros sobre J.F.González- investigó que éste había hecho un retrato en honor de Prat, y lo encontró en manos del almirante Antonio Costa Bobadilla. Ese retrato no figuraba en las listas oficiales. Lo había pintado en Copiapó, dos meses después del Combate Naval. Era su homenaje al amigo. "Es la imagen de un ser como alejado de este mundo, taciturno, según lo definía Juan Francisco González", escribe Zegers.

Un aporte original -coinciden los estudios de arte- es del dibujante, pintor y cronista Enrique Swinburn Kirk (1859-1929). De padre inglés, nacido en Santiago, ingresó a la Academia de Bellas Artes y fue alumno de Mochi, Onofre Jarpa, Pedro Lira y del mismo Somerscales. El estilo de Swinburn se perfila hacia el romanticismo, su obra pone el énfasis en capturar el sentimiento poético de la atmósfera y las estaciones. Especializado en el género del paisaje y las marinas, aborda temas de la Armada. Pinta "La Esmeralda en navegación" y "El antiguo muelle Prat", en 1892.

Una de sus más notables pinturas marinas es la "Toma de Corral por Lord Cochrane con la Moctezuma y el Intrépido". Una composición evocadora, muy propia del romanticismo, mirada desde tierra, con un notable uso de la luz y del color, para abordar ese episodio de 1820.

Pero es Á lvaro Casanova Zenteno (1857-1938) , otro de los autores más conocidos en el tema de marinas y episodios históricos. Discípulo de Somerscales, realizó muchas obras en el tema. Pinta "El Combate Naval de Iquique", "La Escuadra chilena", "El acorazado O Higgins" y "La Escuadra Libertadora", entre varios hitos. Un artista, más desconocido, Guillermo Grossmacht -en la colección del Museo Baburizza- también pintó naves en plena navegación y es uno de los mencionados por el curador y crítico Carlos Lastarria.

Por último, Alf Tut Madsen es otro de los artistas apreciados en la Armada, que integra su patrimonio y archivos. Alemán de Hamburgo, llegó antes de la Segunda Guerra Mundial. Se fascinó con Valparaíso, pero debió regresar para servir a la Marina de su país. "Fue tomado prisionero de guerra y su talento pictórico hizo que sus captores le otorgaran privilegios. Regresa a Chile y pinta, entre otros: "El Buque Escuela Esmeralda en plena navegación" y el "Octavo viaje de la Baquedano".

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