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Luego de los encuentros con Francisco en el Vaticano, el arzobispo de Concepción, Fernando Chomali, llegó a una conclusión: "El Papa tomó el timón de la barca en sus manos. Y lo hizo con firmeza", escribe en un artículo titulado "La conversión de la Iglesia chilena", publicado en el periódico "Diálogo", de la arquidiócesis penquista. En dos páginas, el prelado define el crítico escenario al que llegó el clero nacional: "El escenario de abusos, por una parte, y el poco espesor pastoral y espiritual, por otra, son lamentables", sostiene. En el artículo, Chomali valora que refiere al sentimiento con que el Papa Francisco dejó el país tras su visita en enero. "Percibió con claridad que las cosas no andaban bien, se dio cuenta de que había una fractura y desconfianza que paralizaban la acción pastoral de la Iglesia. Más que evidente que esa fractura, falta de comunión y entusiasmo pastoral estaban vinculadas a los abusos de toda índole que se habían producido al interior de la Iglesia, y que no habían sido adecuadamente tratados y menos reparados", explicó. Asimismo, monseñor Chomali describe el dolor y la vergüenza que el informe del arzobispo de Malta, Charles Scicluna, y del sacerdote Jordi Bertomeu, causó en el Sumo Pontífice. "El Papa recibió el informe y quedó impactado de todo lo que allí acontecía. Se daba cuenta de que las cosas así no podían seguir, y lo primero que hizo fue pedir perdón a las víctimas, reconocerse avergonzado y enmendar el rumbo", plantea. Además, Chomali es crítico al analizar el rol que la Iglesia tuvo ante las denuncias de parte de las víctimas de abusos: "Era más que evidente que las cosas no se hicieron de la mejor manera a la hora de investigar y sancionar a los responsables. Ello debe ser analizado y sobre todo enmendado", escribe. El arzobispo de Concepción también apunta a los desafíos personales con los que regresó a Chile: "Quedé interpelado respecto del modo como ejerzo el ministerio episcopal que Dios me ha confiado, por una parte, y por otra, comprendí la urgencia de trabajar arduamente en todos los estamentos de la sociedad para que nunca más se cometan abusos de cualquier índole". Monseñor Chomali reiteró la disposición de su cargo: "El Papa me nombró arzobispo, al Papa le entrego mi ministerio para que discierna si continúo. Lo importante no soy yo, sino el bien de la Iglesia", puntualiza.