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El declive de PDVSA:

La incertidumbre en la industria petrolera

sábado, 19 de mayo de 2018

José Tomás Tenorio Labra
Internacional
El Mercurio

La mala gestión en la empresa estatal ha hecho caer el rendimiento de todas las operaciones a sus mínimos en décadas.



Petróleos de Venezuela (PDVSA), la firma estatal venezolana que maneja las mayores reservas petrolíferas del mundo y una de las más grandes a nivel mundial, es hoy una de las caras visibles de la crisis política y social del país.

La caída en su producción y exportación de petróleo (ver infografía), en una nación cuyos ingresos dependen en un 90% de esta industria, han provocado una herida grave a la economía de Venezuela. Los analistas dicen que ni siquiera la recuperación de los precios del crudo en lo que va del año parecieran ser suficientes para compensar el descenso en la producción, que actualmente es de unos 1,4 millones de barriles diarios, según estimaciones de la OPEP.

Hay coincidencia entre los especialistas que las malas decisiones que ha tomado el gobierno sobre el manejo de la empresa, la sobreexplotación de sus yacimientos y la poca reinversión que se ha hecho para poder mantener una producción sostenible, son los factores que al día de hoy tienen a la estatal y a su estructura en un mal estado.

El experto en temas de energía para Latinoamérica de la Universidad de Texas en Austin, Jorge Piñón, explicó a "El Mercurio" que los principales problemas de PDVSA se han generado "por la malversación de fondos", que ha hecho que la empresa perdiera millones de dólares (como los US$40 millones que China y Rusia le prestaron a Caracas para aumentar su producción petrolera, pero que no fueron reinvertidos según los planes en 2005), así como también por la pobre "gestión, y la politización de la empresa".

Los escándalos de corrupción en los que se ha visto envuelta, con una investigación del gobierno venezolano de por medio, solo han contribuido a empeorar el momento de la compañía, que en los últimos meses ha visto cómo varios ex funcionarios (entre ellos antiguos dirigentes de la compañía) han sido acusados judicialmente o encarcelados.

A eso se suma un fallo de la Corte Internacional de Comercio en abril, en el que se pronunció a favor de la petrolera ConocoPhillips por un caso de nacionalización unilateral de sus activos en Venezuela en 2007. Obligada a pagarle US$ 2.040 millones a la empresa estadounidense, PDVSA se enfrenta a la posibilidad de que le incauten sus activos en el exterior, en caso de que no quiera (o no pueda) cancelar la deuda. Esta semana, ConocoPhillips avanzó en el proceso para quedarse con esos activos.

Malas decisiones

Los analistas coinciden en que el declive de PDVSA comenzó con la llegada de Hugo Chávez al poder, en 1999, quien apostó a una política nacionalista en la que la petrolera tuviera la mayoría accionaria de los campos petroleros.

Tras la introducción de políticas de corte socialista sobre la industria petrolera, Venezuela pasó de producir 3,5 millones de barriles de crudo diarios en 1999, a 2,5 millones cuando el líder bolivariano murió en marzo de 2013 como consecuencia de un cáncer. Los números siguen en descenso: hoy la producción es de 1,5 millones de barriles por día.

Aunque en un principio el país no sufrió una caída de sus ingresos fiscales, ya que en ese período el precio del barril ascendió de los US$ 20 a más de US$ 100, en 2013, el Presidente Nicolás Maduro tuvo que hacer frente a una depresión en el mercado, que hundió los precios hasta rondar los US$ 20 por barril (la cesta venezolana) entre 2014 y 2017.

Además, la sobreexplotación de los yacimientos de petróleo liviano (hidrocarburo que se diluye con el petróleo pesado como el venezolano para formar un producto rentable y exportable) obligó al gobierno chavista a importar crudo liviano desde varios países, incluso de EE.UU., al que Maduro considera un antagonista geopolítico, lo que implicó un nuevo gasto para la industria.

Piñón concluye que "es muy tarde" para que la empresa se recupere. "Tiene que cambiar el modelo empresarial, atraer a compañías extranjeras con su capital, adquirir tecnología y, más importante, la experiencia operacional de cómo gestionar una empresa petrolera. Eso le tomaría a PDVSA por lo menos diez años".

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