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Prueba definitiva:

La genética confirma parentesco entre el milodón y el perezoso

miércoles, 16 de mayo de 2018

Richard García
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

Huesos hallados en una cueva cerca de Puerto Natales sirvieron para obtener el ADN con que se realizó el análisis científico.



El perezoso de dos dedos, uno de los mamíferos más lentos del planeta, es el pariente vivo más cercano del milodón ( Mylodon darwini ).

Este mítico animal, que se extinguió hace unos 10 mil años, es conocido especialmente por los restos fosilizados que se encontraron en la cueva que lleva su nombre cerca de Puerto Natales, en la Región de Magallanes. Justamente, el ADN fósil de sus huesos permitió a investigadores de la Universidad McMaster, en Canadá, y el Centre National de Recherche de Francia, determinar esta relación. Aunque morfológicamente hace décadas que se asociaba a ambas especies, la prueba genética fue la confirmación definitiva.

Solo en los árboles

La investigación, publicada en Proceedings of the Royal Society B, sugiere que divergieron entre sí hace aproximadamente 22 millones de años. El perezoso, un animal mucho más pequeño, con el tiempo evolucionó para habitar exclusivamente en los árboles.

Con esto culmina un proceso de investigación que comenzó a difundirse en 1996 y que ya había dado resultados semejantes, pero ahora con mucho mayor precisión, destaca Enrique Bostelmann, paleontólogo del Instituto de Ciencias de la Tierra de la U. Austral especializado en mamíferos fósiles sudamericanos.

Los perezosos gigantes, como el milodón, vivieron desde Bolivia hasta Tierra del Fuego, y en el caso de Chile, se han hallado más de una decena de especies distintas. El de mayor tamaño fue el megaterio ( Megatherium medinae ), animal que existió hace 10 mil años y que podía llegar hasta los 3 metros de alto. También destacó el Scelidodon chilensis , una especie más pequeña y muy abundante en la zona central y norte.

Vivían en medio de bosques de litre, boldos y peumos. Según Bostelman, probablemente cumplían un importante rol ecológico como dispersores de frutos grandes como los de la palma chilena, el queule y los bellotos, ya que los ingerían y desechaban su semilla. El especialista no descarta que justamente parte de la reducción y fragmentación del hábitat experimentado por estas especies se deba, en parte, a la desaparición de estos dispersores naturales.

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