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Los problemas de los representantes mayores de la Generación Z:

El dilema de los jóvenes de hoy: hiperconectados y solos

lunes, 14 de mayo de 2018

Andrea Manuschevich
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

El deterioro de la calidad de la comunicación mezclado con la confusión propia de los primeros años de adultez es una de las razones de esta sensación de aislamiento que dicen experimentar quienes actualmente tienen entre 18 y 22 años.



Valeria Lagos (20) se siente distinta a sus amigas. "Ellas hablan de cosas más superficiales, les gusta el pelambre y a mí no. Cuando intento explicarles cómo me siento, ellas no lo entienden y lo rechazan. Son muy críticas. Eso me hace sentir sola". Dice haber encontrado en la escritura una forma de desahogo, pero confiesa que a veces "no es tan efectivo, porque me encierro y me siento más sola". No es la única de su edad que sufre esta sensación de soledad, "a muchos les pasa, solo que no dicen nada".

El año pasado, cuando aún estaba en el colegio, Arantza Irarrázabal (18) también se sentía sola con frecuencia, aunque estuviera rodeada de gente. "Me trataba de incluir, pero tenía pocas personas en las cuales apoyarme y recurrir para pedirles un consejo. La gente puede ser superindividualista", dice.

Actualmente, las cosas han cambiado para Arantza. En la universidad, como estudiante de pedagogía en inglés, encontró mayor contención y ahora dice sentirse más feliz. "Cuando le cuento a mi mejor amiga que me siento sola, ella dice que también se siente así. Eso nos une y nos hace estar mejor".

El porqué

La soledad no es un sentimiento nuevo, pero en estos últimos años es cuando está dando que hablar. En el Reino Unido se creó un Ministerio de la Soledad y según un informe de la Comisión Jo Cox (parlamentaria inglesa asesinada en 2016, creadora de la Comisión Soledad que hoy lleva su nombre en su honor), sentirse aislado es tan nocivo para el organismo como la obesidad o fumar 15 cigarrillos diarios.

En Estados Unidos, cerca de la mitad de los adultos (46%) dice sentirse solo a veces o siempre, según un estudio en 20.100 participantes de distintas edades realizado por la firma Ipsos. De todos ellos, el grupo que resultó sentirse más solo fue el más joven, aquellos de entre 18 y 22 años. Los mayores de 72 años, en cambio, son los que reportaron sentirse menos solos de todos los encuestados.

"La soledad se traduce en la falta de redes de apoyo, a pesar de que haya gente a tu alrededor. Ya no se refiere a esa idea de estar encerrado solo en la casa", explica Nicole Vásquez, psiquiatra infanto-juvenil de la Red de Salud UC Christus.

"Estar constantemente conectado en las redes sociales con tanta gente a la vez disminuye la exclusividad, la intimidad y la calidad de la comunicación", agrega la especialista.

Años atrás, el ocio se llenaba recurriendo a la comunidad; hoy, al teléfono, opina la psicóloga Dominique Karahanian. "Las redes sociales pueden generar alegría y diversión, pero una vez que no hay más 'me gusta', ni comentarios, viene un bajón muy grande y una sensación de mucho vacío", explica.

Para Grant Blank, sociólogo e investigador del Oxford Internet Institute, las redes sociales facilitan la comunicación con otros y permiten mantener el contacto con los seres queridos. Sin embargo, advierte, estas no deben sustituir las conversaciones presenciales, las que tampoco se deben interrumpir porque apareció un mensaje de WhatsApp o un correo en el celular.

Y llama a los jóvenes a ser cautos con lo que ven en las redes: "En los posteos de Facebook, todos parecen estar divirtiéndose más de lo que realmente es, lo que puede hacer sentir mal a quienes se comparan con el resto. Hay que recordar que los usuarios seleccionan el contenido para causar la mejor impresión posible. Así uno puede protegerse de esas sensaciones negativas", aconseja el británico.

Otra razón que estaría llevando a los adolescentes de la Generación Z (nacidos entre 1995 y 2010) a sentirse más solos tiene que ver con el desgaste de las relaciones familiares: aunque los padres vivan con sus hijos, a veces ni siquiera se sientan juntos a comer. Aunque los especialistas advierten que, a diferencia de la cultura estadounidense, en la familia latina los lazos familiares suelen ser más fuertes y extendidos, con mayores redes de apoyo, como tíos, primos y abuelos.

"La percepción de soledad responde al ciclo vital por el que están pasando los jóvenes, el cual implica mucha confusión, una etapa en que todavía se está moldeando la identidad. Están muy centrados en ellos. Sienten que nadie los entiende y por ende se sienten solos", añade Karahanian. "También empieza el consumo de drogas y alcohol. A pesar de ser una edad muy crítica, no implica que los padres estén siempre encima de ellos, pero sí atentos a cambios de conducta, como una mayor tristeza o irritabilidad", aconseja la especialista.

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