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En una nueva muestra de distensión en la Península Coreana, Pyongyang anunció ayer que desmantelará su sede de ensayos nucleares entre el 23 y el 25 de mayo, antes de la esperada cumbre entre su líder Kim Jong-un y el Presidente estadounidense, Donald Trump, prevista el 12 de junio en Singapur. Según la cancillería norcoreana, la instalación de Punggye-ri, en el noreste del país, será inutilizada entre esos dos días, si el tiempo lo permite, en una "ceremonia" ante los ojos de observadores extranjeros. Trump agradeció a Corea del Norte su promesa de desmantelar el campo de Punggye-ri antes de la cumbre en Singapur. "¡Gracias, un gesto muy inteligente y gentil!", señaló en Twitter. Pyongyang detalló que, entre otras "medidas técnicas", se derribarán todos los túneles del complejo con una explosión, se bloquearán todas las entradas y se eliminarán las instalaciones de control, al tiempo que se marcharán los vigilantes y el equipo de investigación del lugar. Además, se permitirá que al evento acudan periodistas de Corea del Sur, China, EE.UU., Reino Unido y Rusia y se organizará un tren especial para trasladarlos a la remota región montañosa El líder norcoreano ya había anunciado el cierre de la instalación y la suspensión de las pruebas atómicas y con misiles de largo alcance a finales de abril, en un gesto de buena voluntad días antes de reunirse con su par surcoreano, Moon Jae-in. Sin embargo, no había dado una fecha concreta sobre la clausura de Punggye-ri, que Kim justificó señalando que el desarrollo de la fuerza nuclear del Norte ya estaba "completo". El anuncio de ayer es el segundo gesto de Pyongyang esta semana. El miércoles liberó a tres coreano-estadounidenses que estaban detenidos, aprovechando la segunda visita en dos meses del secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo. Para los expertos, el cierre del complejo de ensayos supone una medida de confianza importante con la que el aislado país comunista quiere mostrar al mundo su disposición a la desnuclearización. "La decisión de desmantelar el sitio de ensayos nucleares está destinada a demostrar la sinceridad del régimen en su compromiso de desnuclearización, para construir confianza antes de la cumbre de Kim Jong-un con Trump. Pero también es probable que el sitio esté inestable para futuras pruebas nucleares", explica a "El Mercurio" Bradley Babson, miembro del directorio del Comité Nacional sobre Corea del Norte, en Washington. Respecto a la operabilidad del sitio, geólogos chinos señalaron a finales de abril que el terreno sobre el que se levantaba la instalación había resultado dañado y había quedado inutilizable por los ensayos nucleares subterráneos realizados por Pyongyang. Además, no descartaban una alta radiactividad en el lugar. Sin embargo, expertos del sitio web especializado "38 North" consideraron que las instalaciones, que albergaron seis ensayos nucleares desde 2006, todavía seguían aptas para futuros ensayos. "Algunos dicen que el sitio quedó semidestruido después de la última prueba y que era inservible. Pero yo creo que eso es incorrecto; al menos dos tercios del lugar son visiblemente utilizables todavía", dice a este diario Douglas Paal, vicepresidente del Carnegie Endowment for International Peace. "China, por otro lado, había estado molesta de que los ensayos fueran tan cerca de su frontera, y quizás el cierre de Punggye-ri es para reducir la presión china y ganar una ventaja propagandística, socavando la campaña de presión global contra Corea del Norte", agrega. La cumbre intercoreana de finales de abril y la que reunirá a Trump y Kim en junio buscan solucionar por vía pacífica el conflicto por el programa nuclear norcoreano, que escaló en 2017 con una serie de ensayos balísticos de largo alcance y la prueba de su más potente bomba atómica en septiembre pasado. Washington ha dicho que Corea del Norte tiene que dar garantías de una "completa, verificable e irreversible desnuclearización", pero todavía no está claro cómo eso se tratará en la próxima cumbre en Singapur. "Mi expectativa es que la reunión producirá un acuerdo positivo aunque incompleto y sin muchos detalles en los objetivos y plazos del plan de desnuclearización y su mecanismo de verificación", dice Babson. Según Paal, no hay que hacerse muchas expectativas: "La historia sugiere pesimismo acerca del desmantelamiento de armas nucleares, especialmente en la Península Coreana. Lo que temo es un proceso que comienza con la reunión Kim-Trump y deja la impresión de que el problema se está resolviendo, pero dos o tres años después descubrimos que las armas siguen y que las negociaciones son demasiado difíciles para producir una solución real, mientras que la presión económica sobre Pyongyang ha caído".