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libro

El atentado de Sarajevo

sábado, 12 de mayo de 2018

Por Rodrigo Pinto
Agenda
El Mercurio




La publicación de inéditos autores famosos se ha transformado en casi un género. Pero hay estrategias de presentación que difieren considerablemente entre unos y otros; es el caso de Bolaño y Perec, tan hermanados en asuntos más importantes. Los herederos de Bolaño han optado por reducir la información al mínimo y han creado la ficción de que se trata de obras unitarias que en algún momento fueron concebidas como tales por el autor, cuando se trata de borradores inconclusos de proyectos muy distintos.

En cambio, esta obra de Perec está precedida por un prólogo donde se detalla la historia del manuscrito y las circunstancias biográficas en que lo escribió. En breve, Perec se hizo amigo de un grupo de artistas yugoslavos, se enamoró de una mujer del grupo, hizo un viaje a Yugoslavia y a su regreso escribió de un tirón El atentado de Sarajevo, a los 21 años de edad.

Dos editores lo rechazaron amablemente. Perec se olvidó de la novela y perdió el manuscrito, cosa que no le preocupó. Apareció después de su muerte y, luego de la comparación entre las dos copias escritas a máquina que fueron encontradas, fue editado en Francia en 2016 y el año pasado apareció en castellano, traducido por el argentino Marcelo Zabaloy, autor también de versiones castellanas del Ulises y el Finnegans Wake de James Joyce.


La novela discurre en dos planos alternados: uno, más breve, sobre el atentado que acabó con la vida del Archiduque Francisco Fernando y de su esposa, que desencadenó la Primera Guerra Mundial; y otro más extenso, que relata una morosa historia de amor sobreabundante en detalles y más bien sosa. Y aunque parece diferir por completo del resto del "edificio Perec", como dice Claude Burguelin en el prólogo, hay ya rasgos reconocibles. Por ejemplo, cuando el protagonista habla de hacer "malabares con las palabras, las boutades, las citas literarias, los símbolos, las alegorías": nada más propio del autor

 Y otra línea reveladora de sus estrategias textuales: "Preferiría mil veces poder narrar una historia simple, donde los procedimientos no fueran nunca susceptibles de ser puestos en duda, por más que no crea que eso sea posible". Pero lo más Perec está en una de las notas del traductor. El texto dice: "La orquesta del Palace susurraba un vals lento". El traductor indica que en el manuscrito estaba escrito al margen: "bemolizaba jarabizaba caramelizaba susurraba infligía estiraba tremolaba deshilachaba gesticulaba emponzoñaba ondulaba arqueaba vomitaba deglutía". Tanto en la búsqueda de una estructura diferente como en el trabajo del lenguaje, este Perec es ya Perec. Georges Perec.El Cuenco de Plata,Buenos Aires, 2017.190 páginas.

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