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El Gobierno habilitó un gran centro de acopio compuesto de 40 predios fiscales libres de cenizas en el sector de La Junta, localidad ubicada a 151 kilómetros al sur de Chaitén, región de los Lagos (X), para trasladar, alimentar y proteger el ganado de los pequeños y medianos ganaderos afectados por la erupción del volcán Chaitén.
En total comprenden una superficie de mil hectáreas, donde hasta ayer habían sido trasladadas en camiones 500 cabezas de ganado de productores que accedieron a comercializarlos en ferias ganaderas de Osorno y Puerto Montt, tal como solicitaron los propios campesinos a la Presidenta Michelle Bachelet en su visita a la zona.
Allí recibirán alimento concentrado, forraje y atención sanitaria hasta su traslado. César Vallejos, propietario de 70 ovejas, dijo ayer que la situación del ganado es crítica en sectores cordilleranos aislados, y que morirán si no son rescatados en los próximos días.
"La situación es difícil porque hay que trasladarlos a otros sectores sin cenizas, y eso significa largas distancias", sostuvo.
Otros, como Jaime Troncoso, optaron por embarcar sus animales hacia La Junta pero no para la venta, sino para su traslado a otros predios para engorda y reproducción.
Ganaderos locales comentan que han habido dificultades para sacar el ganado, ya que los camiones están parados en Puerto Montt, debido a medidas de seguridad. Sin embargo, algunos vehículos lograron llegar a Chaitén pero no pudieron desembarcar para ir en busca del ganado. Esto derivó en que ayer a la feria de La Junta sólo llegaran 49 cabezas de las áreas complicadas.
La ministra de Agricultura, Marigen Hornkohl, señaló que "si es necesario buscar más predios y arrendar, se hará".
La secretaria de Estado agregó que se analizan medidas para evitar que los ganaderos no vean afectados los precios de sus animales.
En la provincia de Palena hay alrededor de mil agricultores -300 en Palena, 250 en Futaleufú y 450 en Chaitén- y una masa ganadera de 47 mil cabezas, de las cuales 22 mil corresponden a vacunos. Trece mil de ellos son los más expuestos, y serán trasladados en barcazas desde Puerto Cisnes hasta Puerto Montt para su venta, si así lo deciden sus propietarios.
Se calcula que cada embarcación puede trasladar 20 camiones con un total de 600 animales. Cada viaje cuesta alrededor de $14 millones y se requieren 20, por lo que el costo total podría bordear los $300 millones.
La ministra reiteró que se dará un bono para recuperar el ganado muerto, pero recomendó no vender todos los animales para no perder su calidad genética. Agregó que se diseñarán nuevos instrumentos que permitan recuperar la productividad agrícola e incluso la recuperación de suelos.
Daños en suelo y agua
Uno de los mayores desafíos que implican las cenizas volcánicas es la pérdida de fertilidad de la tierra.
El material volcánico tapa los pastizales y, dependiendo de su acumulación, puede significar costos importantes para la recuperación de los suelos.
En el corto plazo, dicen los expertos, la tierra puede quedar estéril. La contaminación de los pastizales por explosiones volcánicas en 1995 y 1996, en Nueva Zelandia, llevó a que dos mil cabezas de ganado murieran.
Además, las fuentes de agua se pueden ver contaminadas con el material despedido y con los gases volcánicos, lo que puede acarrear nuevos problemas y riesgos para la agricultura y la ganadería, además de la pesca. En la zona más afectada funcionan siete centros de acuicultura, los que aún no se han visto impactados y su producción es monitoreada constantemente.
Sin embargo, el mismo material volcánico que por el momento es nocivo, sirve de fertilizante en el mediano y largo plazo.
En 1992, el Cerro Negro, en Nicaragua, hizo explosión y se proyectaba que la agricultura se suspendería por años. Sin embargo, a los 10 meses la actividad agrícola pudo reestablecerse con buenos resultados en sus cosechas.
Un ejemplo más cercano, es el de la explosión del volcán Hudson, cerca de Coihaique, donde la agricultura se recuperó al cabo de tres años.
Todo depende del grosor de la capa de cenizas que se forme. Si es menor a los 25 milímetros el suelo se recupera fácilmente, pero si es mayor, el tiempo para recuperar la fertilidad es mayor. Se puede acelerar con maquinaria de arado que mezcle el material sedimentado con la tierra, pero conlleva elevados costos.
En tres años se recuperaría el suelo
"Yo creo que el próximo año va a haber cierta normalidad, y a partir de dos o tres años va a comenzar a recuperarse el suelo y crecer los pastizales", afirma Alfredo Lahsen, académico del Departamento de Geología de la Universidad de Chile, quien llama a no alarmar a la población de la zona.
Agrega que hasta ahora sólo ha habido una lluvia de cenizas, que afectará gravemente a los pobladores y las actividades económicas de la zona, los que no podrán disponer de sus tierras y alimentos para el ganado por al menos dos años, pero que la naturaleza buscará sus propios mecanismos para recuperarse. Por ejemplo, en las zonas de cultivo o donde se ara, las cenizas se pueden revolver con la tierra ya existente, ya que ésta no es tóxica, y con el tiempo se convierte en arcilla y pasa a formar parte de los suelos.
También señala que aún no hay pruebas de emisión de gases tóxicos derivados del flúor, que de encontrarse podrían afectar los pastizales de los que se alimenta el ganado y, por ende, su mortandad, además de los cultivos de la zona.
En cuanto al agua, señala que el tema es más simple, porque las cenizas serán arrastradas a través de los ríos. E incluso si hay un compuesto químico producto de los gases, en poco tiempo éste se irá, o no durará.