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La Marina estadounidense restablecerá su Segunda Flota, encargada de patrullar el Atlántico Norte, casi siete años después de haberla desmantelado, ya que el Pentágono considera que contrarrestar a Rusia es el centro de su estrategia militar. "Nuestra estrategia de defensa nacional deja en claro que estamos en una era de gran competencia de poder a medida que el entorno de seguridad se vuelve cada vez más desafiante y complejo", dijo el viernes el almirante John Richardson en Norfolk (Virginia), un puerto de la Costa Este con una gran base naval. "Es por esto que contamos hoy con la Segunda Flota para enfrentar estos desafíos", añadió. El comando inicial, que estará activo el 1 de julio, tendrá 15 empleados y eventualmente crecerá a más de 200 -incluidos 85 oficiales, 164 alistados y siete civiles-, dijeron las autoridades. Aún no se han tomado una serie de decisiones, como quién sería el comandante de la flota y qué activos incluiría. Durante décadas, la Segunda Flota entrenó y certificó naves y tripulaciones para su despliegue, llevó a cabo una serie de ejercicios con la OTAN, y realizó docenas de misiones de ayuda humanitaria y respuesta a desastres a naciones de Centroamérica y el Caribe. Además, supervisó el bloqueo de Cuba durante la Crisis de los Misiles en 1962 y rescató a los estadounidenses en Granada durante la Operación Furia Urgente en 1983. Fue disuelta en 2011 por motivos presupuestarios y de reorganización militar. En los últimos meses, Rusia ha aumentado su presencia en el Mar Báltico, el Atlántico Norte y el Ártico y se han reportado intrusiones recurrentes de sus bombarderos estratégicos y submarinos nucleares cerca de los países de la OTAN. Moscú también se ha vuelto más proactivo, flexionando sus músculos militares en los conflictos de Ucrania y Siria, aunque su Armada es menor ahora que durante la Guerra Fría. A principios de este año, el Pentágono estableció una nueva estrategia de defensa nacional cuya prioridad es contrarrestar "las crecientes amenazas" de Rusia y China, que "intentan crear un mundo de acuerdo con su modelo autoritario", lo que representa un vuelco tras más de una década de centrarse en la lucha contra el terrorismo islamista.