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En 1939 hicieron juntos el servicio militar:

La historia de amistad y el quiebre entre Gustavo Leigh y Alberto Bachelet

domingo, 06 de mayo de 2018

Carlos Saldivia.
Reportajes
El Mercurio

Eran vecinos y salían a cazar juntos. Bachelet fue apoderado del hijo de Leigh en la Escuela de Aviación. Ambos solían cenar juntos, acompañados por sus esposas. Un vínculo que se quebró en 1972, cuando fue nombrado secretario nacional de distribución.



Así habría sido el diálogo que, en una ceremonia, se produjo entre el Presidente Salvador Allende y el general Alberto Bachelet, en el invierno de 1973:

-Oiga, general, usted que siempre sale de caza, cuándo me convida a probar tórtolas.

-Dígame usted cuándo, Presidente.

-Mire, qué le parece para el aniversario de Cuba, ya que asistirá mi esposa algunos días y yo estaré solo.

-Lo espero entonces.

La invitación se hizo efectiva la noche del 26 de julio. Según asistentes a la velada, realizada en casa del padre de la ex Presidenta y su esposa, Ángela Jeria, asistieron Salvador Allende, senadores como Hugo Miranda y Anselmo Sule, un ministro y el general Gustavo Leigh -que estaba a 20 días de convertirse en comandante en jefe de la FACh- y su esposa, Gabriela García, quien hace 10 días lanzó la biografía "Leigh, el general republicano".

En aquella velada, la amistad de años que unía a Leigh y Bachelet se terminó de quebrar. "Recuerdo que fuimos a la casa del general Bachelet y su esposa, entonces ubicada al lado del Hospital de la FACh. Al salir escuché a Gustavo bien molesto. Él no quería seguir reuniéndose con gente de izquierda y el general lo invitó para contactarlo con políticos. Allende era Presidente ya, había ministros y eso no le gustó", cuenta García a "El Mercurio".

En la familia del general Bachelet también recuerdan el episodio. Incluso agregan que esa noche la cena se vio interrumpida por un llamado a Allende. Desde La Moneda le avisaban que su edecán naval, el capitán de navío Arturo Araya, había recibido impactos de bala en el frontis de su casa, en Providencia. Eso arruinó la cena.

Camaradas desde el servicio militar

"Ellos eran muy amigos, a los dos les gustaba la caza. Se conocieron haciendo el servicio militar, en 1940. Fueron amigos por más de 30 años, toda una vida", relata a Gabriela García de Leigh.

La esposa del ex comandante en jefe de la FACh cuenta que incluso, en 1964, cuando destinaron a Leigh a Washington como jefe de la misión militar de Chile en EE.UU., este nombró a Bachelet como representante legal, "para que se hiciera cargo de su hijo cuando estaba en la Escuela de Aviación y viera temas de notas y cosas económicas".

En la familia del general Bachelet confirman esa amistad. "Beto era un poco más joven en esos años. Incluso, la gorra le quedaba grande, fueron bien amigos", dice un familiar del militar fallecido en 1974.

Leigh había ingresado en abril de 1939 al Grupo de Defensa Antiaérea de Colina. Tenía 18 años. Bachelet lo hizo también en esa fecha, con 16.

"Leigh fue uno de sus mejores amigos, eran vecinos, estuvieron destinados en las mismas ciudades, se visitaban en las casas, por eso es tan increíble que lo mandara a detener en 1973...", señala un miembro de la familia Bachelet.

La caldera del diablo

Cercanos de ambos militares cuentan que las familias eran vecinas en el sector de residencias de generales de Vitacura y se veían en actividades sociales.

"A esa población militar le llamábamos Peyton Place ("la caldera del diablo"), por una serie televisiva estadounidense que se emitió entre 1964 y 1969 y que fue éxito mundial, y mostraba los secretos íntimos de una pequeña comunidad de Dakota. Le decíamos así porque vivía pura gente conocida, pero a diferencia de la serie, éramos muy amigos todos", dice la viuda de Leigh.

Sin embargo, en la familia Bachelet explican que uno de los motivos por los que la relación comenzó a distanciarse, fue porque Ángela Jeria tenía una relación "más cercana con Alicia Yates, la primera esposa de Leigh", quien se quitó la vida en 1966, poco antes de que su ex marido se casara por segunda vez.

Otro punto, considerado crucial, es el rol que el general Alberto Bachelet tuvo en el gobierno de Salvador Allende.

Según explica uno de los biógrafos de Bachelet, Francisco Reyes, en su libro "El general Bachelet", Allende pidió a los comandantes en jefe de 1973 propuestas para escoger a alguien que se hiciera cargo de la Dirección Nacional de Abastecimiento. Leigh habría propuesto a Bachelet.

Sin embargo, en la biografía de Leigh se afirma que este estaba arrepentido de que Bachelet estuviera "en un puesto político". Según cuenta Gabriela García, luego de que Leigh rechazara dos veces ser nombrado como comandante en jefe, en una reunión con Allende finalmente aceptó. Pero con condiciones. Una de ellas era que el general Bachelet regresara a la institución, "por cuanto había inquietud en la oficialidad por el cargo político que desempeñaba". Según el texto, Allende aceptó, pero no cumplió. Los Bachelet consideran que Leigh propuso esto para mantener al padre de la ex Mandataria apartado del generalato.

Otras diferencias entre ambas familias surgen a raíz de si Leigh sabía o no que en la Academia de Guerra Aérea -donde estuvo detenido Alberto Bachelet- se sometía a tortura a los detenidos. De acuerdo con el libro, Leigh señaló que "soy el responsable de la detención del general Bachelet, pero no lo soy de la causa de su muerte". Su esposa precisa que "Gustavo no sabía que hubiese tortura en la Academia de Guerra, no solo de Bachelet, de nadie". Esta versión no resulta "verosímil" para los cercanos a Ángela Jeria, quien terminó de leer el libro esta semana.

Las familias se confrontan

"Después de la salida de Gustavo, no tuve ningún contacto con los Bachelet. Salvo que una vez me encontré con Michelle, y ella me saludó muy cariñosamente. Esto fue en el funeral del general Osvaldo Croquevielle (en 2006). Recuerdo que yo trataba de hacerle el quite y ella se acercó a mí, cariñosa. Ella era sobrina de Osvaldo y nosotros conocimos mucho al general", relata García.

En lo que los Leigh, los Bachelet y los Croquevielle coinciden es en que este último, casado con Alicia Bachelet, tuvo un rol protagónico en la liberación de la ex Mandataria y su madre, en 1974, luego de que ambas fueran detenidas -según Ángela Jeria- por Armando Fernández Larios y trasladadas a Villa Grimaldi.

"Gustavo supo a través del general Croquevielle que Ángela también estaba detenida. Gustavo pensaba que ellos no podían estar presos, prefería que los mandaran exiliados", dice García. Y agrega: "Croquevielle también era muy amigo de Gustavo, pero también trabajó en el gobierno de Salvador Allende. Por eso mi marido se resistía a recibirlo al principio, porque pensaba que tenía una tendencia izquierdista. Pero finalmente aceptó su petición y ellas salieron exiliadas".

La petición de Jeria a Leigh

Al volver del exilio, en febrero de 1979, Ángela Jeria se encontró con Leigh en una farmacia, ubicada muy cerca de la casa de su hermano, quien era vecino del militar. Según cercanos a la familia Bachelet, Jeria "ahí le dijo que él se encontraba tranquilo, porque tenía la mente y las manos limpias".

Años más tarde hubo un segundo encuentro. Ángela Jeria lo visitó en una oficina que él tenía de corretaje de propiedades, en Providencia. Esa vez le pidió ayuda para liberar a algunas personas detenidas. Testigos de esta conversación aseguran que Leigh, ya en retiro, le dijo que "lo disculpara, pero que si la ayudaba se ponía en riesgo. Incluso hizo un gesto con su dedo índice en su cuello, como cortándose la garganta".

Gabriela García cuenta que no invitó a Jeria al lanzamiento porque pensó que no aceptaría asistir. "No hace mucho tiempo me encontré con la Ángela, y fíjese que tengo un cargo de conciencia por no haberla saludado. Me duele mucho no haberlo hecho, no sé por qué en ese momento no lo hice", dice.

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