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Tan solo cinco meses después de dejar el gobierno de Michelle Bachelet para integrarse al comando del entonces presidenciable Ricardo Lagos, el ex ministro Máximo Pacheco Matte inició -en marzo de 2017- el trabajo de recopilar su experiencia de tres años como autoridad en el sector energético. Esto, bajo la forma de un grueso libro que convocó a más de 15 autores, quienes en 608 páginas relatan las vicisitudes de lo que Pacheco denominó la "Revolución Energética en Chile", y que será lanzado este jueves 10 de mayo. Pese a que la ex Presidenta Michelle Bachelet será una de las presentadoras del texto, Pacheco niega que el trabajo -que escribió con varios de quienes colaboraron con él en su paso por el gobierno- se enmarque en la defensa del legado de la ex Mandataria, aunque sí asume que busca "entregar herramientas para construir políticas públicas con sustento técnico y más legitimidad social". "Esto no puede reducirse a una cuestión de política contingente, de lo que es la lucha política del momento. Es mucho más profundo y se requiere que se entienda así para no reducir lo que significa", afirma. -En su gestión se produjeron acuerdos transversales en esta área, pero no así en otras. ¿A qué lo atribuye? -No me puedo sentir interpretado porque usted me diga que hoy no hubo otros consensos distintos a la revolución energética porque ahí está, por ejemplo, el acuerdo sobre el sistema binominal y la reforma tributaria, que fue aprobada con votos de la derecha. Yo me acuerdo perfectamente bien cómo se encendieron los ánimos de la discusión política a raíz del tema de la gratuidad. Incluso, en la elección presidencial, hasta la primera vuelta. Y luego llegamos a una segunda vuelta, donde el tema de la gratuidad pasó a ser un tema de consenso. "Entonces, estas políticas que fueron extraordinariamente controvertidas, que generaron una apasionada discusión, hoy ya forman parte de un consenso que ha alcanzado la sociedad chilena. Otro ejemplo son los derechos de la mujer y en particular lo que se refiere a las tres causales del aborto, que hoy son una conquista cultural, social, de enorme impacto. Entonces, tengo la sensación de que no se puede reducir el tema de los consensos alcanzados solo a lo que sucedió en energía". -El avanceéxito de esta agenda energética se basó en los acuerdos. ¿Cómo evalúa que el PS, su partido, se haya restado de las comisiones a las que llamó el Presidente Sebastián Piñera? -El Partido Socialista, del cual yo soy miembro y soy un orgulloso militante, ha planteado siempre la necesidad del diálogo. El PS cree absolutamente en el valor del diálogo, pero es muy importante cuidar la forma en que se construye. No solamente hay que tener, sino que hay que saber construirlo con mucha prolijidad, paciencia y perseverancia. No es un grito de guerra, ni un llamado ni un comunicado. -¿Faltó eso en la convocatoria del Gobierno? -Digo que no solo tenemos que hablar de que tenemos que tener diálogo, sino que hay que ser muy cuidadoso en cómo se construye esa instancia. "El crecimiento es clave" Sobre el futuro de la oposición, Pacheco no tiene dudas respecto de cuál es el tema clave sobre el que la ex Nueva Mayoría debe rearticularse. "Lo fundamental es que nosotros como izquierda, y me hago una autocrítica, tenemos que volver a darle a la economía toda la importancia que tiene". "Tenemos que sentarnos a discutir cómo vamos a generar condiciones para que en Chile el trabajo tenga más y mejor remuneración y obviamente que eso tiene que ser parte de un proyecto estratégico que tenemos que tener como sector. Debemos hablar del nuevo rol del Estado, la innovación y tecnología, pensiones, sueldo y empleo". -¿Y el crecimiento económico? -El tema del crecimiento económico es efectivamente clave. Yo, después de la elección presidencial, intervine en el comité central del PS y dije con todas sus letras: "nosotros, como izquierda, necesitamos volver a darle a la economía toda la importancia que tiene". Y creo que efectivamente descuidamos eso. Probablemente, en alguna medida, es por ello que tuvimos el castigo electoral de la elección presidencial. -¿Ha recogido la actual directiva del PS estos planteamientos? ¿Hubiese preferido más autocrítica de su presidente? -Álvaro Elizalde, como presidente del partido, tiene una posición muy consolidada. El comité central último demostró eso. La conducción la tiene el presidente y su mesa. Es un partido que está, de manera clara, intentando concentrarse en discutir cuáles son los temas donde queremos poner nuestro foco y énfasis. No cabe ninguna duda de que debe haber un proceso de reflexión y estamos en eso. -¿Por qué, en su opinión, no prosperó la campaña del ex Presidente Lagos? -Él mismo lo explicó. Con mucha valentía puso su liderazgo a disposición de las fuerzas de centroizquierda. Y dijo: "estoy dispuesto a ser candidato, si eso ayuda a la unidad del centro con la izquierda", y después de un período de seis meses, donde claramente no consiguió los apoyos ciudadanos ni los apoyos políticos, nuevamente con valentía dijo que había decidido desistir. Pero dejó un legado de ideas. Dejó propuestas que después fueron tomadas por otros. -Usted señaló en una entrevista que no se negaría a ser candidato presidencial. ¿Lo mantiene? -Lo que yo dije fue que me parece que alguien que tiene interés por los asuntos públicos, que ha hecho una carrera, tiene que estar también disponible, si es el caso y si se estima por los equipos correspondientes, a concursar. Llevamos 60 días de gobierno. Hablar de la elección presidencial me parecería casi ridículo. Lo más importante es identificar y diseñar las propuestas que tenemos para participar de la discusión pública. Esa tarea es inmensa, y hay que hacerla con generosidad, responsabilidad y no a partir del cargo que uno quiera ocupar.