Dólar Obs: $ 905,36 | -0,51% IPSA -0,25%
Fondos Mutuos
UF: 40.213,45
IPC: 1,00%
Fuad Chahín, candidato a presidir el Partido Demócrata Cristiano:

"No hay espacio para seguir teniendo una directiva y una disidencia. Si es así, seremos sepultureros de la DC"

sábado, 05 de mayo de 2018

Alex von Baer
Nacional
El Mercurio

Ex diputado envía mensaje a senadores y al ala progresista de la colectividad, luego de que desistieran de sumarse a su lista tras la bajada de Huenchumilla. Dice que de llegar a la presidencia de la DC, buscará integrarlos a las decisiones partidarias y que la voz de ese sector será "relevante, pero no la única".



Dos días antes de la elección senatorial en La Araucanía, en noviembre pasado, el entonces candidato a la Cámara Alta Fuad Chahín (DC) extravió una pulsera roja del padre Pío -canonizado en 2002 por Juan Pablo II- que su señora le había regalado como "símbolo de protección". Finalmente, Chahín perdió estrechamente esos comicios ante Francisco Huenchumilla y dos meses después sufrió un grave accidente automovilístico, del que ya se recuperó.

Tras ese choque, su esposa no demoró en regalarle nuevamente la pulsera, para protegerlo de nuevos infortunios. Chahín la porta ahora en su muñeca izquierda, en el momento en que se perfila como próximo presidente de la DC, en medio de una de las mayores crisis de la historia del partido. A un mes de la elección -donde se medirá con el militante Humberto Burotto, quien postuló luego de que el sector progresista DC no pudiera levantar una lista tras bajarse Huenchumilla-, el ex diputado espera que el santo italiano también le brinde protección en este desafío.

El líder de los "colorines", quien tomó la posta de Adolfo Zaldívar una vez que este renunció a la DC, analiza la crisis interna, recordando al ex senador. "Fui una persona muy cercana a Adolfo. Lo admiro. Pero no creo en los caudillos, sino en la política institucional. Quiero darle mi impronta y sello a la DC. No pretendo emularlo, sino que construir un liderazgo más convocante, que permita unir al partido en un momento de fragilidad".

-¿Y cuál es ese sello propio?

-La DC necesita apostar muy fuerte por una modernización de su orgánica, que sea ágil y descentralizada, cercana a las personas. También una renovación de su discurso. Un partido que en vez de hablarse a sí mismo, como lo ha estado haciendo, le hable a Chile, con los nuevos temas que le importan a la sociedad hoy. Y por último, renovar los liderazgos. Debemos preparar a los liderazgos de recambio para las elecciones municipales. Esa será mi principal tarea; ahí nos vamos a medir, y debemos trabajar desde ya.

-¿Y por qué cree que la DC llegó a una crisis de esta magnitud?

-Por una lógica de partido transaccional: la DC ha puesto la carreta delante de los bueyes. Primero definimos nuestras políticas de alianzas, y luego las definiciones programáticas. Estamos anclados en una visión sesentera, girando a cuenta de nuestra historia, y debemos superar los "moralismos de directorio". Por eso, la DC se desperfiló. Chile cambió, y no fuimos capaces de adaptarnos y leer al nuevo Chile. La DC debe ser de vanguardia, ver si queremos este modelo de desarrollo o no. O si nos decimos humanistas, tener una verdadera propuesta, no populista, para abordar este crimen social que es el sistema de pensiones.

-Pero la dura derrota presidencial y parlamentaria ¿fue por haber competido en primera vuelta y con lista propia, o porque una parte del partido no apoyó a Carolina Goic?

-La derrota tuvo múltiples causas. Fue un problema ir solos, pero se agravó por nuestra improvisación y amateurismo, por no prever y haber buscado buenos candidatos con tiempo, que sumaran votos que permitieran más parlamentarios DC. Y por otro lado, la DC ha sido poco solidaria con sus liderazgos; muchas veces los abandonamos. Y no solo a los presidenciales, también a los líderes sociales y sindicales, y locales. En algún momento tuvimos muchos liderazgos y poco espacio; entonces, aprendimos a tener una lógica de liderazgos competitivos entre sí. Debemos pasar hoy a un círculo virtuoso entre liderazgos colaborativos. Hoy hay espacio para todos. Debemos rectificar nuestras prácticas.

-En el documento con que lanzó su campaña, usted advirtió que la DC también tuvo un declive por haber renunciado a su "soberanía programática" en desmedro de la centroizquierda.

-Si uno entra a una coalición, significa hacer concesiones. En la Nueva Mayoría, primero llegamos al pacto y después conocimos el contenido programático. Fue un grave error que nos costó caro. No pudimos poner los temas DC, y asumimos agendas que nos generaban dificultad ante la ciudadanía. La DC debe recuperar ahora su soberanía programática, y tenemos una oportunidad, porque no hay coaliciones en la oposición y será más fácil perfilarse. Estando en un gobierno, la agenda de este condiciona las decisiones internas. Hoy, los tiempos los fija la DC.

"Ya tocamos fondo"

-¿Cómo se saca de una crisis a un partido cuyos liderazgos se asocian a la Concertación, con pocas figuras jóvenes?

-Son muchos más los jóvenes que llegan que los que se van. En el último año han ingresado a la DC más del doble de personas que las que se van. La DC debe confiar en los jóvenes. Había una incapacidad de las nuevas generaciones de ocupar los espacios, pero también por una enorme resistencia a ellas. Y la profundidad de esta crisis no da espacio para seguir con una lógica de lotes, dándose gustitos. No veo una crisis terminal. Sí el partido ya tocó fondo, y es momento de recuperarlo. Pero algunos pareciera que pretenden seguir profundizando esto.

-¿Quiénes?

-Uno ve declaraciones, y también el hecho de las renuncias.

-¿Se refiere a la salida de la DC de Gutenberg Martínez y Soledad Alvear?

-Me cuesta entender que después de que Gutenberg fue uno de los que defendieron ir a primera vuelta y con lista propia, el partido toma esas decisiones, y cuando le va mal, renuncia. ¡Era el momento justamente de darle un tiempo a la DC! Cuando no tiene nada que ofrecer, ni cargos, ni cupos, ni pegas, solo sacrificio, sudor y lágrimas, pero también la oportunidad de recuperar a este partido no como un medio para objetivos individuales, sino que como un instrumento de bien común.

-Dirigentes advirtieron que Martínez se retira por una "pérdida del control interno" del partido.

-Puede que sea eso. Pero no lo entiendo: anuncian un nuevo movimiento, y todas las experiencias fuera de la DC han fracasado. El éxito de su proyecto tendría que pasar por un fracaso definitivo de la DC, y el partido se pondrá de pie y recuperará su electorado. Tenemos un tremendo capital: nuestros principios, nuestra militancia comprometida a lo largo del país, capital intelectual de destacados profesionales. Si somos capaces de darle armonía a todo eso, y que nadie se sienta amenazado dentro de la DC, estamos en condiciones de recuperar vigor y protagonismo. Entonces, si creen que con su historia personal pueden formar un movimiento que tome fuerza rápidamente en Chile, como otras fuerzas políticas recientes, es una ilusión.

-¿Por qué?

-Porque Martínez y Alvear no surgen como nuevas figuras. Que su movimiento emerja como algo novedoso en política, que se posicione rápidamente, es una ilusión. Todos los proyectos fuera de la DC ya sabemos cómo terminaron.

-Andrés Zaldívar los acusó a ambos de querer "destruir" a la DC haciendo llamados para "llevarse" gente.

-No es cierto el discurso de ellos de que no quieren dañar a la DC. Ellos están llamando militantes para que renuncien, para que su movimiento le compita a la DC. Si llego a la presidencia del partido, voy a defender a la DC, y demostrarles a los que se quedan que no se equivocaron, porque no se puede ser democratacristiano fuera del partido.

Gobernabilidad interna

-¿Qué significado da al haber incorporado en su lista a una histórica militante como la ex senadora Carmen Frei?

-Valoro profundamente su gesto político y ético al decir, en un momento de crisis como este, "estoy disponible para volver a la primera línea". Esta crisis también es de testimonio, y hay que decirlo: aquí hubo poca disposición en el partido de sus figuras a competir, porque ¿qué significaba hoy conducir el partido? Un enorme trabajo. Si hubiésemos ganado el gobierno, el entusiasmo por la presidencia del partido habría sido muchísimo mayor.

-¿Se refiere a los senadores del ala progresista, que luego de sus tres triunfos senatoriales en noviembre hablaban de que su sector llegara a la presidencia DC?

-No me refiero a nadie en particular, pero sí me resulta inexplicable que no construyeran una alternativa. Ahora, después de la elección del 27 de mayo, campaña en que recorreremos la militancia para recuperar el alma del partido, que está dañada, tendremos un trabajo duro para dar gobernabilidad interna a la DC, y yo no marginaré a nadie de las decisiones. Tengo confianza en que se habrá aprendido la lección y que nadie se restará del desafío de rescatar a la DC, porque mi lista no es capaz de hacerlo sola; necesitamos el compromiso de todos.

-¿Será factible "tener a todos"? Desde el progresismo DC optaron por no sumarse a su lista tras la bajada de Huenchumilla.

-Me parecería mezquino decir "si no soy capaz de construir una alternativa para competir, me resto. No me subo a un proyecto, y espero de lejos ver que quienes están dispuestos a asumir fracasan". Eso es la antítesis del liderazgo.

-¿Qué espera de los senadores, entonces?

-Que entiendan que la mesa es la mesa, y que ellos son la bancada de senadores. Tenemos que tener la sabiduría de ponernos de acuerdo y velar por el bien común DC. Con la profundidad de esta crisis, no hay espacio para tener una directiva y una disidencia a esta. Si es así, seremos los sepultureros de la DC. Entonces, o todos nos comprometemos a enfrentar esta crisis con altura de miras, pensando en el partido, o seremos los sepultureros. Está en nuestras manos que esto no llegue a una crisis terminal. Buscaré unir a la DC. Una directiva mía no tratará de imponer cosas ni avasallar, sino que tomar decisiones sobre el diálogo, poniéndonos de acuerdo. Tengo claro que la presidencia DC no es para darse gustitos. Pero que se respete la institucionalidad, que una vez tomadas esas decisiones sean acatadas por todos.

-Huenchumilla dijo que es un error que "alguien crea que por tener la campanilla, esa es la solución".

-Esas declaraciones, y responder a ellas, solo seguirán profundizando la división. Los senadores, y no solo esos tres (Huenchumilla, Ximena Rincón y Yasna Provoste), tienen mucha importancia para el partido. Es evidente que su voz será muy relevante, pero no la única. Invitaremos a todos los sectores a un consejo asesor de la mesa, a ex presidentes, para que nadie se sienta excluido, para tener una mirada de largo plazo respecto del reposicionamiento de la DC.

-¿Usted se abriría, para tener el respaldo de ese sector, a mantener un diálogo con la centroizquierda, como han hecho ellos?

-La directiva debe cumplir el mandato de la Junta Nacional: ser oposición constructiva, en independencia, pero dialogando con las fuerzas de oposición. Lo respetaré.

-Dirigentes han dicho que la falta de competencia en la elección generará que un triunfo suyo sea poco "legítimo" por una alta abstención...

-El tener elecciones da ya una legitimidad. Si participan los militantes, en un momento como este, eso tiene un valor intrínseco.

"Me parecería mezquino decir 'si no soy capaz de construir una alternativa para competir, me resto. No me subo a un proyecto, y espero de lejos ver que quienes están dispuestos a asumir fracasan'. Eso es la antítesis del liderazgo".

"La DC llegó a esta crisis por una lógica transaccional y por estar anclada en el pasado. Debemos superar los moralismos de directorio"

"Martínez y Alvear no surgen como nuevas figuras. Que su movimiento emerja como algo novedoso en política, que se posicione rápidamente, es una ilusión".
HÉCTOR YÁÑEZ

 Imprimir Noticia  Enviar Noticia