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Testimonio novelado:

Los jóvenes que casi enfrentaron a Argentina

sábado, 05 de mayo de 2018

R. C.
Cultura
El Mercurio

"Soldados de una guerra que no fue" se llama el libro de Ricardo Avello, en el que narra cómo fue entrenado para el conflicto de 1978.



Un día una carta llegó de manos de un uniformado hasta la casa de la familia Ávalos, en Concepción, e iba dirigida para uno de los hijos, Ricardo. Corre 1979 y Chile, desde diciembre del año anterior, vivía días turbulentos: la soberanía de ocho pequeñas islas del Canal del Beagle habían desatado un tenso conflicto con Argentina. En ambos lados de la cordillera de los Andes las tropas se movilizaban ante lo que parecía inminente: la guerra. El Ejército chileno fue a buscar a más soldados y, entre los muchos que llamó, estaba Ricardo Ávalos, un joven de clase acomodada en camino a la universidad. La historia quiso otra cosa.

La vivencia de Ricardo Ávalos es la que cuenta la novela "Soldados de una guerra que no fue" (Legatum Editores), el primer libro de Ricardo Avello Ávila. Economista e investigador del Instituto Libertad y Desarrollo, cuenta en este libro su propia historia. Es un testimonio de su experiencia, hecho de recuerdos, la ficción natural de la escritura literaria y un ansia por retratar hechos casi olvidados.

"Es un relato novelado que pretende mostrar al lector cómo, frente al llamado de la patria, miles de jóvenes de las ciudades del sur de Chile, sin ninguna formación militar previa, fueron llamados en el más absoluto silencio y sin alterar la normal actividad diaria de la población civil del país, a tomar las armas para defender la soberanía de Chile", declara Avello en el prólogo. "Lo enfrenté (el libro) más que como una misión personal, como un verdadero deber para con un grupo de camaradas de armas con el que había vivido y sufrido alegrías y penurias como verdaderos hermanos hace tantas décadas atrás", añade.

Eso es lo que cuenta Avello en su novela. "Soldados de una guerra que no fue" sigue a Ricardo Ávalos, quien pocos días después de recibir una carta de la Policía Militar, es sumado a un curso de instrucción militar especial. Él y muchos otros jóvenes de Concepción y todo el país. En el caso de Ávalos, se integra al entrenamiento en el Regimiento de Chacabuco y junto a un grupo de compañeros pasa meses bajo el severo rigor de superiores que los entrenan sin clemencia para una guerra. De no saber nada de armas, terminan siendo soldados. Y, de hecho, antes de que Chile y Argentina llegaran al acuerdo de paz, la compañía resguardó un paso fronterizo en el sector del volcán Antuco. Por suerte, no hubo ni disparos.

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