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El cliente mira con atención la góndola del supermercado. Toma un producto, lee la etiqueta, lo voltea y vuelve a revisar. Enseguida toma otro, de una marca distinta, y repite la operación varias veces con marcas diferentes. Al final, después de varios minutos, se decide por uno. Consultado sobre por qué lo eligió, asegura: "Trato de comprar los más sanos y este no tiene sellos". Han pasado casi dos años desde que entró en vigencia la Ley de Etiquetado de Alimentos, que obligó a rotular con sellos de "alto en" los productos envasados que sobrepasan los límites que fija para los nutrientes críticos: sodio, azúcar, grasas saturadas y calorías. Y por ello, el 27 de junio comienza la segunda etapa de la iniciativa, que eleva las exigencias para que los productos envasados se libren de llevar los sellos (ver recuadro). "El Mercurio" recorrió distintos supermercados, analizando los contenidos nutricionales de alimentos y comprobó que, al menos, una decena de productos de distintas marcas que con la norma actual no tienen sellos, pasarán a tenerlos con el inicio de esta segunda fase. Por ejemplo, una caja de leche sabor frutilla de la marca Soprole, actualmente no tiene "alto en". Sin embargo, con las nuevas exigencias pasará a ser "alto en azúcares" y estará prohibida su comercialización en colegios. Otro caso similar es el de Doritos, de Evercrisp. Actualmente solo tiene sello de "alto en calorías", pero desde junio deberá llevar el rotulado de "alto en sodio". Lo anterior, si es que estas empresas no deciden reformular las recetas de los productos para disminuir sus niveles de nutrientes críticos. Si bien la ley no exige que esto suceda, esto se ha transformado en un incentivo para algunos productores, debido a que los clientes han comenzado a preferir los que lucen menos sellos. "Cada empresa ha buscado la mejor manera de responder a las nuevas exigencias, ya sea reformulando algunos productos o desarrollando nuevas líneas de productos; sin embargo, los límites de junio 2018 y los del próximo año, que son cada vez más estrictos, hacen más reducido el espacio para esto", asegura el vocero del gremio de Alimentos y Bebidas (AB Chile), Rodrigo Álvarez. Explica que "es altamente probable que en los próximos 12 a 15 meses veamos más productos con sellos, ya que por la naturaleza de ciertas categorías de alimentos es técnicamente más difícil o no viable seguir reduciendo nutrientes sin afectar la calidad y características propias de los alimentos". Según la subsecretaria de Salud Pública, Paula Daza, desde el punto de vista de la respuesta de la población, la ley "ha sido un tremendo aporte". Y respecto de la segunda etapa, añade: "Estamos trabajando en eso, vamos a seguir avanzando y es un tema que va sí o sí". En tanto, la Corte de Apelaciones de Santiago determinó que los juzgados de policía local carecen de competencia para acoger y resolver denuncias sobre infracciones a la ley de etiquetados, pues dicha facultad está entregada a la autoridad sanitaria. La tercera etapa Si bien esta segunda etapa ya hace más estrictos los límites de nutrientes críticos en los alimentos para que lleven sello, la ley contempla una tercera fase, que entrará en vigencia durante 2019. Entonces, incluso productos que ya han sido reformulados para no tener sellos pasarán a lucirlos. Es el caso del postre Manjarate (Soprole), que actualmente no tiene sellos: la normativa lo dejaría como "alto en azúcares" si mantiene su actual composición. El presidente del Colegio de Nutricionistas, Paolo Castro, afirma que el caso del postre "es uno de los más icónicos, que las mamás y papás se preguntaban cómo iba a estar exento de sellos. Su contenido de azúcar estaba muy al filo, porque los límites eran muy laxos, no necesariamente porque fuera muy bajo en calorías". Consultada la subsecretaria Daza sobre si se mantendrán los límites que fija la normativa para la tercera fase, asegura que "eso lo estamos estudiando, porque tenemos que ver los resultados".